Los países europeos rechazan cualquier declaración unilateral de independencia

La OTAN considera también que el problema catalán es un «asunto doméstico» que debe resolver España

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Bruselas / corresponsal

¿Ha declarado o no la independencia Cataluña? La incógnita tardó en despejarse ayer en la mayor parte de los ministerios de Exteriores europeos, tras escuchar el ambiguo discurso pronunciado por el presidente catalán, Carles Puigdemont. Ni siquiera Bruselas tenía claro qué es lo que había declarado.

A base de retorcer las palabras y con no pocos malabarismos políticos, el líder del PDECat logró dejar en suspenso la independencia de Cataluña para ganar tiempo y forzar al Gobierno español a negociar. La maniobra no pasó desapercibida al otro lado de los Pirineos, donde las triquiñuelas del jefe de la Generalitat no fueron bien recibidas. El primero en mostrar su rechazo a la actitud del Gobierno catalán fue el ministro de Exteriores italiano, Angelino Alfano, quien interpretó las palabras de Puigdemont como un desafío: «Inaceptable declaración unilateral de independencia. Nuestra confianza en el Gobierno español: sabrá garantizar los derechos de todos los ciudadanos», aseguró.

Nadie en la UE considera que el paso atrás del político catalán al suspender de forma inmediata los efectos de la declaración unilateral de independencia (DUI) sea suficiente para sentarse a negociar. «Reiteramos nuestra llamada a respetar la Constitución española, confiamos en las instituciones españolas, en el presidente Rajoy y en todas las fuerzas políticas que trabajan por una solución dentro del marco constitucional», insistió el vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, antes de instar a superar «la división y fragmentación» que vive España.

Goteo de apoyos

Las muestras de apoyo al Gobierno español fueron un goteo constante. El ministro de Exteriores alemán, Sigmar Gabriel, calificó la DUI de «irresponsable» y urgió a los separatistas a entablar un diálogo «dentro del Estado de derecho». Londres se sumó al resto de las capitales europeas en apoyo de «la unidad de España, su Constitución y el imperio de la ley». Al otro lado del canal de la Mancha, el Gobierno francés reiteró su respaldo sin fisuras a la posición del Ejecutivo español e invitó al resto de los países a no inmiscuirse en un «asunto interno de los españoles». Chipre transmitió su apoyo «inquebrantable» al Estado español y aseguró que no reconocerá la independencia de Cataluña. El mismo mensaje que trasladó el portavoz del Gobierno polaco, Rafal Bochenek, quien aseguró que Varsovia «respeta plenamente los principios de soberanía, integridad territorial y unidad del Reino de España».

Sin mediación alguna

El conflicto que estalló el pasado 1 de octubre tras la celebración del referendo ilegal llegó ayer hasta la sede de la OTAN en Bruselas. Aunque los ministros de Defensa de la organización no debatieron sobre los acontecimientos en España, su secretario general, Jens Stoltenberg, se encargó de recordar que ninguna mediación será bien recibida, a pesar de la insistencia con la que la piden los independentistas catalanes. «La cuestión es un asunto doméstico que debe resolverse dentro del orden constitucional de España», zanjó el noruego, para decepción de quienes todavía albergaban esperanzas de conseguir algún apoyo internacional.

Ahora que Puigdemont se ve con todas las vías de escape cerradas y sin apoyos de la UE, se multiplican las voces que le piden que se someta a la ley. Eso hizo ayer el líder de los socialdemócratas en la Eurocámara, Gianni Pittella: «Pido a las autoridades de Cataluña que vuelvan a la legalidad. No puede haber diálogo sin respeto al Estado de derecho», aseguró el italiano, quien atisba la esperanza de que una reforma de la Constitución española pueda acomodar las demandas catalanas: «Las cosas no se pueden cambiar a través de un referendo ilegal. ¿Qué ha conseguido con ello? Solo provocar daños», lamentó.

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Ante el gran interés que están teniendo en Portugal los últimos acontecimientos ocurridos en Cataluña, tras el referendo ilegal del pasado 1 de octubre, el Ejecutivo de Lisboa quiso dejar patente ayer su postura oficial sobre la situación que se vive en Cataluña. A través de un comunicado difundido por el gabinete del primer ministro, el socialista Antonio Costa, señala: «Portugal respeta la soberanía de España y las excelentes relaciones bilaterales que mantenemos, basadas en los vínculos históricos de amistad, cultura entre los pueblos, lazos económicos y de participación común de los dos países en la Unión Europea».

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