Las cuatro esquinas del turismo gallego

Santiago, Sanxenxo, A Coruña y Vigo reciben más del 43 % de los visitantes que se acercaron a la comunidad durante los meses de julio y agosto


Redacción / LA Voz

Santiago es la ciudad gallega que más visitantes ha recibido en los meses de julio y agosto. Es el centro turístico de la comunidad por excelencia. Ninguna otra urbe de Galicia le hace competencia, ni siquiera Sanxenxo, que es el segundo municipio con más turistas en verano. La capital compostelana ha recibido entre los meses de julio y agosto 212.692 viajeros y superó a la localidad pontevedresa en más de 84.300 turistas. Pero este dato, lejos de ser un fracaso para Sanxenxo, es todo un logro. Ya que un municipio con algo más de 17.600 habitantes ha recibido entre los dos meses veraniegos 128.354 turistas, siete veces su población, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

El mapa de los visitantes en Galicia está muy repartido, pero Santiago, Sanxenxo, A Coruña y Vigo constituyen los principales polos turísticos de la comunidad. Estas cuatro ciudades recibieron más del 43 % de todos los viajeros que se acercaron a Galicia en julio y agosto. A Coruña es otro de los principales centros turísticos, al registrar este verano 115.184 turistas, seguida de Vigo, con 103.545 visitantes. Uno de los factores que más influyen en estas dos urbes es el efecto crucero, que consigue dejar un gran número de pasajeros en un solo día, pero también el turismo familiar constituye otro de los segmentos fuertes durante esta período estival en estas dos ciudades. Además, en el caso de Vigo, el tirón de las Cíes supone un gran aliciente a la hora de elegir la urbe para el ocio veraniego.

Aunque el número de visitantes alojados en hoteles que recibió Galicia en agosto es superior al del año anterior, cuando ya batió su propio récord -706.014 turistas el pasado mes frente a 703.201 del año anterior, es decir, casi tres mil más-, la cifra total de los meses centrales de verano es prácticamente igual o incluso ligeramente inferior a la del 2016 -1.287.588 turistas en este verano frente a 1.287.628 del verano anterior-. La diferencia es tan solo de 40 visitantes menos.

Lo que sí se ha observado en esta temporada alta es que, mientras en las ciudades coruñesas se reduce el número de viajeros, en las de Pontevedra sube. Así, Santiago registró en los meses centrales del verano del año pasado 216.031 turistas y este ejercicio contabilizó 212.692, una pérdida de 3.339 visitantes. Y A Coruña les dio la bienvenida a 1.231 viajeros menos, al pasar de 116.415 turistas en julio y agosto del 2016 a 115.184 este año. 

Suben Vigo y Sanxenxo

La tendencia se invierte en las localidades de Pontevedra. Sanxenxo, por ejemplo, registró la temporada alta pasada 114.925 visitantes, frente a los 128.354 de la actual, lo que supone 13.429 turistas más. Este aumento le ha permitido posicionarse como la segunda localidad con más viajeros, por encima de A Coruña, que el verano pasado era la que ocupaba esta posición. Y Vigo ha ganado 8.134 turistas en los meses de julio y agosto de este año, con respecto al mismo período del 2016, al pasar de 95.411 visitantes a registrar 103.545. Más allá de estas variaciones entre las ciudades, la comunidad gallega ya ha superado los tres millones de turistas alojados en hoteles en los ocho primeros meses del año, una cifra nunca antes alcanzada. 

Economistas del Grupo Colmeiro analizan el impacto de aplicar una tasa turística

El alcalde de Santiago, Martiño Noriega, abrió a principios de año el debate sobre la posibilidad de implantar una tasa turística en Santiago de Compostela. Una medida cuyas posibles ventajas e inconvenientes los economistas del Grupo Colmeiro han querido analizar más en profundidad, y recuerdan que este impuesto hace tiempo que se ha implantado en las principales ciudades europeas.

El coordinador del grupo y catedrático en Economía Aplicada por la Universidade de Santiago, Luis Caramés, recuerda que en Francia esta tasa lleva implantada desde hace más de un siglo y que en Cataluña, la comunidad con más experiencia en la materia, los niveles de recaudación son considerables. «Barcelona, en el 2016, recibió casi ocho millones de euros por este concepto», dijo. El catedrático considera que lo esencial es que «el destino de la recaudación sea muy transparente y esté ligado a las necesidades del sector», así como que tiene que tener una aplicación simple, «ahorrando burocracia, sobre todo en el caso de las pymes turísticas». Además, observa que la vinculación del turismo sostenible a esta tasa «está ampliando la base social que acepta este tipo de tributos». 

No frena a los turistas

Por su parte, la profesora de Hacienda Pública de la Universidad de Barcelona y miembro también del Grupo Colmeiro Amelia Díaz apunta que la aplicación de esta tasa «debería estar en manos del municipio, en la medida en que lo permita la legislación vigente». Y en el supuesto de que dependiera de la comunidad autónoma, «el municipio debería tener una participación elevada». En cuanto al destino de la recaudación, Díaz considera que debe ir a la mejora de los servicios y a la atención de los turistas y «eventualmente, debería servir para paliar el impacto medio ambiental, en caso de que lo hubiese». También entiende que «hasta ahora, la experiencia muestra que el impuesto no ha frenado la llegada de turistas». Y que en el caso de Santiago, «en la medida en que es un municipio con una actividad turística muy considerable, se dan todos los requisitos para aplicar un impuesto de estas características».

Una opinión contraria tiene el economista Santiago Calvo López, que desaconseja la introducción de esta tasa por estimar que «crea una mala imagen como destino turístico, y mata a la gallina de los huevos de oro. Debemos preocuparnos de ofrecer servicios de mayor calidad para atraer a los visitantes que más nos interesan», explica Calvo. Este experto calcula que los ingresos por esta tasa en la ciudad de Santiago rondarían el medio millón de euros: «Más allá de la recaudación, que podría servir para mejorar los servicios turísticos, lo que estamos diciendo a los visitantes con este gravamen es que generan un efecto negativo en la sociedad y que no son bien recibidos».

También contraria a ella, la profesora de Economía Aplicada de la USC Mayte Cancelo cree que en la práctica la tasa no evita la masificación de algunas zonas turísticas y se queda «en un impuesto más».

La comunidad sigue siendo uno de los destinos más económicos para alojarse en verano

A pesar de que la rentabilidad de los alojamientos ha subido un 25 % con respecto al 2008, al pasar de los 37,6 a los 46,8 euros de ganancia, los precios de las habitaciones siguen estando muy por debajo de la media nacional, que está en torno a los 100 euros. La media en agosto fue de 68,7 euros, que sitúan Galicia como uno de los destinos más económicos para alojarse en verano, solo superada por Aragón, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura, La Rioja y Melilla.

A pesar del incremento del turismo internacional -en los meses centrales del verano llegaron a Galicia más de 412.000 extranjeros, un 17 % más que en el mismo período del año pasado-, los visitantes nacionales suponen el 75 % de todos los viajeros en la temporada estival y ya acumulan en lo que va de año 4,7 millones de viajes y más de 12 millones de pernoctas. Además, gastan una media de 57 euros, tres euros más que la cuota nacional.

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