Los ríos gallegos llevan hasta un 86 % menos de agua que hace un año

El Miño se puede cruzar a pie a su paso por Lugo y en zonas de Terra Chá


Redacción / La Voz

Los ríos gallegos siempre van muy bajos en septiembre. A este mes, ya de por sí poco lluvioso, hay que sumarle la escasez de precipitaciones de julio y agosto. Pero este año la situación ha empeorado sensiblemente tras acumularse nueve meses de déficit de lluvia, y algunos afluentes de la comunidad, sobre todo los más pequeños, circulan con muy poca agua. En algunos casos, llevan hasta un 86 % menos que hace un año. Otros, los regulados, como el Miño, por ejemplo, tienen un comportamiento mucho mejor, aunque hay tramos donde también se nota el descenso del caudal, hasta el punto de que hay zonas por las que se pueden cruzar a pie.

De los ríos chequeados, el que circula más bajo con respecto al año pasado es el Anllóns, en la provincia de A Coruña. Lleva tan solo 0,5 metros cúbicos por segundo, cuando el año pasado por estas fechas transportaba 3,8 metros cúbicos por segundo: casi un 87 % menos de agua. Otra corriente donde también se aprecia un descenso drástico de caudal es la del Mendo, con un 70 % menos que en septiembre del 2016: la cantidad que transporta es irrisoria, tan solo 0,3 metros cúbicos por segundo. Algo menos de agua lleva incluso el Lagares, en la ciudad de Vigo: 0,1 metros cúbicos por segundo, cuando el año pasado circulaba justo el doble. El Ulla a su paso por Teo transporta un 21 % menos de auga: 11,6 metros cúbicos por segundo hace doce meses, y ahora solo 9,1. Mucho menos caudal tiene el Tambre, con 2,3 metros cúbicos por segundo, cuando hace un año tenía 3,2 metros cúbicos, un 25 % menos. El Lérez, que atraviesa la ciudad de Pontevedra, es otro de los ríos que acumula una mayor diferencia de un año a otro: hasta un 56 % menos de agua. Mientras que el Deza lleva un 44 % menos.

A pesar de que los descensos son generalizados en prácticamente todos los ríos, también hay excepciones, como el Eume a su paso por As Pontes, con un 12 % más de agua que hace un año. O el Miño, el más largo y caudaloso de Galicia, que pasa por la ciudad de Ourense con un 4 % más y por Lugo con un 15 % más, aunque precisamente es en la ciudad de la muralla y en Terra Chá donde se pueden cruzar a pie por algunas zonas. También en Salvaterra do Miño transporta un 14 % más de agua. En el resto de los tramos, el Miño circula más bajo que hace doce meses. Hasta un 42 % en Castro de Rei, un 18 % menos en Cospeito, un 28 % en Outeiro de Rei y un 24 % menos en Begonte.

Otro de los cursos que registran un descenso acusado de caudal es el Cabe, en Monforte, con un 63 % menos de líquido que hace un año, o el Limia, en Bande, del 68 %. El Sil lleva en O Barco de Valdeorras un 34 % menos de agua y el Arenteiro en O Carballiño, un 42 % menos.

La Xunta, encargada de gestionar la cuenca Galicia-Costa, ya alertó a principios de mes de la preocupante situación de los ríos de la zona centro sur. En ese sentido, informó de que se mantendrá especial vigilancia en aquellos afluentes que circulan más bajos.

Muchos de ellos son pequeños ríos, pero también se encuentran el Tambre y el Ulla entre ellos: «Será nestas áreas onde se poña unha vixilancia especial do seu comportamento por se fose necesario tomar algunha medida de xeito inmediato», explicó Medio Ambiente.

Mañana se desploman las mínimas y a partir del lunes regresa el tiempo seco

Tras el paso del frente de este jueves, que dejará chubascos más probables en la primera mitad del día, este viernes las temperaturas se desploman, sobre todo las mínimas, con la entrada de una masa de aire frío en capas altas de la atmósfera. Las temperaturas nocturnas oscilarán entre los 13 grados de A Coruña y los nueve de Ourense, Vigo, Pontevedra y Lugo, mientras que las máximas se moverán entre los 18 grados de Lugo y Santiago y los 22 de Ourense. Puede llover en la mitad norte. Durante el fin de semana se mantiene la inestabilidad. De hecho, la jornada del sábado será muy similar a la de mañana.

A pesar de que el anticiclón comienza a ejercer su influencia sobre la comunidad, los vientos del norte continúan aportando aire húmedo procedente de latitudes más septentrionales, según informa MeteoGalicia. El sábado seguirán siendo bajas las mínimas y puede llover en el tercio norte. El domingo persistirá aún la inestabilidad, aunque a partir del lunes se instala el tiempo seco, con la llegada de vientos del noreste, y suben las temperaturas.

En enero se registraron los mayores descensos y abril dio la estocada final

En estos nueve meses de prealerta por sequía, hay dos momentos clave. Uno de ellos es enero, cuando la Confederación Hidrográfica Miño-Sil y la Xunta decidieron activar la prealerta debido al bajo caudal de los ríos para esa época. De hecho, si se analizan los datos de ese mes, en todos los ríos de la cuenca Miño-Sil hay caudales que llevan entre ocho y diez veces menos agua de lo que debería ser normal. La situación en la cuenca Galicia-Costa, gestionada por la Consellería de Medio Ambiente, también era similar.

El otro momento clave fue el mes de abril. Tras registrar un febrero y marzo relativamente normales en cuanto a lluvias, abril vino a dar la estocada final. Fue el mes más seco desde 1982, con tan solo dos días de lluvia. En total se registraron 22 litros por metro cuadrado cuando lo normal son 120. Las precipitaciones de mayo y junio ya no fueron suficientes para arreglar la situación. Galicia entró en el verano con el nivel de los ríos ya muy bajo para la época.

A 70 litros de declarar la alerta por sequía

La Confederación Hidrográfica Miño-Sil tiene claro que si durante este mes no caen 70 litros por metro cuadrado en su cuenca se activará irremediablemente la situación de alerta por sequía, que implicará restricciones de agua en usos no prioritarios coincidiendo precisamente con el inicio de la época de lluvias: «A dos semanas vista no sabemos lo que va a pasar, pero si no llueve en cantidad, más de 70 litros, estaremos abocados a decretar la alerta por sequía», explicaron ayer desde la confederación. Algo que desde esta institución ven «muy probable» que suceda.

Francisco Marín, presidente de la Confederación Hidrográfica, reconoció hace unos días que para que la cuenca entre en situación de normalidad tendría que llover 500 litros: «No va a ocurrir, no es bueno que en 30 días caiga esa cantidad de agua, pero es lo que se necesita para levantar la prealerta», dijo.

El sur de Ourense es la zona más castigada por la sequía. Al bajo nivel de los ríos se unen también los problemas de abastecimiento en muchos núcleos. Sobre todo en A Limia y en la comarca de O Ribeiro. También se registraron problemas en núcleos de Pontevedra, pero esa cuenca depende de Galicia-Costa.

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