Un gato de Ferrol, último pasajero del «Príncipe de Asturias»

La firma encargada del desguace del portaviones publicó el vídeo del rescate del animal


Ferrol / La Voz

El portaviones Príncipe de Asturias, una vez dado de baja, fue desmantelado paulatinamente en los últimos años en Ferrol, donde permaneció hasta el pasado 9 de agosto. Al buque le fueron retirando de su interior los equipos electrónicos, los materiales peligrosos y todo tipo de objetos, hasta que quedó prácticamente vacío, para ser sellado y enviado a Turquía, donde ahora agoniza. Sin embargo, antes de cerrar su portalón lateral para navegar, los operarios de la firma encargada de su desguace se dieron cuenta de que un último tripulante se había olvidado de desembarcar. Entre los claroscuros del hangar todavía caminaba, algo asustado, un gato blanco ferrolano, que llegó primero al muelle de Navantia y luego consiguió colarse de alguna manera en el portaviones.

Cuando el Príncipe de Asturias quedó varado en Turquía, después de un remolque de veinte días, la empresa adjudicataria del paso a chatarra del buque, Surus Inversa, publicó un vídeo en el que se podía ver al ser felino danzando por el interior del casco. En las imágenes, grabadas con un dron, se observa como miraba a la cámara, se acercaba a un trozo de plástico y volvía a huir. Ahí quedó la incógnita del animal hasta esta semana, en la que la misma compañía subió un vídeo de su rescate. En el mismo sale un operario recogiéndolo y poniéndolo a salvo.

¿Un polizón?

Surus ha promocionado la escena como «el tozudo tripulante que acompañó al portaeronaves Príncipe de Asturias en su última travesía», probablemente como estrategia de márketing. Este vídeo, por cierto, fue grabado antes de que el buque dejase Galicia, como demuestra el hecho de que las luces están encendidas, y a Turquía el buque fue remolcado completamente a oscuras. Por lo tanto, al gato se le puede atribuir el pasaporte ferrolano.

El portaviones se encuentra en los muelles de Aliaga desde el pasado 29 de agosto. En este momento está preparado en la zona de trabajo 25, a la espera de que el Ministerio de Medio Ambiente turco, responsable de los desguaces, dé el visto bueno al plan de paso chatarra específico, referente al trabajo y los riesgos laborales. Allí se encuentran coordinando las labores los socios de Surus, los otomanos Leyal Demtas. Por el momento, todo marcha «según lo previsto». En unos meses, el barco quedará reducido a un amasijo de acero.

Se han salvado numerosas piezas, con las que la firma de subastas vinculada a Surus, Escrapalia, está preparando una subasta benéfica. La puja estará protagonizada por 250 equipos singulares, tales como teléfonos, asientos o cascos, cuya recaudación irá destinada íntegramente a Cáritas Armada y a la Fundación Museo Naval. Desde la empresa trasladaban este martes que esta subasta comenzará en breve, probablemente entre finales de septiembre y principios de octubre. Con ella, quienes añoran el buque podrán hacerse con esos objetos únicos.

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