Una jueza ordena sesiones de reeducación a un menor por amenazas a su exnovia

El adolescente, de 14 años, enviaba insultos por WhatsApp a su expareja, de 13


lugo / lA voz

Son adolescentes, casi niños, y ya han pasado por la experiencia de acudir a una sede judicial. Sobre él ya pesaba desde la pasada primavera (tenía entonces 14 años) una orden del Juzgado de Menores para mantenerse alejado de ella (13 años), por la presión a la que la sometió a través de mensajes de WhatsApp y directamente. Ayer acudieron al Juzgado de Menores, donde se abordó este caso en la correspondiente audiencia. Hubo conformidad y el chaval, acompañado por sus representantes, aceptó, por un delito de violencia machista habitual y otro ocasional, participar en un programa de reeducación, recibir atención psicológica y mantenerse alejado de su exnovia.

En mayo pasado, La Voz relató que los padres de un chaval de 14 años, estudiante en uno de los institutos de la ciudad, recibieron un auto del Juzgado de Menores, por el que se imponía al adolescente la prohibición de aproximarse a menos de 10 metros y de comunicarse con la menor que, al parecer, hasta poco tiempo antes había sido su novia.

Trayectoria

El chico y la chica fueron, según se publicó, amigos de colegio y durante algún tiempo salieron como pareja, hasta que ella quiso dejar esta relación. Parece que el adolescente no encajó bien el cambio, y, según se recogía en el escrito de medidas cautelares establecidas por el juzgado en la pasada primavera, la adolescente empezó a recibir mensajes de WhatsApp de contenido amenazador. En esos mensajes le dedicaba también insultos y parece que en algún momento le propinó algún pellizco. En el mismo auto se prohibía al joven acercarse a menos de diez metros de ella e indicaba que el profesorado del centro de estudios debería adoptar las medidas necesarias para que no pudiese comunicarse con ella.

De acuerdo con las versiones recabadas, la Fiscalía de Menores proponía para el adolescente un año de libertad vigilada, dos años de alejamiento y dejaba a juicio del equipo técnico la posibilidad de que se sometiese a tratamiento psicológico.

Finalmente hubo conformidad y el joven aceptó diez meses de asistencia a un centro de día para menores, someterse a tratamiento psicológico durante el mismo plazo y alejamiento a más 50 metros de la chica durante dos años. Parece que el equipo técnico consideró más educativa la asistencia a un centro de día que la libertad vigilada.

En el centro de día tendrá que participar en actividades sobre el respeto a los demás y en relación con la violencia machista, reflexionar sobre la igualdad de trato entre hombres y mujeres y aprender a desarrollar alternativas a la violencia verbal y física. Un proceso de reeducación encaminado a que no cometa delitos en el futuro. La resolución judicial incluye la comunicación a Educación de las decisiones adoptadas, porque el equipo técnico considera inadecuado que el menor y la víctima sigan matriculados en el mismo centro escolar.

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