La presión provoca el desalojo espontáneo en Meicende

La mujer que encabezó el allanamiento firmó un documento de marcha voluntaria tras la mediación de Servicios Sociales


A Coruña / La Voz

La presión mediática, policial e institucional ha hecho ceder a los okupas de la casa unifamiliar con tres viviendas de Meicende (Arteixo). El miércoles, a última hora de la tarde, abandonaban la zona tras firmar un documento de marcha voluntaria. Este escrito será presentado en el juzgado, con lo que se garantiza una rápida intervención en caso de un nuevo allanamiento.

Termina así un conflicto que se inició el domingo. En la vivienda, que el propietario ya ha visitado de nuevo y donde se le pudo ver a última hora del miércoles soldando la puerta, apenas faltan unos cuantos objetos y muebles. «Está en buen estado», afirmaba el miércoles el alcalde de Arteixo, Carlos Calvelo, que destacaba el trabajo de Servicios Sociales y los agentes desplegados para «presionar» a los okupas a abandonar la zona. «Hemos lanzado el mensaje de que Arteixo no pone las cosas fáciles a los okupas y esperamos que esto no se vuelva a repetir», afirma Calvelo, que acompañó al propietario durante la liberación.

El Concello de Arteixo presentará hoy una moción en el pleno instando al Congreso a un cambio en la ley para agilizar el desalojo de casas okupas.

Según varios residentes en la zona, los okupas aprovechaban los cambios de guardia de la policía para introducir más personas en la casa y, supuestamente, saquearla. «En cuanto se va la policía, no dejan de venir con furgonetas», afirmaba un vecino, que dice haber visto «muchos niños». El hombre decía haber «escuchado ruidos de muebles» y también recordaba que se han producido robos en la zona en las últimas semanas.

El propietario de un negocio cercano confirmó los movimientos de furgonetas a ciertas horas, «sobre todo por la noche», cuando la vigilancia pasa a ser intermitente. «Algo tiene que haber ahí dentro. Con la de casas que hay ocupadas, es raro que la policía vigile esta todo el día», señala.

El dueño del negocio cercano aseguró que, el miércoles por la mañana, dos de las mujeres -la que ocupó las viviendas y otra, de mayor edad- aprovecharon que la policía se había ausentado del lugar para ir a hacer la compra. «Las vi volver del súper cargadas calle arriba. De pronto, al fondo apareció la policía. Decidieron tirar las bolsas y salir corriendo hacia la casa, que supongo que habían dejado vacía en ese momento», relató.

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