«En casos como el de Verín es imposible evitar que la ceniza llegue al río»

El experto en protección forestal José Antonio Vega asegura que la mayor parte del suelo se pierde durante los seis primeros meses después del incendio


Redacción / La Voz

José Antonio Vega Hidalgo (Murcia, 1946) ha estado al frente durante más de 25 años del departamento de protección forestal del Centro de Investigación de Lourizán, en Pontevedra. Su experiencia en la prevención y regeneración de los montes gallegos contra los incendios es dilatada, por eso sabe que circunstancias como las que se dieron el lunes en Verín cuando la ceniza del fuego acabó en el río Támega y dejó sin agua potable a los vecinos, no siempre se pueden evitar.

-¿Lo peor que puede pasar es que la ceniza acabe en el río?

-Digamos que es una de las consecuencias más llamativas. El fuego también provoca daños a largo plazo que a veces la gente no los valora, pero la pérdida de ese suelo supone la pérdida de una riqueza potencial muy grande para la calidad de la vegetación y de las poblaciones de animales. Hay una serie de consecuencias en cascada que si los fuegos se van sucediendo una y otra vez van deteriorando a largo plazo el ecosistema.

-¿Qué consecuencias tiene el arrastre de ceniza a los ríos?

-Hay un empobrecimiento directo del suelo. El suelo necesita miles de años para formarse y en un momento esa lluvia se lleva la parte más rica, que es la parte superficial. Una vez que esas cenizas y que ese suelo forestal entran en los regueros y pasan a ríos, contaminan el agua. En las cenizas van productos potencialmente peligrosos para el hombre, hay sustancias orgánicas cancerígenas, hay también metales pesados, que tienen un efecto negativo en la calidad y potabilidad del agua. Y las poblaciones de bacterias, de organismos y microorganismos pueden también dispararse, con lo cual el agua puede hacerse no potable durante algún tiempo. Hay que tratarla para que sea de nuevo potable.

-¿Existen otro tipo de riesgos?

-Cuando se produce una acumulación de lluvia muy grande en poco tiempo hay también riesgo de riada porque el suelo cuando está quemado no es capaz de absorber el agua con la misma velocidad que podría hacerlo cuando estaba bien y tenía vegetación. Todo ese agua de pronto llega a los ríos y aumenta el caudal, sube de nivel y puede producir inundaciones en determinado momento. Ya pasó en el 2006, tuvimos riadas considerables tras los grandes incendios.

-¿Hay alguna manera de evitarlo?

-No es posible reducirlo a cero, pero sí limitarlo. Se ha dado un paso muy importante porque la Xunta ya ha incluido en el plan de prevención y defensa contra incendios una partida económica destinada a paliar los efectos negativos de los incendios. Eso antes no existía.

-¿Y qué medidas concretas se han tomado?

-Se utiliza un conjunto de biotecnologías no agresivas que intentan actuar en las zonas donde hay mayores riesgos para las personas, infraestructuras, calidad del agua, etc. Lo que se hace es utilizar coberturas del suelo artificiales, utilizando sustancias orgánicas. Por ejemplo, el helimulching o lanzamiento desde un helicóptero de paja y sustancias biodegradables que cubren el suelo se ha popularizado en los últimos años en Galicia y permite cubrir mayor superficie, de una forma más rápida. El material que se deposita en el suelo se pega a él por la humedad e impide que la lluvia lo arrastre y genere escorrentía. Esa técnica se combina con fajinadas, que son árboles cortados y dispuestos según las curvas de nivel, y con geotextiles, que son barreras biodegradables que se van colocando para ir cortando el surco del agua. También la limpieza y drenaje de la red de carreteras y la red de evacuación es importante.

-Casos como el de Verín, ¿son imposibles de evitar?

-Efectivamente. En casos como el del lunes, en Verín, es imposible evitar que la ceniza llegue al río. Siempre hay un riesgo grande de que tras un incendio le siga a continuación una lluvia que llegue demasiado pronto. Es un riesgo que es inevitable, que está ahí en todos los sitios. Eso no significa que no haya que tomar medidas. Esto no se acaba con la primera lluvia. El 90 % del suelo se pierde en los seis o siete primeros meses después del incendio.

«Hay un riesgo importante de incendio cerca de las casas»

El temor de que Galicia también sufra una oleada de incendios como los que sufrió la vecina Portugal es real.

-¿Puede pasar aquí algo así?

-Creo que sí. Ese riesgo está ahí. Tenemos un clima parecido y una vegetación muy continua y espesa, con especies que arden mucho como eucaliptos y pinos. Nos haría falta diversificar más la vegetación. La ley de prevención de incendios de Galicia ya establece una serie de normas respecto a la ubicación de las masas forestales y su conexión con las zonas rurales. Esa ley no se está cumpliendo adecuadamente y es fundamental que las poblaciones tomen conciencia. Es necesario que haya esas zonas de seguridad. Hay un riesgo muy importante de incendio cerca de las casas y hay que tomárselo en serio.

-¿Qué otras medidas son necesarias?

-Hay que mezclar más las especies, no jugárnoslo todo al eucalipto y al pino. Favorecer aquellas que sirvan de cortafuegos naturales, como el carballo o el castiñeiro.

-¿Cómo calificaría este verano?

-No tengo el contacto tan fuerte que tenía en años anteriores, pero me da la sensación de que no está siendo un año malo en conjunto, a pesar de que las condiciones meteorológicas están siendo duras. Hay un dispositivo de extinción potente, con mucha experiencia, pero el riesgo sigue siendo alto mientras continúe esta sequía. Ahora cada incendio puede hacer mucho daño en el suelo.

-¿Hay que limpiar más los montes?

-Ese es un tópico irrealizable. No habría dinero en toda Galicia para hacerlo. Aparte los montes tienen que tener vegetación y material muerto en el suelo porque el monte es así. Si no tuviera nada de esto sería un jardín o un parque.

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