Una charanga rota por la muerte de Paco, su batería y conductor

Amigos y familiares del joven fallecido en el accidente de tráfico en Lugo lo despidieron ayer repletos de dolor

.Numerosos vecinos quisieron dar el último adiós al joven fallecido la madrugada del sábado
Numerosos vecinos quisieron dar el último adiós al joven fallecido la madrugada del sábado

REDACCIÓN/ LA VOZ

Aquel verano nadie quiso ponerse al frente de la comisión de fiestas de la aldea lalinense de Parada. Ante la amenaza de no celebrarse la tradicional romería surgió la idea: «¿E se nos xuntamos varios e tocamos unhas pezas?», propuso un grupo de amigos de la zona, que tocaban en la Banda de Música de Lalín. No se habló más. Con mucha ilusión y ganas, cogieron los instrumentos y pusieron música el día de la fiesta. Su buen rollo conquistó a los asistentes y tras el éxito obtenido decidieron constituir un proyecto serio. Nacía así -hace más de cinco años- la charanga Os Ardores, cuyo nombre se decidió de camino a la playa, al día siguiente de una noche de fiesta.

Entre los fundadores de este grupo se encuentra Francisco Varela, de 23 años, y su hermano José Luis, de 27. Los mismos que en la madrugada del sábado sufrieron un brutal accidente en Antas de Ulla y que dejó a una charanga rota, a una familia destrozada y a un pueblo desolado.

Mientras José Luis salía por su propio pie de la furgoneta e irrumpía en la vía desesperado, dando el alto a conductores para auxiliar a su hermano, Fran, que así le llamaba, moría en el acto en el interior del vehículo. Para mayor duelo, los primeros en encontrarse a José Luis fueron dos compañeros de la charanga, que iban en otro coche, detrás de ellos. Regresaban a casa tras actuar en las fiestas de Pobra de San Xiao (Lugo) y cargar el material en la Citroën C15 en la que viajaban los dos hermanos. El resto de músicos habían salido antes y acababan de llegar a sus casas en el momento de la tragedia.

Francisco- Paco Varela para la charanga y Fran para su familia- de 23 años y de la casa de O Rito de Muimenta, no conocía la maldad. Todos lo definen como «un bendito y un poco despistado». Le encantaban las cumbias y merengues y era un fan de Juan Luis Guerra y de la cantante de la orquesta Marbella. Esto último se debe a que en una fiesta, la charanga subió al escenario de la orquesta y tocaron juntos. «A min moito me gusta esa cantante», dijo al bajar del palco. El buen rollo y la alegría están entre las características de la charanga. De hecho, en el momento de su constitución el pacto fue el siguiente: «Somos un grupo de 12 amigos e compañeiros. No momento que haxa algún roce, isto disólvese». Ojalá fuese un roce el de la madrugada del sábado. Se solucionaría seguro.

Músico y conductor

Paco terminó este año el ciclo de Alimentación. En la charanga tenía varias funciones. Además de tocar la batería y la percusión -que implicaba dar la orden al grupo para comenzar la actuación-, era el conductor oficial. Se encargaba de guiar la C15, esa furgoneta que el tío de un integrante regaló al grupo para transportar el material. Los chicos la arreglaron, pintaron y rotularon con una decoración tan llamativa que allá a donde llegaban acaparaban la mirada de todos. «¿E esta furgoneta?» era una pregunta segura. «Non pagamos imposto municipal por ela, que ten mais de 25 anos», bromeaba el grupo en respuesta. Esa fiesta y alegría se apagó la madrugada del sábado con la muerte de Paco, uno de los integrantes más jóvenes de la charanga.

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