El caso Diana Quer cumple un año sin una línea de investigación que invite al optimismo

La Guardia Civil vuelve a indagar sobre una posible relación de los feriantes con el suceso


ribeira / la voz

La búsqueda de Diana Quer se ha convertido en una espina que la Guardia Civil arrastra clavada en su orgullo. A pocos días (el próximo martes) de cumplirse un año de la misteriosa desaparición en A Pobra do Caramiñal, los investigadores siguen revisando cada paso dado hasta ahora para llevar a buen puerto un caso marcado por un sinfín de callejones sin salida. Lejos de bajar la guardia en agosto (un mes condicionado por las vacaciones), integrantes del grupo especializado en delitos contra las personas de la Unidad Central Operativa (UCO) del Instituto Armado en Madrid, siguen desplazándose cada lunes a A Coruña para completar el trabajo pendiente, que se divide, principalmente, en dos partes: las pesquisas a pie de campo en la propia comarca de Barbanza, y de despacho en la comandancia herculina, con el análisis de incontables datos facilitados por repetidores de teléfono, cámaras de videovigilancia y testimonios de testigos o de personas que pueden aportar más información de la que, hasta ahora, han dicho conocer.

Basta decir que la investigación, desde hace varias semanas, ha vuelto a uno de sus orígenes: los feriantes que, el 22 de agosto del año pasado, estaban asentados en A Pobra con motivo de las celebraciones del Carme de Os Pincheiros. Personas de este colectivo habrían sido las últimas que, según parece, vieron con vida a la joven cuando, sobre las 2.30 horas, decidió finalizar una noche de fiesta con amigos y regresar a su casa andando.

La vivienda de verano de esta joven madrileña está a las afueras de la villa, y para llegar resulta necesario atravesar la zona donde estos profesionales tenían sus caravanas. El mensaje de texto que la propia joven envió a un amigo, alertándolo de unos comentarios que al menos un hombre le habría dicho («morena, ven aquí»), fue el motivo principal que puso a alguna de estas personas en el punto de mira. 

Análisis de teléfonos

Esta parte de la investigación cogió fuerza al principio, hasta el punto de que cada uno de los feriantes que trabajaron el año pasado en las fiestas estivales de A Pobra tuvo que prestar declaración y sus móviles fueron analizados para conocer sus ubicaciones en la franja horaria en la que tuvo lugar la desaparición.

Fuentes de la investigación indican que dicha labor se hizo de forma concienzuda, pero que, al mismo tiempo, surgió una segunda línea que esperanzó a los agentes. Fue por eso que se habrían volcado todos los esfuerzos en esa hipótesis que parecía solvente, dejando en el aire algunos flecos relacionados con los feriantes. Posteriormente, ya con la entrada de la UCO en el caso y ante la falta de pistas, los investigadores se dieron cuenta de que resultaba necesario revisar algunos extremos que despertaban dudas y que no fueron cotejados en su totalidad. 

Sobreseimiento provisional

El hecho de que el juez instructor del caso, Félix Isaac Alonso, decretase el sobreseimiento provisional no implica que el proceso encallara. Todo lo contrario. El juez, consciente de que las causas, por norma, no pueden demorarse en demasía, pudo tomar esta decisión para no agotar plazos y prolongar la vida judicial del asunto. Es más, hace pocos días que un responsable del caso se desplazó a los juzgados de Ribeira para entrevistarse con el citado juez y con la fiscal asignada, lo que demuestra que la comunicación entre las partes implicadas sigue siendo fluida, aunque sin las pruebas concluyentes necesarias para reactivar el proceso judicialmente y, en consecuencia, ordenar otro tipo de actuaciones policiales.

Lo que resulta evidente, por la presencia regular de agentes de paisano durante los últimos doce meses en A Pobra, es que esta tranquila villa sigue siendo el epicentro de la investigación. Los encargados del caso -que en algunos casos ya participaron en la prolongada búsqueda del niño canario Yéremi Vargas- siguen sosteniendo que el móvil de la desaparición pudo ser sexual y que la joven podía conocer, aunque fuese muy superficialmente, a alguna de las personas que habría participado en su desaparición.

Otra de las hipótesis es que en dicha ausencia habría participado más de un individuo, tal vez no en su inicio, pero sí posteriormente. Dando por ciertos estos supuestos, y otros indicios que no han trascendido, la Guardia Civil puso en su día en el punto de mira a tres individuos gallegos. El motivo de las sospechas eran los coches que, según parece, conducían por separado el pasado 22 de agosto. Dos de ellos fueron descartados, pero hubo un tercero, natural de Rianxo y con antecedentes por tráfico de cocaína a media escala, que fue investigado policialmente, tanto con seguimientos a pie de campo como valiéndose de la tecnología que la Guardia Civil tiene a su alcance.

Finalmente, este tercer sospechoso fue descartado, en parte, al considerar los investigadores que los indicios que manejaban no tendrían recorrido en un juicio. Aún así, en el seno de la investigación no esconden que el caso se resolverá. Tanto es así que algunos de sus responsables no dudan en afirmar: «Va a tardar, pero van a caer».

Los vecinos quieren disfrutar sus fiestas y olvidarse de Diana

Los vecinos de A Pobra arrancaron ayer con la festividad del Carme dos Pincheiros. La comisión organizadora intenta desvincularse de la desaparición de la joven madrileña en la pasada edición y opta por un mensaje de normalidad. «Pudo pasar en cualquier ciudad de España», apuntan. Los atentados en Cataluña pudieron echar atrás la celebración, aseguran, aunque finalmente se mantendrá el calendario previsto.

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