Una llamada telefónica evitó la tragedia en la autovía de la Costa da Morte

Tráfico y la concesionaria montaron un amplio dispositivo en menos de 10 minutos

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Carballo / La Voz

Una llamada telefónica efectuada por Joaquín Formigo Pérez, agente de la Guardia Civil de Tráfico de Pontevedra, que se encuentra estos días de vacaciones con su pareja, y la activación inmediata de la alarma del centro de conservación de la autovía, evitaron una tragedia este miércoles por la mañana, cuando una kamikaze nacida en 1970 y vecina de Cee transitó 29 kilómetros en sentido contrario.

La Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil de A Coruña y la concesionaria de la vía de alta capacidad, Aucom, activaron de forma inmediata el protocolo para estos casos de emergencia, que consistió básicamente en dos acciones. Primero, retirar de la circulación medio centenar de vehículos que transitaban sobre las 11.30 horas de la mañana del miércoles entre Carballo y Baio. Y, segundo, proceder al cierre del peaje de la AG-55 a la altura del kilómetro 29, en Carballo, bajando las barreras y colocando la Guardia Civil de Tráfico vehículos en cada uno de los pasos (4 en total) del peaje, además de situar un quinto en un pequeño acceso de servicio, ubicado a la derecha de las cabinas de peaje.

De forma paralela, dos patrullas, una del puesto de Carballo y otra de Tráfico, que se encontraban de vigilancia por Coristanco, accedieron a la autovía alertando a los conductores para que se apartaran o abandonaran el vial, toda vez que la kamikaze circulaba a una velocidad de entre 140 y 150 kilómetros por hora y su Opel Corsa iba por el carril de la izquierda. Es más, los agentes de estas dos patrullas se jugaron la vida porque tuvieron que esquivar a la conductora para no ser embestidos frontalmente. No solo eso, sino que lograron dar la vuelta y perseguirla en su alocada carrera con los sistemas lumínicos y sonoros encendidos.

Finalmente, este amplio dispositivo dio sus frutos en el peaje de la AG-55, en Carballo. La mujer decidió deponer su actitud al volante, frenó el vehículo y fue detenida por tres agentes, uno de los cuales fue el profesional de Pontevedra que realizó la llamada alertando del peligro en el kilómetro 58, en Baio, y que logró esquivar a la kamikaze, persiguiéndola después a toda velocidad y dando novedades a sus compañeros sobre la ubicación en cada momento de la mujer.

Esta tareas de vigilancia fueron seguidas por las 12 cámaras de videovigilancia de la autovía y los 14 paneles para dar los avisos, cuyo centro de control y mantenimiento se ubica en A Piolla (Nantón-Cabana). Allí una sala de pantallas y el personal de mantenimiento efectúa cada día tres recorridos buscando incidencias.

La Guardia Civil ultima el atestado y confirma que se trató de un intento de suicidio

La agrupación de Tráfico de la Guardia Civil ultima el informe de atestados, que será remitido en breve al juzgado de guardia de Carballo. Sus responsables confirmaron ayer que se trató de un intento de suicidio: «Por la casuística del incidente, apunta en esa dirección». La velocidad excesiva (140-150 kilómetros por hora), el caso omiso a las advertencias de las fuerzas de seguridad, la agresividad mostrada por la conductora, que tuvo que ser reducida, el número de kilómetros cubiertos en sentido contrario (29) y la gran cantidad de medicamentos, entre ansiolíticos y antidepresivos, localizados en el interior del turismo afianzan esa hipótesis.

La mujer fue trasladada al punto de atención continuada de Carballo y de ahí, a un centro hospitalario de A Coruña. Un médico determinó el ingreso inmediato en una unidad psiquiátrica en la misma tarde del miércoles.

El coche, propiedad de la conductora, permanecía ayer estacionado junto al peaje de la AG-55 a la espera de ser retirado. A la mujer también le fue requisado el carné de conducir a la espera de lo que determine el juez de Carballo.

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