Un voluntario recibe 22 picaduras de velutina al intentar retirar un nido

El escalador se encontraba a una altura de 12 metros cuando sufrió el ataque


viveiro / la voz

Tres voluntarios de Protección Civil de Ourol (Lugo) que se disponían a retirar un nido situado a unos 20 metros de altura en un eucalipto, en la zona de Cerdido (Merille-Ourol) fueron atacados por las avispas asiáticas que contenía.

José Ramón Arís, responsable del servicio, ayudaba a otros dos compañeros cuando ocurrió el ataque. Cuenta que Javier Díaz, el más experto de todos en estas tareas y aficionado a la escalada, trepó por el eucalipto donde estaba el nido, para servir de punto de apoyo a la pértiga que manejaba el tercero del grupo, Miguel Varela, para inocular el veneno. No llegaron a culminar el trabajo porque cuando el escalador se encontraba a unos 12 metros de altura las avispas salieron del nido, picándolo hasta 22 veces en las rodillas, en las nalgas y las piernas. El grueso de picotazos se concentraba en las rodillas: «Gracias que non caeu, aguantou con frialdade o ataque e baixou rápido, deslizándose pola árbore como fan os bombeiros pola barra. Despois empezamos a correr e perseguíronos ata o coche. A Miguel picouno unha na fronte, o único que se librou fun eu», explicó Arís.

«Seguíronos ata dentro do vehículo, tivemos que sacarlle a Javier da roupa as que quedaron enganchadas e seguían repetindo a picadura. As avespas daquí pican unha vez, pero estas teñen un aguillón tan forte e grande que o fan varias veces e aínda que nas picadas seguintes xa casi non lles queda veleno, fan moito dano, a ferida é dolorosísima. Por sorte ningún é alérxico», señala el responsable de la agrupación ourolense.

Seguidamente pudieron salir del lugar dando marcha atrás. La zona tenía un acceso complicado y habían utilizado una pick up, para llegar allí; en ella trasladaron al acribillado compañero al PAC de Viveiro para ser atendido. Por el camino intentaban atenuarle los dolores con un producto que llevan siempre para las picaduras. Al llegar al centro sanitario le administraron dos inyecciones, una de corticoides y otra de antihistamínico.

No se les olvidará lo ocurrido. Curtidos en estas tareas, tras retirar más de 500 nidos de avispa velutina desde que esta especie invasora se detectó en el municipio mariñano, nunca se habían enfrentado a una situación semejante. Cuenta Arís que, como mucho, cuando retiran un nido sufren alguna picadura de rebote de alguna avispa que se queda fuera y se topa sin el nido. Cree que el martes atacaron al sentir las vibraciones que pudo provocar el compañero en el árbol cuando trepaba por el tronco. Fueron a las zonas menos protegidas: «Teñen como infrarrojos e notan a calor, notan a parte con menos roupa e alí van picar», afirma.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
38 votos
Comentarios

Un voluntario recibe 22 picaduras de velutina al intentar retirar un nido