Guillermo Meijón: «El que se levante de la mesa va a tener que explicárselo a sus votantes»

Ochenta expertos han pasado por la subcomisión, que en septiembre empezará a trabajar en el informe final


redacción / la voz

En el seno de la subcomisión por el Pacto Estado Social y Político por la Educación hay «mucha cordialidad», un deseo de acuerdo y «la conciencia clara de que este es el único camino. Este es el punto de vista de Guillermo Meijón Couselo, pontevedrés, socialista y vicepresidente del ente; en este organismo que lleva reuniéndose desde marzo hay también otra gallega, Marta Rivera de la Cruz, aunque es diputada (de Ciudadanos) por Madrid.

-En qué cosas sí hay acuerdo.

-Más que acuerdo entre nosotros, lo que hay es una serie de asuntos que han tratado la mayoría de los comparecientes, unos ochenta. Son los grandes temas: la formación del profesorado con una vertiente más práctica, sea o no una especie de MIR; la generalización de la escolarización de cero a tres años; la autonomía, y por tanto responsabilidad, de los centros; el liderazgo y la formación de los directivos; un equilibrio entre las materias de ciencias (STEM) y las humanidades; la necesidad de un currículo más ligero, adaptable al entorno; la irrenunciable búsqueda de la equidad, la inclusión y la excelencia; un empuje a la FP; la necesidad de evaluar; y la urgencia de un estatuto docente que contempla la existencia de una carrera profesional...

-¿Hay alguna postura común sobre las repeticiones?

-Lo que muchos comparecientes nos dicen es que hay que apoyar al alumnado, cuanto antes mejor, pero lo razonable es que pueda avanzar en el curso. Y ese tema se ha tratado, algo diferenciado, con el asunto de la titulación de la ESO. España es de los escasísimos países que genera un título al final de la educación obligatoria; en Francia no hay, por poner un caso. Lo que se ve ahí, y es una de las causas del abandono escolar, es que en España tenemos algo que paraliza la posibilidad de seguir. Es un problema grave que debemos corregir.

-La FP básica funciona un poco así, que se puede seguir hacia la FP de grado medio.

-Pero a la FP básica va quien va. No vas una vez suspendida la ESO [hay que tener de 15 a 17 años y estar en 3.º de ESO]. Si no apruebas cuarto, tienes que hacer la ESO para adultos [ESA].

-¿Cómo funcionarían esas certificaciones de las que habla?

-Hay un afán general para buscar soluciones, pero tienen que quedar claras: con estas certificaciones puedes cursar estos estudios y si quieres pasar a esos otros, tienes que completar además estos módulos. Lo importante es que haya pasarelas para que puedas seguir en el sistema.

-¿Dónde está el mayor escollo para alcanzar el pacto?

-La doble red educativa (pública, privada), porque es muy dispar: en Canarias solo hay un 3 % de escuela concertada y en Madrid es más del 50 %. Otro asunto es la Religión, aunque podría haber un cierto consenso a que más que Religión se pueda enseñar Hecho Religioso, fundamental para entender nuestro pasado y presente. También hay diferencias en las competencias, quién diseña el currículo; en este terreno se valora el 60-30-10, y el 10 % corresponde al colegio, por ejemplo, yo apuesto por la robótica porque muy cerca hay una facultad de no sé qué y pueden venir profesores a dar clase en ESO y bachillerato. Y la participación social en la escuela también tiene cierto debate.

-Lo más complicado parece la dicotomía pública-privada.

-Sí, yo creo es más difícil de consensuar que lo de la Religión. El artículo 27 de la Constitución habla de «derecho a la educación y libertad de enseñanza», pero eso no significa «libre elección de centro». En España hay libre elección de centro porque puedes escoger; solo no puedes hacerlo cuando hay más demanda que oferta, y entonces tiene que regularse el acceso. No hacerlo supondría que el que escoge es el colegio, no la familia, que es lo que han querido hacer en Madrid con el distrito único.

-¿Se ha visto alguna posible salida al enfrentamiento?

-En general parece que se tolera la escuela concertada pero que la pública ha de ser la joya de la corona. Por ejemplo, que no se permitan nuevas unidades en la concertada si hay plazas en la pública, y lo mismo en caso de cerrar unidades; o que se abra un camino para que la escuela concertada pase a ser pública, como ha ocurrido en Cataluña con las escuelas Rosa Sensat, porque a veces pensamos en la escuela concertada como la religiosa, pero hay muchas cooperativas.

-Creo que fue Fernández Enguita ante la subcomisión el que pedía también autocrítica a la escuela pública, porque está claro que la gente prefiere la concertada por algún motivo. Eso no ocurre con la sanidad o con la universidad.

-Es cierto, la educación pública tiene que mejorar muchas cosas. Tiene que haber más proyecto de centro, pero es complicado de articular porque puede chocar con los derechos de los funcionarios; pero una escuela debería tener derecho a definir el perfil de su plantilla en función de su proyecto propio.

-¿Habrá pacto?

-Conseguir un pacto va a ser complicado, pero es el único camino, creo que eso lo vemos claro en la subcomisión. Eso y que el primero que se levante de la mesa le va a tener que explicar a sus votantes por qué lo hizo. Hay que entender que pactar significa ceder. El pacto va a tener un coste, eso está claro, pero nos saldrá mucho más caro que no lo haya.

El camino al pacto

de diciembre a febrero 

Comparecencias. Las que quedan (el coordinador de PISA) serán en septiembre.

Profundización. Tal vez se llame a expertos para profundizar en varios temas. 

pacto y ley 

El informe y los presupuestos. Si los presupuestos se complican, el informe será en febrero.

El pacto, ¿dónde? El pacto puede ser en la conferencia sectorial (con las comunidades) o en el Consejo Escolar del Estado.

La ley, al final. Es el último paso, una nueva y consensuada ley de educación.

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