Un espacio natural en auge pero a salvo de masificaciones


ourense / la voz

A pesar de salir en varios programas de televisión y del poder del boca en boca, la Ribeira Sacra sigue siendo uno de esos lugares a los que algunos acuden a relajarse. Es el caso de Rafael García y su acompañante que se montaron en su furgoneta sin destino fijo y terminaron en Ourense. Él es de Córdoba y ella de Italia. «Después de llegar a las termas, varias personas nos dijeron que teníamos que ver el cañón del Sil», comentan y añaden que, desde su punto de vista, el turismo no está nada masificado en la zona.

Las dos empresas que llevan a los visitantes en barco confiesan que julio ha sido un ir y venir constante de gente que llega de todos lados, incluso de países extracomunitarios. «Los sábados esto está a rebosar», comenta un camarero. Aunque el aforo máximo de ambos barcos es de 165 personas y los viajes se realizan a diferentes horas del día, con lo que la sensación de masificación nunca llega a producirse.

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Un espacio natural en auge pero a salvo de masificaciones