Repoblaciones y falta de limpieza, mayores infracciones a la Lei de Montes

En el 2012 solo hubo 179 multas, mientras que el ejercicio pasado se cerró con 355


santiago / la voz

Desde que en el 2012 Galicia aprobó la Lei de Montes, el grado de cumplimiento de la normativa en la que se sustancian buena parte de las medidas de prevención de los incendios forestales ha sido muy bajo. Así lo admite la propia Consellería do Medio Rural, que se queja constantemente de las escasa colaboración de concellos y particulares, que son los que tienen que acatar reglas como las que regulan la vegetación alrededor de casas y núcleos de población. No en vano, el 97 % del monte gallego está en manos privadas.

Pese a todas las dificultades, cada año han ido incrementándose el número de sanciones impuestas por la Xunta a propietarios que incumplen la Lei de Montes. En el 2012 fueron solo 179 las multas impuestas en Galicia, cifra que al año siguiente ascendía ya a 216, que se mantuvo en 219 en el 2014 y que en el 2015 llegó a su máximo nivel con 428. El año pasado descendió a 355, pero sigue siendo el doble que hace cuatro años.

El 2017 ha comenzado con una tónica idéntica, ya que en lo que va de año ya se han impuesto 282 sanciones por incumplimientos de la Lei de Montes, lo que supone el 80 % del total alcanzado el ejercicio anterior. Estas multas son en su gran mayoría por repoblaciones forestales ilegales, por ejemplo sustituyendo frondosas por eucaliptos, por cambiar terrenos de actividad agraria a forestal o por no mantener limpias las zonas de seguridad a casas aisladas y núcleos de población, que son de 50 metros en los que está muy limitada la presencia de matorrales y de especies de combustión explosiva como eucaliptos, pinos y acacias.

Por provincias, A Coruña y Ourense son las que más están estrechando el cerco a los infractores. En la primera se alcanzaron en el 2016 las 138 multas y este año ya llevan 117, mientras que en la segunda se quedaron el año pasado en 59 y este ejercicio ya han duplicado esa cifra, que se sitúa en 105 sanciones con casi medio año más por delante. 

Pontevedra y Lugo, peor

Pontevedra no se está comportando con tanta eficacia este año, ya que si logró llegar a las 140 sanciones en el 2015 y el 2016, en lo que va de ejercicio tan solo ha tramitado 56. Lugo, por su parte, tan solo lleva cuatro, aunque sus cifras de años anteriores no son muy altas, con 17 en el 2016 y 29 en el 2015.

En total, desde que se aprobó la Lei de Montes en el 2012, la Xunta ha impuesto 1.679 sanciones, aunque son más los particulares que han sido apercibidos. Medio Rural adopta esta política con la intención de hacer pedagogía entre la población y solo multa cuando hay una negativa a corregir la infracción tras el aviso oficial. Este año, estos requerimientos ya ascienden a 960, cuando en el 2016 se quedaron en 438.

La otra ley relacionada con el problema de los fuegos forestales, la de Prevención de Incendios, ha seguido el camino inverso y las 708 multas impuestas en el 2012 han caído a 342 en el 2016, aunque este año ya son 308. Esta norma regula, entre otros aspectos, las quemas y las medidas de protección que se tienen que tomar en ellas. Una de las explicaciones que tiene la disminución de estas sanciones es que la población está cada vez más sensibilizada y conoce que en verano está estrictamente prohibido llevar a cabo cualquier quema.

El dispositivo antiincendios completa su despliegue, con 7.000 efectivos

El despliegue progresivo de los efectivos desplegados en Galicia para luchar contra los incendios forestales ya se ha completado. El contingente está compuesto por 7.000 personas, de las que 5.700 son profesionales adscritos a la Xunta y el resto lo conforma personal del Ministerio de Agricultura, del Ejército, de la Policía Nacional y de la Guardia Civil.

El operativo cuenta además con una treintena de medios aéreos, entre los que destacan los helicópteros, que permiten además de la extinción con agua desde el aire el transporte rápido de brigadas terrestres. Además, Galicia vuelve a ser base este año de hasta tres grandes hidroaviones tipo Canadair que están establecidos en el aeropuerto militar de Santiago. Dos de ellos de forma permanente y otro más cuando la situación lo exija.

En lo que respecta a medios terrestres, el dispositivo cuenta con 360 motobombas entre las que aportan la Xunta, los concellos y los parques de bomberos. Hay que añadirles también cisternas, palas -muy efectivas en la lucha directa contra el fuego- y otros vehículos. 

El mayor despliegue humano

El dispositivo gallego antiincendios es el que más medios humanos profesionales moviliza en toda España, ya que sus 7.000 efectivos solo son superados por Cataluña, pero en esta comunidad solo cuenta con 600 profesionales por 7.600 voluntarios integrados en las agrupaciones de defensa forestal. Andalucía, Castilla-La Mancha, Castilla y León y Madrid se mueven entre los 3.000 y los 4.000 efectivos, menos que en Galicia pese a que las tres primeras son autonomías mucho más grandes y que la última tiene una mayor capacidad económica.

Los treinta medios aéreos de los que dispone Galicia solo los superan Andalucía, Cataluña y Castilla y León, pero las 360 motobombas del despliegue gallego sobrepasa al resto de comunidades. El coste que le supone a la Xunta la lucha contra los fuegos forestales, que asciende a 170 millones de euros, está por encima de Andalucía (164), Castilla-La Mancha (60) y Madrid (37). Asturias y Cantabria apenas cuentan, por ejemplo, con 400 efectivos profesionales y solo cuatro medios aéreos.

El 20 % de la superficie arbolada son eucaliptales, un 29 % de bosques de frondosas y un 31 % de pinos

Galicia cuenta con dos millones de hectáreas de superficie forestal, de las cuáles 1.415.950,27 están arboladas, según el último informe incluido en el Inventario Forestal Nacional (IFN), el cuarto que se realiza en todo el Estado. Esta superficie boscosa está compuesta en un 30,65 % por coníferas puras (433.954,04 hectáreas), en un 29,32 % por frondosas (415.089,50) y en un 20,32 % por eucaliptales, lo que supone que esta especie es dominante en 287.983,79 hectáreas.

En lo que respecta a los eucaliptales, un 17,51 % del terreno que ocupan (248.169,32 hectáreas) son plantaciones maduras, mientras que el 2,81 % restante (39.814,47) está compuesto por repoblaciones jóvenes.

Entre las frondosas, entre las que se encuentran árboles autóctonos como el carballo o el castaño, los bosques más extendidos son las carballeiras de Quercus robur, que ocupan un 8,81 % de las superficie forestal gallega, lo que representa 124.780,49 hectáreas. Los melojares, conocidos como cerquiño o cerqueiro (Quercus pyrenaica) representan el 5,41 % (76.570,88 hectáreas), mientras que los castañares (Castanea sativa) y abedulares (Betula spp.) ocupan un 3,28 % de los bosques, con 46.455,40 hectáreas.

Otro 8,59 % de la superficie forestal gallega está compuesto por carballos con mezcla de frondosas; un 1,88 % de bosques ribereños, un 1,22 % de repoblaciones de frondosas autóctonas y un 0,13 % de acacias.

Los distintos tipos de pinares, representan el 24,45 % de la superficie forestal, con 346.195,64 hectáreas, a las que hay que añadir otro 6,20 % (87.759,40) de repoblaciones jóvenes de coníferas.

Existe también un 17,73 % de la superficie (250.934,33 hectáreas) en el que hay una mezcla de especies. Un 8,79 % de pino con eucalipto, un 7,42 % de pino con carballo y un 1,52 % de eucalipto con carballo. El 1,98 % restante (27.988,61 hectáreas) corresponde a arbolado ralo.

Notable descenso en julio del número de incendios respecto a 2016

A lo largo del pasado mes de julio se registraron en Galicia 361 incendios, de acuerdo con los datos de la Xunta. El número supone un notable descenso respecto a la cantidad registrada en julio del año pasado: 361 fuegos, que en el mismo periodo de 2015 llegaron a ser 680.

Por su parte, la conselleira de Medio Rural, Ángeles Vázquez, compartió ayer un día con la brigada de Coto de Castro, que tiene su centro de operaciones en la base de helicópteros de Toén, en Ourense. A petición de los trabajadores de la Xunta, comprobó cuál es el trabajo que desarrollan día a día. «Temos que pór en valor o traballo que xa coñecen todos os galegos, pero ás veces solo nos percatamos cando hai un gran incendio, e agora pódense dar en calquera época do ano. Tal e como estamos vendo non levamos un bo ano no que á meteoroloxía se refire. Ourense está en alerta porque non chove dende hai moito tempo», afirmó Ángeles Vázquez.

La conselleira alabó el trabajo que hacen a diario las brigadas para localizar a los incendiarios: «Temos que dicir que independentemente de que puidera haber algún que outro incendio por causas naturais, esas son as mínimas. A maioría son lumes intencionados». Recordó, en este sentido, la campaña de la Xunta Faite cortalumes!, que invita a los más de dos millones de gallegos a que arropen y vigilen el rural. «O mellor sería que o persoal que temos non se teña que dedicar unicamente a atallar os incendios senón que poda realizar outros traballos, que temos moito que facer. Son algo máis que bombeiros forestais, son coidadores do monte».

Manuel Marey: «No se puede trazar una barrera para el eucalipto entre costa e interior»

dolores cela

El investigador sostiene que la eucaliptización es el resultado del desmantelamiento rural de Galicia

El profesor de Proyectos de Ingeniería de la Politécnica de Lugo e ingeniero forestal Manuel Marey es, además, propietario de montes en Castroverde, donde preside una asociación que aglutina a vecinos de este ayuntamiento lucense y de Baralla. De hecho, el colectivo se creó como reacción al borrador de decreto que divide Galicia en dos zonas diferenciadas a la hora de plantar eucaliptos. En esa línea divisoria 29 concellos de Lugo, entre otros estos dos, se quedarían sin la posibilidad de utilizar sus propiedades para ese cultivo. El decreto todavía no ha visto la luz, como tampoco el Plan Forestal de Galicia que anunció el presidente de la Xunta en una reunión en Lugo con empresarios de la madera que llegaría al consello forestal a finales de junio.

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