Sánchez activa el cambio de agujas y le pasa la factura de Angrois a Blanco

La nueva dirección socialista modifica el discurso y expone al exministro ante una hipotética comisión en el Congreso


santiago / la voz

«Redactadas las 80 preguntas al Gobierno sobre el accidente del tren Alvia como recuerdo a cada una de las 80 víctimas. El lunes hará 4 años». Menos de 140 caracteres ha necesitado el parlamentario Odón Elorza para activar el cambio de agujas del PSOE sobre el accidente del Alvia en Santiago, que alcanza su cuarto aniversario con una investigación judicial en marcha y con más presión política que nunca sobre populares y socialistas, que hasta ahora se habían resistido a dar vía libre a una comisión de investigación sobre el siniestro en el Congreso.

Sin cuestionar el respeto a la búsqueda de la verdad de las víctimas, que reconocen todas las fuerzas políticas, el volantazo socialista ha abierto al menos dos líneas de interpretación: venganza o sacrificio. A la primera tesis se ha sumado esta semana el presidente de la Xunta, que deposita toda responsabilidad en el nuevo secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. Feijoo cree firmemente que el cambio de estrategia responde a una guerra interna propiciada por el alejamiento entre la actual dirección y el pasado más reciente, encarnado por Rodríguez Zapatero y José Blanco, ministro de Fomento cuando se inauguró la línea. Ni uno ni otro respaldaron al madrileño en su enfrentamiento con Susana Díaz.

La otra teoría, la del sacrificio, es sin duda más amable con la nueva ejecutiva porque transmite la sensación de que los socialistas entregan a un peón como Blanco -ahora diputado en el Parlamento Europeo y alejado de Ferraz- a cambio de una pieza mayor como Ana Pastor. El socialista, amortizado como rival, tendría mucha menos presión en una hipotética comisión que la actual presidenta del Congreso, que también era ministra de Fomento cuando ocurrió el accidente y los Alvia se pusieron a correr por un trazado cuya seguridad está cuestionada.

«Hasta me apetece»

De una u otra forma, la exposición de Blanco es el precio que va a pagar Pedro Sánchez por atender las insistentes demandas de Elorza, ahora en su ejecutiva. El exalcalde de San Sebastián ha abanderado en solitario el apoyo a una comisión parlamentaria en la que ya tiene garantizado el respaldo de Podemos, a expensas de más apoyos -imprescindibles- y de definir las fórmulas para abordar el siniestro por la vía técnica y política.

De salir adelante, Blanco será un fijo en la convocatoria. Este jueves se mostró retador ante una hipotética convocatoria: «Hasta me apetece». El exministro tiene pocas ganas de enredarse en estos momentos en la polémica, y menos si cualquier palabra sirve para reforzar al presidente de la Xunta, que también ha matizado su discurso sobre Angrois en las últimas semanas: comisión política sí, pero después de la sentencia judicial. Y en el Congreso, allí donde podría tener efectividad.

En ese último argumento coincide con el líder parlamentario de los socialistas gallegos, obligado también a recomponer su postura en Galicia ante el ímpetu mostrado por Ferraz. Después de posicionarse junto al PPdeG para rechazar la investigación en O Hórreo, ahora cree que «é Feijoo o que está nunha situación complicada», aventura Leiceaga.

Esperanza Fernández, de la plataforma de víctimas, se acercó a Pedro Sánchez en Santiago durante su campaña de las primarias y le pidió que, si ganaba, impulsara la comisión en el Congreso: «Asintió y puso cara de circunstancias», dice que fue su reacción. Sucedió hace solo tres meses.

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