Ribadeo se pone estricto y pinta el límite de los bares

El Concello va a subastar mobiliario que se incautó de terrazas con infracciones


ribadeo / la voz

Complemento de las villas turísticas pero a veces objeto de conflicto y debate por los excesos. Así son las terrazas. En Ribadeo, en la costa de Lugo, que destaca por su centro peatonal con numerosos bares y cafeterías, estos ganaban terreno a los peatones, que a veces tenían que hacer equilibrios para pasear, hasta que desde el Concello el alcalde, Fernando Suárez, lo afrontó como un reto personal. No fue sencillo y se precisaron varias modificaciones de la ordenanza reguladora para dar con la clave. Y por lo que se ve en Ribadeo, la clave pasa por algo tan simple como ser estricto.

La experiencia ribadense indica que aplicar con rigor una norma que sea realista y comprensiva con ambas partes evita debates estériles. Para conseguirlo, nada mejor que plasmar en un plano las mesas, sillas y mobiliario autorizado y su ubicación; obligar a exponerlo al público (y a las inspecciones de la policía), y marcar en el suelo la zona máxima que se puede ocupar. Así, además, se paga exactamente lo que se ocupa (23.000 euros ingresó este año el Concello por medio centenar de terrazas). Si la norma se infringe o si no se paga, se advierte al titular y, de no hacer caso, operarios del Concello levantan la terraza y depositan el mobiliario en el almacén municipal. En ello no hay bromas. En Ribadeo ya se hizo en al menos dos ocasiones y en unos días, como el titular no pagó las sanciones, se subastará.

En O Cantón, bajo la influencia de la Torre dos Moreno, o la calle San Francisco, junto al parque, las terrazas son un aliciente más para disfrutar; un espacio compartido con detalles de buen gusto: mesas y sillas con publicidad ya no se permiten y están siendo sustituidas. El visitante lo agradece. El ribadense, también. Los hosteleros, buena parte de ellos, querrían más, pero se topan con el Concello: «En Ribadeo defendemos os intereses das dúas partes, dos hostaleiros, cos que tentamos ser xenerosos, e dos peóns. Pero cando se chega ao límite e se cruza, o que o pasa ten un problema. Se teñen autorizadas seis mesas, non poden ser dez. E sendo así, acabouse o problema», manifestó Fernando Suárez.

Este año se ha retrasado el pintado en el suelo del espacio autorizado. Se revisará la próxima semana. Y también se verificará que los planos estén expuestos.

¿Excesos? Alguno, menor, sigue habiendo, pero el cambio es incuestionable.

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