«Sin el pozo no podríamos cocinar o calentar agua»

Ana tiene 88 años y vive en Xalo desde hace 25
Ana tiene 88 años y vive en Xalo desde hace 25

Carballo / La Voz

Como sucede siempre que hay una sequía más o menos prolongada, uno de los primeros lugares de la comarca en verse afectados es la urbanización privada de Monte Xalo, entre Carral y Cerceda. Los residentes, unos 500 durante el verano y unos 250 en el invierno, sufren serias restricciones desde finales de mayo. El lago que abastece de agua a las viviendas se encuentra a un tercio de su capacidad, y eso que las precipitaciones de los últimos días aliviaron algo el panorama. De ahí que se mantengan las restricciones de suministro.

Los primeros recortes llegaron hace unas seis semanas, cuando el servicio se redujo drásticamente a 12 horas: desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la tarde. Sin embargo, desde el domingo 25 de junio, los residentes solo tienen agua de la traída desde las siete de la tarde hasta las once de la noche. Eso implica que muchos tiren de los pozos y los depósitos construidos en sus propiedades para tener agua potable todo el año. Es el caso de Ana Pérez Prada. Tiene 88 años y reside sola (su esposo falleció) en una vivienda en la urbanización del Xalo desde hace más de 25 años. Está situada a escasos metros de lo que fue un restaurante, ahora cerrado, y del campo de fútbol: «Fuimos de los primeros en comprar aquí», dijo ayer. Y nada más adquirir la vivienda decidieron «poner un pozo». Según dijo, los cortes en el suministro no son algo nuevo: «Siempre que hay sequía pasa lo mismo. Si no llega a ser por el pozo que hicimos mi marido y yo, no podríamos calentar agua, cocinar o algo tan básico como limpiar el váter».

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