Fernando Grande-Marlaska: «Con la corrupción han sonado todas las alarmas, algunas demasiado tarde»

El magistrado cree que la prisión permanente «no es imprescindible, ya hay penas de hasta 40 años»


Redacción / La Voz

«Creo que han sonado todas las alarmas sobre la corrupción, y la maquinaria del Estado ha cambiado el chip y ha dicho “esto hay que combatirlo”». Fernando Grande-Marlaska (Bilbao, 1962) asegura que ha habido «casos muy graves de corrupción política, pero han sonado esas alarmas, algunas incluso demasiado tarde. Pero creo que ahora es mucho más difícil que alguien dedicado a la función publica se atreva a actuar de forma indebida». Curtido en duras batallas, este magistrado y vocal del Consejo General del Poder Judicial, participó ayer en Mariñán en una mesa redonda sobre la ética judicial en un mundo global.

-¿Es la judicial la única institución que mantiene la ética?

-No, creo que el conjunto de la Administración del Estado tiene ética. Sería peligroso que el poder judicial se creyera que es ajeno a cualquier ejercicio ilegitimo de sus competencias. Parecería que nos presentamos ante la sociedad como los salvadores, como los justicieros, y eso es lo ajeno a realizar derecho y justicia.

-Dice que es más difícil que haya casos de corrupción. ¿Por qué?

-Primero, porque se han implementado mecanismos de prevención y, segundo, porque tenemos mecanismos de represión especializados: la Fiscalía Anticorrupción, jueces especializados y tenemos leyes que permiten actuar de forma efectiva.

«Hay que justificar por qué una instrucción se dilata en el tiempo y no se ha terminado antes»

-Le he oído decir que terrorismo y narcotráfico son los enemigos de la democracia. ¿Y la corrupción?

-La corrupción lo es tanto o más. Hay un magistrado italiano, Luigi Marini, que me impactó cuando explicaba que la mafia italiana había conseguido más beneficios y poder cuando logró inocularse en la Administración que cuando ejercía la violencia. Todos esos fenómenos criminales tratan de poner en tela de juicio el Estado de derecho, pero la corrupción es peor porque la protagoniza gente que ha sido elegida por la sociedad y que debe lealtad máxima al Estado de derecho. Es desleal absolutamente. Mayor falta de decencia y lealtad que esa no puedo entenderla.

-Es difícil combatir la corrupción. Supongo que habrá presiones de todo tipo.

-Estamos acostumbrados a trabajar con presiones. Los jueces las tenemos siempre, desde que entramos en la carrera. La presión, por ejemplo del dueño del supermercado del pueblo donde ejercía y que siempre sonreía. Cuando se divorció y eras tú él que llevaba el expediente todo eran malas caras. Para alguien que empieza en un pueblo donde todos se conocen, eso es presión.

-La dilación de las instrucciones judiciales es una preocupación. En Galicia tenemos el caso Pokémon, con seis años de instrucción y más de cien imputados. ¿Es eso un problema?

-No me voy a meter en casos concretos. Pero lo que sí digo es que en las instrucciones, por muy complejas que sean, hay que saber dividir en piezas separadas para ir enjuiciando. Es cierto que la justicia que se dilata en el tiempo pierde eficacia. Por eso se habla de tiempos máximos de instrucción. Y en todo caso hay que justificar por qué una instrucción se dilata en el tiempo y por qué no ha sido posible terminarla antes. Eso también es responsabilidad.

-En Pontevedra se dictó la primera sentencia de prisión preventiva. ¿Qué le parece?

-Está pendiente una sentencia del Tribunal Constitucional sobre eso. Es un tema muy complejo. ¿La prisión permanente revisable excluye necesariamente el fin de las penas recogido en el articulo 25.2 de la Constitución sobre resocialización? ¿Y ese revisable es realmente efectivo? Creo que tenemos elementos normativos importantes para luchar contra estos delitos graves. Hay penas que pueden llegar hasta los 40 años efectivos de cumplimiento, incluso luego pueden establecerse medidas complementarias, libertades vigiladas. Yo diría que la prisión permanente revisable no es imprescindible con las penas que hay y que se han impuesto.

«Siempre hay más narcotráfico en Galicia y en Andalucía que en otras zonas»

El juez Grande-Marlaska ha llevado directamente causas contra el terrorismo de ETA. La pregunta es inevitable.

-¿ETA está derrotada?

-ETA está derrotada por el Estado de derecho y por la sociedad, que le han plantado cara. Hemos conseguido desactivarlos absolutamente, con el apoyo destacado de Francia. Ahora solo falta que diga que se disuelve y que formalmente pida perdón y quiera reparar el dolor de las víctimas. Es lo que queda, pero eso tienen que hacerlo ellos.

-¿Es pasado el narcotráfico en Galicia?

-Se ve menos, pero evidentemente siempre hay más narcotráfico en Galicia y en Andalucía que en otras zonas. Es difícil eliminar las estructuras conformadas desde hace años y es más fácil utilizarlas. Pero el problema es menor que hace años.

-¿Qué se puede hacer para frenar la violencia machista?

-Se está afrontando, pero es el típico fenómeno social que duele. Con todas las inversiones que hay y no vemos una mejora. Creo que debe haber políticas de igualdad más efectivas en educación, desde niños, desde que se generan los prejuicios. Creo que hay que educar en la absoluta igualdad. A mí no me gusta, aunque el Supremo haya dado el visto bueno, la educación diferenciada en niños. Lo acato, claro, pero creo que hay que actuar antes de que surjan los prejuicios. Si educas en la diversidad, el niño se va a ir desarrollando sin prejuicios.

-Uno de sus primeros casos fue el suicidio de Rafael Escobedo, el del crimen de los Urquijo. ¿Qué queda de aquel juez?

-Creo que queda mucho, aunque soy más descreído. Hace poco escribí un libro y buscando documentación vi una entrevista que me hicieron en 1989 y la releí. Y me reconozco muchísimo en lo que decía entonces.

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