Las trampas contra la velutina evitan 30.000 nidos y 60 millones de avispas

Tras la campaña de captura de reinas, los apicultores se preparan para un pico de actividad

Los trampeos permitieron evitar entre 25.000 y 30.000 nidos de velutina Las trampas se colocan en primavera y otoño para capturar a las reinas y evitar la formación de nuevas nidificaciones

redacción / la voz

En la lucha por ahora imposible contra la avispa asiática, en la primera línea del frente pelean los apicultores. Como principal damnificado de esta especie invasora -la velutina causa daños en la población de abejas-, el sector apícola se ha implicado en el combate con todas las armas a su disposición. La principal, mientras la investigación no descubra nuevas herramientas, es la colocación de trampas en primavera y en otoño para capturar reinas y evitar la formación de nuevos nidos. Este trabajo corre fundamentalmente a cargo de los apicultores, que durante los últimos meses han colocado las trampas en lugares estratégicos para conseguir atrapar la mayor cifra posible de reinas.

Ha sido, explica el portavoz de la Asociación Galega de Apicultura, Xesús Asorey, una campaña muy intensiva, que ha evitado la formación, calcula, de entre 25.000 y 30.000 nuevos nidos de velutina, uno por cada reina capturada. Teniendo en cuenta que cada uno de esos nidos cobija a al menos 2.000 avispas, las trampas colocadas en primavera han conseguido evitar más de sesenta millones de ejemplares de asiática en Galicia. La campaña fue intensa, sobre todo en las zonas con mayor presencia de avispa asiática. En O Morrazo, por ejemplo, se colocaron más de 5.000 trampas.

De todos modos, y pese a los esfuerzos, «de momento non hai posibilidade» de controlar la expansión de la velutina, dice Asorey. La especie va colonizando nuevos territorios cada año. Está ya presente en prácticamente la totalidad de las provincias de A Coruña y Pontevedra, y en el norte de la de Lugo. Además, se han localizado ya nidos en algunos municipios del interior del territorio lucense y en una veintena de concellos de Ourense. El cálculo es que avanza unos 50 kilómetros cada año y las previsiones apuntan a que se extenderá por toda Galicia salvo la montaña de Lugo y Ourense.

Este año todavía no se ha llegado al pico máximo de actividad, aunque ya se están retirando un buen número de nidos. Ayer mismo el Concello de Arteixo informaba de que durante el último mes ha detectado un gran aumento de nidos de avispa asiática. El servicio de Protección Civil de esta localidad eliminó en junio dos centenares de nidos, cinco veces más que el año pasado en las mismas fechas.

Pese a que el avispón asiático todavía no ha alcanzado su máxima actividad, los servicios especializados ya han localizado nidos en buena parte de los concellos de A Coruña y Pontevedra, así como en el norte de Lugo y en Ourense. A 21 de junio, fecha del último mapa que ha hecho público la Consellería do Medio Rural, la presencia de velutina está a punto de alcanzar la extensión territorial con la que se cerró el 2016.

Los apicultores esperan para las próximas semanas un período de gran actividad de la velutina: «Para agosto esperamos ataques potentes», dice Asorey. Para tratar de minimizar los daños de esos ataques, los apicultores preparan la defensa de sus colmenas. Mientras las investigaciones para tratar de encontrar mejores métodos de control no fructifican, aplican soluciones prácticas para evitar daños en los apiarios. El grupo de investigación de AGA puso en marcha un estudio sobre un sistema que elimina las avispas que se acercan a las colmenas mediante una descarga eléctrica cuando entran en contacto con los hilos metálicos de esta trampa.

El artilugio lo comercializa una empresa francesa, pero el problema de este mecanismo comercial es la alimentación, porque depende de la red eléctrica y esto es un inconveniente para las colmenas que están alejadas de las redes de suministro. Para solucionar este problema, el grupo desarrolló un sistema de alimentación autónomo que utiliza placas solares y que se fabrica de forma casera. La asociación de apicultura está organizando cursos para que los apicultores puedan construir estas trampas y defender sus colmenas del ataque de las velutinas.

Piden que se intensifique la colocación de cebos en jardines, huertas y árboles frutales

Dado que la colocación de trampas es, al menos de momento, el método más efectivo del que se dispone, los apicultores quieren extenderlo. La propuesta que plantean es que, además de continuar con estas medidas a través del sector apícola, tal como promueve la Consellería do Medio Rural, se extiendan a otros ámbitos a través del departamento de Medio Ambiente. En este aspecto, creen que es importante que se coloquen trampas en los jardines de los concellos, en plantaciones de frutales o en las huertas de las casas. Y en especial en aquellos espacios en los que haya árboles de origen asiático, como las camelias, por los que la velutina tiene especial querencia. En estas actividades pueden incluso, propone el portavoz de AGA, colaborar los escolares como una actividad formativa.

De todos modos, las trampas funcionan en primavera y otoño, por lo que el sector pide una planificación estacional que se centre en la colocación de cebos para capturar las reinas fundadoras en esas dos estaciones y en la retirada de nidos en verano.

Además, entre las demandas de la plataforma Stop Velutina, que agrupa a una treintena de colectivos, figura la de impulsar la investigación para descubrir métodos más efectivos para poner coto a la expansión de la avispa asiática. Existen ya algunos convenios entre Administraciones, como la Xunta o la Diputación de A Coruña, y universidades para desarrollar estudios sobre esta especie en los que, en algunos casos, participan las asociaciones.

La puesta en marcha de campañas de divulgación es otra de las propuestas de los apicultores en la lucha contra la velutina. Y entre las reivindicaciones de matiz más político, la creación de un organismo único que centralice las acciones contra el insecto invasor y en el que estén presentes las asociaciones apícolas. Reclaman también ayudas económicas para paliar las pérdidas, puesto que la velutina causa daños en la población de abejas y, en consecuencia, en la producción de miel.

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