«Un secreto a voces» que permaneció oculto a lo largo de siete años

La mujer que apareció muerta en su casa de Culleredo hacía trabajos eventuales para la Xunta

J. Casanova
Culleredo / la voz

Estupor y mucha tristeza. Estos son los sentimientos que ayer reinaban en la comunidad de vecinos donde residía María del Rosario O.?V., la mujer de 56 años cuyo cadáver fue hallado momificado en su piso de Culleredo casi siete años después de que desapareciera sin que nadie la echara en falta. O, al menos, sin que nadie hiciera ninguna gestión para comprobar dónde estaba y si se encontraba bien.

Fue un vecino, precisamente, quien acudió el pasado lunes por la mañana al cuartel de la Guardia Civil de Culleredo para presentar una denuncia e intentar aclarar el paradero de la mujer. Emilia, la esposa del denunciante, indicaba que no hubo una motivación económica en la iniciativa (se especuló con que era para cobrar una derrama), sino, simplemente, aclarar la desaparición. En todo caso, la mayoría de los vecinos recuerdan vagamente a la mujer y tan solo pueden precisar que era una persona discreta y que tanto ella como su madre se relacionaban no mucho con los demás. Aportan pocos datos fidedignos con relación a su vida: que estaba divorciada, que tenía trabajos temporales, escasa vida social, pocas visitas en casa o ninguna y que después de la muerte de su madre sufrió una profunda depresión.

Lo que sí está confirmado es que María del Rosario O.?V. trabajaba de forma eventual como administrativa para la Xunta. De hecho, el cese de su actividad, posiblemente por el reingreso de la persona que estaba sustituyendo en la Administración, se produjo en abril del 2011. Por lo tanto, y según los datos que se investigan en las diligencias judiciales, la muerte de esta mujer tuvo que producirse a partir de esa fecha, cuando además dejó de ser vista por los vecinos.

En realidad, su ausencia no pasó desapercibida en su comunidad de vecinos, pero hasta ahora no se había dado el paso para localizarla. «Era un secreto a voces que algo malo le había pasado a esta vecina: su coche en el garaje igual que lo había dejado, el correo abarrotando el buzón, el gas y la luz conectada pero sin consumo... Se veía venir», indicó uno de los vecinos. El conserje del edificio también confirmó que el correo se acumulaba de tal forma en el buzón de María del Rosario que tenía que retirarlo e ir guardándolo en bolsas por si algún día lo reclamaban. «Tal y como ha ocurrido», indicó.

Agentes de la Guardia Civil acudieron ayer por la mañana al número 75 de la avenida Miguel González Garcés, en O Portádego, para llevarse toda la correspondencia y adjuntarla al expediente policial, así como algunos objetos personales con restos de ADN que puedan ayudar durante la autopsia a confirmar oficialmente la identidad del cadáver. Las diligencias se tramitan en el Juzgado de Instrucción número 7 de A Coruña, que estaba de guardia el lunes, día en el que fue encontrado el cuerpo en el pasillo de su casa.

El Concello de Culleredo se hará cargo del entierro si ningún familiar reclama el cuerpo

En casi siete años nadie reclamó conocer el paradero de María del Rosario. De hecho, según confirmaron desde la Guardia Civil, no se le conoce familia próxima y hacía años que estaba divorciada de su marido. Y aunque todos sospechaban algo, ni siquiera el mal olor que podría desprender la descomposición del cadáver hizo saltar la voz de alerta. «Es que no olía a nada. Nunca olió mal», confirmaron los vecinos. Algunos explicaron que la empresa que llevaba los papeles de la comunidad hasta el pasado mes de enero, una gestoría coruñesa, «tenía que saber algo» ya que algunos vecinos ya les habían informado de sus sospechas y «no quisieron hacer nada». Sus responsables declinaron ayer aclarar este asunto y se remitieron a la empresa propietaria, Testa Residencial, con sede en Madrid y tan solo un correo electrónico como método de contacto para intentar confirmar si María del Rosario tenía una orden de desahucio desde hace un año por impago. «Creo que hace un año se inició el proceso administrativo. Porque, claro, estuvieron cobrándole el alquiler mientras hubo dinero en el banco». Aproximadamente unos 400 euros al mes durante los últimos seis años.

Por otro lado, también queda pendiente de la resolución judicial el destino del cadáver de María del Rosario. En caso de que ningún familiar lo reclame, será el Concello de Culleredo el que se tendrá que hacerse cargo del sepelio (en acuerdo con la Iglesia, ya que no hay cementerio municipal) o la incineración. Por su parte, el delegado del Gobierno, Santiago Villanueva, confirmó ayer que el cadáver, que apareció tendido en el pasillo, no presentaba signos de violencia y que la mujer posiblemente falleció por causas naturales.

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