La negociación del transporte avanza pese al amago de huelga indefinida

La patronal y los sindicatos inician los contactos para desbloquear los convenios


Santiago / La Voz

La quinta jornada de paro en el sector del transporte público por carretera deja, además de las incomodidades a los usuarios, una noticia buena y otra relativamente mala, según se quiera analizar. Esa novedad negativa es subjetiva, porque aunque los trabajadores han votado en sus asambleas a favor de la huelga indefinida a partir del próximo jueves 13 de julio, la realidad es que lo han hecho admitiendo que la situación es sustancialmente mejor que la de hace unos días, y que este nuevo hito en el calendario no deja de ser un límite para enmarcar los tiempos de una compleja discusión que ya ha dado pasos clave hacia los espacios de consenso. Todas las partes le han dado una importancia relativa a esta decisión porque daban por descontado que los sindicatos no iban a desaprovechar esa herramienta de presión. Y así ocurrió.

La clave positiva es que se ha abierto una nueva dimensión que le da al conflicto una pátina de normalidad y que además es mucho más comprensible para el ciudadano: la del intento de desbloquear la negociación entre la patronal y los sindicatos por los convenios, que arrastran años enquistados. Empresarios y trabajadores sentados en torno a una mesa para abordar asuntos salariales, como ocurre tradicionalmente. Ese capítulo, determinante en el plano laboral, será el jueves en la sede del Consello Galego de Relacións Laborais.

En el frente de la Xunta, promotora de la reordenación del plan de transporte que ha desencadenado la crisis, la jornada también fue agridulce tras una poco infructuosa reunión con los empresarios. Sin embargo, el paso de las horas ha confirmado que el detallado documento para blindar los empleos a través de la subrogación ha convencido a los sindicatos. De hecho, las centrales han pasado página para intentar ahora garantizar la viabilidad de las concesiones, por su temor a que los trabajadores se puedan incorporar a otras empresas que van a prescindir de sus servicios a las primeras de cambio, si se confirma que esas rutas son ruinosas. La supuesta cicatería de los contratos es algo en lo que coinciden la patronal y los sindicatos pero que no comparte la Xunta, que a pesar de ello está removiendo partidas para mejorar las dotaciones y para blindar los puestos de trabajo si se produjeran despidos.

Jornada perdida entre la Xunta y los empresarios, que han regresado a la «casilla de salida»

En la quinta jornada de huelga, la esperanza de que se certificara algún avance se depositó en la reunión vespertina entre la conselleira Ethel Vázquez, su equipo y una representación de los empresarios. Si en la última semana unos y otros dieron señales de optimismo al terminar los encuentros, lo que ocurrió el martes en la Consellería de Infraestruturas tuvo que ser decepcionante, a tenor de sus valoraciones.

El mayor problema en este frente es que no están hablando en el mismo plano, porque la Xunta pretende abordar asuntos concretos del cuestionado plan de transporte, mientras la patronal cree que lo que hay que hacer es cerrar esa carpeta, prorrogar los contratos que se extinguen el 8 de agosto y empezar a negociarlo de nuevo. «Es como estar de nuevo en la casilla de salida», describieron desde la Xunta, que insiste en que no hay vuelta atrás y que sostiene una idea clara: o se avanza sobre el actual plan o todos -empresarios, sindicatos y Administración- se estrellan en el intento, porque cualquier otra alternativa está fuera de la legalidad.

La reunión fue poco amistosa, y de hecho los empresarios no dudaron en poner a Ethel Vázquez en el ojo del huracán al reprocharle los «nulos resultados» para desactivar la huelga. La patronal insiste en que la conselleira puede «ampliar ata un ano máis» los servicios regulares a los que ellos mismos renunciaron, una decisión política que en Infraestruturas sostienen que tendría consecuencias jurídicas.

Gigantes y pequeños

El nivel de detalle de las reuniones entre la Xunta y los trabajadores contrasta con las generalidades abordadas con la patronal, que entre otras cuestiones puso sobre la mesa su preocupación por el futuro de las pequeñas y medianas empresas coincidiendo con la presencia en la mesa por primera vez de Raúl López, propietario de Monbus, el gigante gallego del sector.

Las tres entidades empresariales que lideran las negociaciones sí fueron tajantes al defender que es «prioritario» el restablecimiento de los contratos de transporte escolar resueltos «unilateralmente» por la Administración y que eran el aval para la supervivencia de las pequeñas y medianas empresas del rural. «Los contratos estaban garantizados hasta el año 2020 y la Xunta decidió extinguirlos para diluir los servicios en líneas regulares», denunciaron de nuevo.

El paro volvió a ser masivo, y se repitió el incumplimiento de los servicios mínimos

La jornada de huelga, que continúa este miércoles, volvió a demostrar la alta capacidad de movilización de los sindicatos del transporte. La Xunta, que se ha mostrado muy crítica con los incumplimientos de los servicios mínimos, esperaba un gesto que no se produjo.

Según informan las delegaciones de La Voz, en A Coruña el paro fue del 100 % y la postura de la asamblea, masiva a favor de la huelga indefinida, aunque hubo intensidades distintas con respecto a este paso fijado para el día 13. La consulta en Ferrol fue demostrativa del alto nivel de respaldo a dar una vuelta de tuerca más al conflicto: 53 trabajadores votaron a favor frente a un voto en contra y una abstención. En Santiago paró todo, pero, a diferencia de las otras jornadas, salieron varias líneas de las parroquias rurales con la excepción de la empresa Hermanos Ferrín. El bus del aeropuerto no funcionó.

En Ourense, el seguimiento también fue masivo y también se registraron incidencias como el desinflado de las ruedas de cerca de una veintena de vehículos. Esa misma parálisis se produjo en Vigo, donde también se repitieron escenas de anteriores jornadas: solo el bus que cubre la ruta con el aeropuerto de Oporto mantuvo sus cinco frecuencias diarias. Al tratarse de un viaje internacional, la ruta entre Vigo y Portugal no está afectada por el decreto de servicios mínimos, aunque fue constante la presencia policial para que el piquete permitiese la salida del autobús.

Encrucijada

En Lugo, los responsables sindicales consiguieron un «paro total e absoluto», en la línea de las jornadas previas, un resultado que creen que se produce por el alto nivel de concienciación de los trabajadores, que se ven en una encrucijada fundamental.

Idéntica situación que en las ciudades se dio en las estaciones de los municipios medianos. En Lalín no hubo ningún movimiento. Ningún autocar llegó ni tampoco salió, algo que sí había ocurrido en convocatorias previas. En la de A Estrada, en cambio, los viajeros dispusieron de algún servicio a Santiago.

La verdadera novedad en toda Galicia fue que el nivel de sorpresa de los usuarios se ha desplomado, aunque también hubo despistes. Desde hace días se suceden las llamadas a las empresas y a las estaciones para recabar información y en general el sosiego es la tónica dominante.

La huelga sigue este miércoles, aunque los representantes sindicales volverán a San Caetano para reunirse con el grupo de trabajo de Infraestruturas. Si no hay acuerdo, la hoja de ruta sindical es clara: paro el martes 11, paro el miércoles 12 y huelga indefinida desde el 13.

Información elaborada con las aportaciones de E. Mouzo, B. Couce, R. Ramos, M. Mosteiro, S. Antón y M. Vázquez.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

La negociación del transporte avanza pese al amago de huelga indefinida