El avance de las negociaciones no impide la quinta jornada de huelga del transporte

El laberíntico conflicto está muy cerca de superar el frente de la garantía del empleo, pendiente de «lagunas» y «flecos»

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santiago / la voz

Lo importante primero: hoy hay huelga de transporte por carretera desde las seis, y mañana miércoles, casi con total seguridad, también. Serán la quinta y sexta jornada de paro de un conflicto que avanza hacia la resolución, pero a un ritmo muy lento por la complejidad de las negociaciones, que han terminado por situar a las empresas y a los trabajadores del sector del autobús frente a la Xunta de Galicia, que trata de sacar adelante un plan de reordenación del transporte muy cuestionado.

Ni uno solo de los asistentes a las dos reuniones que se celebraron el lunes en San Caetano -por la mañana la Xunta con la patronal, y por la tarde con los sindicatos- hubiera apostado un euro por la resolución y el levantamiento de la jornada de huelga, pero lo cierto es que se ha quedado muy cerca de conseguirlo. «Lagunas» y «flecos» fueron algunas de las palabras utilizadas por los representantes de las centrales para sostener el paro y describir el punto de la discusión, que era la subrogación de trabajadores en caso de que cambien las empresas que explotan las rutas. La Xunta, sin embargo, fue más optimista y dio por «pechado» el acuerdo.

En el encuentro vespertino, que duró cinco horas, el equipo de la conselleira Ethel Vázquez sorprendió con una detallada propuesta que gustó a los sindicalistas, pero estos la consideran incompleta porque de poco vale garantizar el traspaso a una empresa si esta va a explotar una línea que podría ser ruinosa y que acabará en la quiebra y sin empleos. Y en ese punto, el de la cuestionada rentabilidad económica de algunas rutas -por fin aflora el problema del dinero- es donde hay confluencia de intereses con la patronal.

Esa demanda de las dos partes se está tratando de atender desde la Administración, pero convierte todo el proceso en un pozo sin fondo de tiempo, del que no andan sobrados. En el encuentro del lunes incluso se llegaron a analizar los contratos propuestos uno a uno, cuestión que echó por tierra cualquier esperanza de solución urgente por cuanto se trata de documentos prolijos y difíciles de destripar incluso para los expertos, al abordar al mismo tiempo cuestiones jurídicas y técnicas.

Hoy se esperan pocos avances por el lado de los trabajadores, que están convocados en las estaciones de autobuses a partir de las nueve de la mañana para votar si a partir del día 13 de julio la huelga se convierte en indefinida. El mismo lunes, tras la reunión, representantes sindicales se apresuraban a aclarar que la decisión de las asambleas quedaba a expensas del avance de la negociación propia y de la que realizan a su vez los empresarios, que sí se verán hoy de nuevo con la conselleira de Infraestruturas a partir de las 11 de la mañana.

¿El fin de la pinza?

La coincidencia de intereses en cuanto a las garantías económicas de los contratos entre patronal y sindicatos fue considerada por la Xunta una «pinza» en toda regla que el propio presidente llegó a calificar de «rara». Sin embargo, un representante de UGT deslizó anoche la idea de que los avances obtenidos por las centrales les permitían ahora trasladar la presión a la patronal y, ya sí en un conflicto clásico, promover reuniones para desbloquear los convenios colectivos, de carácter provincial.

Las posturas

La Xunta

Defiende su modelo de transporte, un anticipo del que entrará en vigor en el 2020, aunque está dispuesta a negociar con el sector algunos aspectos que generan incertidumbre.

la patronal

Reclama la paralización de la primera fase del plan de transporte para elaborar otro «con calma y rigor». Se compromete a mantener los servicios mientras se elabora.

los sindicatos

Quieren un nuevo convenio en el sector tras cinco años con el sueldo congelado y piden que se garantice el empleo y la calidad de los puestos de trabajo en el nuevo plan.

La oposición ve peligrar el futuro de las rutas y el PP habla de un reto «complexo»

Las fuerzas de la oposición siguen con atención y diferentes intensidades el conflicto del transporte por carretera, y con carácter general han puesto su punto de mira sobre la conselleira de Infraestruturas. La líder del BNG, Ana Pontón, reclamará que comparezca Ethel Vázquez en la reunión plenaria del Parlamento de Galicia prevista para la próxima semana para explicar la situación. La nacionalista cree que esta «non é unha boa interlocutora» para abordar el conflicto y cree que esta situación está poniendo «en risco» el sector en Galicia, por la delicada tesitura en la que, a su juicio, ha dejado a las pequeñas y medianas empresas. Pontón criticó al Gabinete presidido por Feijoo por adoptar una postura en la que «semella que queira transnacionalizar» el transporte público en Galicia.

El PSdeG también ha pedido días atrás «consecuencias» políticas para Vázquez por entender que está «desbordada» por la tensión, mientras que Luís Villares (En Marea), en una comparecencia pública para hablar sobre la AP-9, también trasladó la idea de que el Gobierno gallego solo tiene una estrategia para el rural: «A incomunicación».

Ajustarse a Europa

Por su parte, el portavoz parlamentario del PPdeG, Pedro Puy, ha pedido confianza y la intensificación del «diálogo» como «ferramenta» para resolver el plan de reordenación del mapa de autobuses en Galicia. Este, recordó el diputado popular y abogado, «ten que axustarse» a los requisitos de la normativa europea, y además responder a «unha realidade moi complexa» como es la distribución territorial dispersa en Galicia y la crisis demográfica. La rentabilidad de las líneas del rural es un problema, indicó Puy, por eso insistió en articular alguna solución que cumpla con la legalidad en la esfera autonómica, pero también ante las directrices de la UE sobre el transporte.

Los empresarios admiten el «traballo» hecho, pero ya ven problemas de tiempo

El lunes no hubo acuerdos, pero sí «traballo». Y puntos de encuentro, según Carlos García Cumplido, presidente de la asociación Transgacar y uno de los rostros de la patronal en este conflicto. Los empresarios han rebajado sustancialmente la tensión con la que entraron en un conflicto con la Xunta, que al mismo tiempo ha tenido que lidiar con el paro convocado por los trabajadores que, en realidad, está generando presión en las dos vías negociadoras abiertas. De la enmienda a la totalidad han pasado a reconocer avances concretos y «vontade de cambio» en la Administración, que está tratando de hacer correcciones sobre la marcha para ajustar los contratos a los intereses de los empresarios, los trabajadores y los usuarios.

El escollo de la subrogación de contratos de los trabajadores parece solventado, como reconoció García Cumplido, quien también admite que la Xunta respondió positivamente al condicionante de hacer una relación precisa de los trabajadores a los que les afectaría el cambio de empresas. La patronal considera clave que las compañías manejen información precisa de las cargas laborales que asumen al hacerse con una nueva ruta, cuestión que parece superada incluso por parte de los trabajadores.

Lo que ya no tienen tan claro los empresarios es que, pase lo que pase en las próximas horas, el 8 de agosto haya un servicio garantizado en las comarcas para las que se han preparado los nuevos contratos, especialmente en las provincias de Lugo, Ourense y Pontevedra. «Será difícil llegar a tiempo», dice la patronal, argumentando que se trata de nuevas compañías que a día de hoy no saben cómo se resolverán los contratos. De ahí que también insistieran en un comunicado en la opción de prorrogar excepcionalmente las actuales concesiones, un escenario que la Administración no pisa por motivos legales.

El escollo del transporte mixto que otras comunidades lograron sortear

J. Capeáns
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Encauzadas las negociaciones sobre el empleo, ahora toca el debate sobre la integración del autobús escolar

Todo ha salido torcido: una sentencia que anulaba las prórrogas de los contratos del transporte, centenares de líneas deficitarias con renuncias de las empresas, las dificultades laborales del sector, pendiente de los convenios, la irrupción de nuevos operadores que quieren su parte de la tarta en las rutas gallegas y, finalmente, una compleja huelga con varios frentes activos. Una conspiración organizada no le hubiera hecho más daño al proyecto de la Xunta de integrar en algunas comarcas el transporte escolar y el general de viajeros. Para la conselleira de Infraestruturas, esta iniciativa que tiene por objeto articular más servicios para las zonas rurales es la gran víctima de esta huelga, una teoría que sostiene a tenor del bajo nivel de conflictividad que tuvieron o están teniendo proyectos muy parecidos en otras comunidades españolas.

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