El alojamiento de los universitarios hace oscilar su gasto anual en casi 5.000 euros

Estudiar en un piso en Madrid es más barato que hacerlo en un colegio mayor en Santiago

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redacción / la voz

Estudiar fuera de casa, imposible. Eso piensan muchos jóvenes y sus familias sin sentarse a hacer números. Ir a la facultad en la misma ciudad de residencia es sin duda lo más barato, máxime en Galicia donde las matrículas son las más bajas de España, pero una vez que se decide dar el salto, las cifras se igualan. Por eso, es conveniente sacar la calculadora antes de desechar una opción que tal vez se adapte mejor a los intereses y expectativas laborales del universitario.

Estudiar una carrera de ciencias en Santiago viviendo en un colegio mayor privado cuesta solo 1.650 euros menos al año que hacerlo en una universidad pública y un colegio de Madrid (8.260 euros frente a 9.900). Esas cifras son para residencias con limpieza, comidas y wifi, entre otras cosas. Pero, ¿y si se conforma con un piso? Ahí las cifras caen considerablemente: en Santiago se puede vivir a partir de los 3.500 euros (piso barato, lo mínimo en comida y la matrícula) mientras que en Madrid sube a 5.500 euros en las mismas condiciones. En general, esa puede ser la diferencia entre una y otra opción, 2.000 euros al año. Claro que en la capital hay otros gastos (transporte o viajes), pero siempre se puede ajustar en el ocio o los extras, como ropa. Hay que asumir, sí, que con el mismo dinero de bolsillo, la calidad de vida es mejor en Galicia que en Madrid.

Un modelo intermedio entre colegio mayor y piso es el de las residencias. Estas se diferencian fundamentalmente del colegio en la independencia de los jóvenes, que suelen tener una cocina en su habitación y poca vida en común. Esto abarata de forma considerable la estancia, pero exige que el alumno se encargue de su comida.

Otra opción habitual de quienes se van fuera de casa -ya sea en Galicia o a otra comunidad- es pasar el primer año en una residencia o colegio mayor para, en segundo, dar el salto al piso.

En las grandes ciudades existen alternativas, como el programa Vivir y Convivir, que consiste en que un estudiante viva (gratis, pagando los gastos energéticos) en casa de una persona mayor.

Y no solo está Madrid en el horizonte, sino Valencia (más barata en todos los conceptos y con buena fama en ingenierías) o Barcelona (más cara que Madrid en vivienda o transporte, pero no en el gasto en la calle), así como Granada o Zaragoza, del estilo de Valencia.

En cualquier caso, los orientadores aconsejan a las familias hablar de la situación: si el joven necesitará o no apoyo extraacadémico, si está dispuesto o dispuesta a los sacrificios de no tener dinero para ropa o caprichos, o si baraja tener un trabajo para gastos extras (dar clases a partir de segundo, por ejemplo).

Becas del Estado, de la universidad... y Cataluña, aparte

Los precios de referencia son sin beca o subvenciones (la Diputación de Lugo paga parte de las matrículas). Es conveniente contactar con las universidades para conocer las ayudas. En Cataluña se debe pagar la matrícula y después pedir la beca (devuelven el dinero en abril); solo se evita el pago previo si se pide antes la acreditación en Agaur (una agencia oficial), que valora las posibilidades de ser becario.

«Llevo tres años en una residencia y voy a cambiar»

Claudia Álvarez estudia Odontología en Santiago

Claudia Álvarez Pereiro es coruñesa y este septiembre empieza cuarto de Odontología en Santiago. Hasta ahora vivía en un piso-residencia, con la comida y la limpieza asegurada; ahora se va a un piso con varias amigas.

-¿Por qué ahora?

-Llevo tres años en la residencia, más o menos con los mismos compañeros, y este año varios se van, así que yo también me animé porque en el piso de una compañera de la facultad se quedaba una habitación libre.

-¿Qué tiene un piso que no ofrezca una residencia?

-Independencia. Como tengo muchas prácticas, a veces no llegaba a tiempo para comer, y aunque me reservaban la comida para la hora que yo necesitase, me daba rabia y comía fuera. Ahora solo dependo de mí, y no gasto dos veces, si como en la facultad, pues no hay problema.

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«En las grandes ciudades, la independencia es un proceso»

Iago Rodríguez estudia Biomedicina en Barcelona

Iago Rodríguez Peña es ourensano y lleva tres años en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), donde acaba de terminar tercero de Biomedicina. El primer año estuvo en la residencia del campus (Bellaterra) y después se fue a Sabadell a un piso con más gente. Ahora da un paso más, y tras un Erasmus cuatrimestral en Noruega, residirá en Barcelona.

-¿Piso o residencia? ¿Ciudad pequeña o grande?

-Creo que en las grandes ciudades es mejor ir poco a poco, la independencia tiene que ser un proceso lógico. En una residencia se está muy bien, y en mi caso, que estaba en el campus, era muy cómodo.

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Estudiar Derecho y ser funcionario, lo más deseado

Una encuesta entre mil jóvenes revela una mentalidad conservadora en los estudios y el trabajo

s. c.

El futuro laboral de los jóvenes es una encuesta de Educa 20.20 patrocinada por la Fundación AXA y hecha a 1.014 gallegos (12.760 españoles) para saber qué opinan sobre el mañana los chicos y chicas de 16 a 19 años. En Galicia los resultados definen un perfil de joven que no sabe bien en qué va a trabajar, tiene WhatsApp e Instagram pero menos Twitter, habla inglés regular, quiere hacer Derecho o Biología animado por sus padres y ser funcionario. ¿Su ídolo? Amancio Ortega.

etapa postsecundaria

Qué estudiar. El 80 % de los que hacen bachillerato quieren cursar un grado, el 16 % una FP de ciclo superior y el 4 %, trabajar. Si se pregunta a los de estudiantes de FP, los porcentajes dan un vuelco: 16, 28 y 55 %, respectivamente.

La madre, clave. Para tomar la decisión, el 64 % de los alumnos ha hablado con su madre, el 63 % miró en Internet, el 58 % consultó con amigos y conocidos y el 54 % con su padre. Solo el 14 % tuvo esa charla con su tutor. El periodista Fernando Jáuregui, autor del informe junto a Lourdes Carmona, destacó el peso de la influencia familiar y por eso no le extrañó que las carreras elegidas sean, digamos, tradicionales: Derecho, Biología y Bioquímica, Psicología y Medicina. Son más o menos las mismas en todas las comunidades, donde a veces se cuela ADE o alguna ingeniería.

Chicos y chicas, distintos. Ellos prefieren masivamente ingenierías y ellas, ciencias sociales y de la salud. Sorprende el mínimo 3 % de mujeres que quieren ser ingenieras y el 2 % de hombres que se dedicarán a las artes y humanidades. El conselleiro de Educación, Román Rodríguez, que estaba en la presentación del estudio porque su departamento colaboró muy estrechamente en la realización, destacó el esfuerzo gallego por potenciar las asignaturas STEM, como el nuevo plan de robótica en primaria.

FP, muy prácticos. En FP prima lo práctico, y así se decantan por educación infantil, sistemas informáticos, finanzas, animación 3D y desarrollo de apps.

salir al exterior

Inglés, mal. Galicia es la quinta comunidad por la cola en España en dominio de inglés (solo el 58 % lo habla bien), con 20 puntos por debajo de Madrid. Román Rodríguez aprovechó para recordar el recién presentado plan de plurilingüsimo en bachillerato y FP, que nace precisamente para corregir este porcentaje.

«Pegados al terruño». De esta forma explicó Jáuregui la relación de los gallegos con su entorno. No solo no se plantean formarse en el extranjero (lo baraja el 11 %) sino que entre quienes estudian salir, solo uno de cada tres piensa en desarrollar su carrera profesional fuera.

trabajo seguro

Trabajo para siempre. El 40 % quiere ser funcionario y el 31 %, lo que creen que es casi igual, trabajador de una multinacional. Solo el 10 % se ve como emprendedor. Los porcentajes varían ligeramente en FP.

FP, optimistas. Los de FP son más optimistas con el trabajo: el 76 % cree que la formación que está recibiendo le resultará útil, mientras que solo lo ve así el 46 % de los bachilleres.

Los visionarios gustan. El ídolo es Amancio Ortega, junto a Bill Gates y Steve Jobs. Ellas prefieren profesores y médicos. Y en la lista se cuela Ángel Carracedo, aunque por detrás de Cristiano Ronaldo o Rajoy.

 

La USC homenajea a los mejores alumnos de selectividad, con más de un 9 en la fase obligatoria

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Son 597. La mayoría, 347, mujeres. Son los alumnos gallegos que en la pasada selectividad, ahora llamada ABAU, lograron una puntuación de nueve o más sobre diez. Los mejores expedientes de la comunidad, muchos de los cuales estarán sentados en las aulas de las universidades gallegas en dos meses. La USC quiso un año más hacer un reconocimiento a estos jóvenes, no en vano más de la mitad eligen esta institución para emprender su vida universitaria. El rector, Juan Viaño, recordó que son excepcionales, y no solo por las notas obtenidas, «senón porque estas non fan máis que reflectir anos de traballo e de dura aprendizaxe».

En representación de los futuros universitarios habló David Montoto, del IES de Cacheiras (Teo), con un elaborado alegato a favor de la educación pública «un dereito inalienable», y de un aprendizaje flexible y curioso.

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El alojamiento de los universitarios hace oscilar su gasto anual en casi 5.000 euros