La Xunta trata de desactivar la huelga de transporte blindando los empleos

Acepta incluir en los contratos un análisis detallado para la subrogación de puestos

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santiago / la voz

Es muy difícil, casi imposible, que se desconvoquen las que serían la quinta y sexta jornadas de huelga del transporte por carretera, pero al menos se han dado los primeros pasos para acercar posturas y avanzar hacia un nuevo mapa de rutas y paradas de autobús que mantiene en vilo a la Administración autonómica, a los empresarios, a los trabajadores y, sobre todo, a miles de usuarios gallegos, con especial incidencia en las zonas rurales.

La Consellería de Infraestruturas dio un paso atrás para abrir los canales de diálogo y aceptó una reunión a tres bandas que reclamaban la patronal y los sindicatos, en lo que podría calificarse como un singular conflicto laboral en el que ambas partes, tradicionalmente enfrentadas, dirimen primero sus problemas con un tercero en discordia, en este caso la Xunta. Y curiosamente la conclusión del encuentro ha sido que lo más adecuado para dar un segundo paso es volver a las reuniones a dos bandas, que ya están fijadas. La conselleira Ethel Vázquez citó el lunes por la mañana a los empresarios, y hoy mismo se verá con los representantes de los trabajadores, que es el primer problema que se ha empeñado en solventar el Ejecutivo.

Las centrales sindicales tuvieron trabajo anoche, ya que la Xunta les entregó un documento en el que se especifica con un alto grado de minuciosidad cómo se sustanciaría la subrogación de empleos, esto es, cómo sería el trasvase de trabajadores -obligatorio por ley- entre las concesiones que expiran en agosto y las nuevas rutas que han salido a concurso.

Es la manera que tiene la Xunta de garantizar el empleo, que ha sido el gran argumento sobre el que ha pivotado la convocatoria de huelga, pero el problema es que se trata de un documento tan prolijo que no será sencillo arrancar a los negociadores del escepticismo en el seguían sumidos tras la «positiva» reunión de ayer, aunque alguno admitía que se llevaban una propuesta que «é mellor que nada». Los condicionantes son muchos, y faltaría por conocer la opinión de los empresarios, que no se desvelará hasta el lunes, de ahí que nadie se haya atrevido a hablar de una desconvocatoria de huelga que hasta podría ser indefinida si se mantienen los planes sindicales. Así las cosas, el problema para la semana que entra ya no es de diálogo o de acuerdos, sino de plazos, aunque cualquier gesto por parte de los convocantes para reconducir la situación será bienvenido porque el disgusto en San Caetano es evidente ante los elevados «incumprimentos» de los servicios mínimos.

Otra vez a tres bandas

Si la Xunta consigue alcanzar acuerdos en las reuniones bilaterales sería el momento de promover otro encuentro a tres bandas para tratar de ajustar los intereses de todas las partes, que incluso podría encajarse el lunes por la tarde, aunque sería con un buen puñado de flecos pendientes de resolver, de ahí la peculiaridad del conflicto y su previsible lenta resolución.

La estrategia pública es cada vez más evidente. Lo primordial es salvar el reto de la huelga, y para ello se han centrado en la propuesta laboral y en unas garantías que quedarían reflejadas por escrito. En ese camino hay ciertas garantías de progreso porque hay margen para trabajar en la redacción de los nuevos contratos. El mayor problema para la Xunta son los empresarios, que hasta ayer mantenían una enmienda a la totalidad del plan de transporte que, según Ethel Vázquez, se saltaría todos los límites legales. Y esa vía no se va a explorar en ningún caso.

La titular de Infraestruturas, que está pilotando la mayor crisis de la Xunta desde que comenzó la legislatura, insiste en que la negociación de un plan para el que admite modificaciones es la única alternativa para garantizar los empleos y el transporte en el rural, así como la supervivencia de las pequeñas empresas, que es otra de las cuestiones que generan ruido de fondo. Un buen número de compañías de tamaño reducido tienen verdaderas dificultades para competir con los dos operadores gigantes que también aspiran a llevarse contratos. Esto es, en el marco de una enrevesada negociación a varias bandas, también existen suspicacias internas dentro de las partes, al menos entre los empresarios, lo cual hace más difícil todavía adivinar los siguientes frentes.

En un sector plagado de concesiones que son reconocidamente deficitarias, el transporte escolar es el gran oasis de los números negros, porque la Xunta paga en torno a 120 millones de euros anuales por este servicio que es muy rentable. Integrar en este servicio a los viajeros generales coincidiendo con la renovación de los contratos ha alterado un ecosistema en el que previsiblemente se pondrán los focos cuando se supere el lance laboral.

«Estamos falando de cousas raras e innovando nas relacións laborais»

«Resulta que neste conflito os traballadores e os empresarios queren sentarse xuntos a negociar coa Administración. Isto no ámbito das relacións laborais é innovar», ironizó el presidente de la Xunta al valorar ayer la situación cuatro horas antes del encuentro a tres bandas en San Caetano. A pesar de que Feijoo considera que se está hablando de «cousas raras», confió en que la propuesta concreta de la Xunta para salvaguardar los empleos de los conductores de las líneas canalice un conflicto en el que, sin decirlo expresamente, volvió a cuestionar la confluencia de intereses entre la patronal y los sindicatos. A pesar de volver a mostrar su malestar por el incumplimiento de los servicios mínimos, garantizó que la Xunta «nunca» se va a levantar de la mesa de negociación.

Los empresarios advierten que el laboral es solo el primer escollo

Los colectivos que representan a la patronal del transporte por carretera en el conflicto salieron de la reunión a tres bandas «algo mejor» que como entraron, porque «al menos hemos roto una dinámica absurda», transmitió minutos después Carlos García Cumplido, presidente de Transgacar, una de las entidades visibles junto a Fegatravi, Anetra y Fegabus. Cree el directivo que se han perdido «quince días» de oro con situaciones poco deseadas, y que ahora se abren tres jornadas en las que seguirán con atención las evoluciones de la vía abierta por los sindicatos hasta que tengan su oportunidad de sentase con la conselleira el lunes a las 10.30 horas.

En esencia, están de acuerdo con la subrogación de los trabajadores siempre que se incluya en los contratos de la Xunta, cuestión que ya parece un muro salvable si los sindicatos lo aceptan en la reunión de hoy. Sin embargo, la patronal advierte que este es solamente un primer escollo que probablemente acapare toda la atención en el próximo encuentro. «Pero hay más», advierten, en referencia a la situación que se genera en torno al transporte escolar, que es la segunda llave maestra para desbloquear una huelga que, aseguran, no comparten. Y si no se aborda el próximo lunes, será complicado que los trabajadores cedan.

Replantear, no aparcar

Las palabras son importantes cuando surgen las tensiones, y en las utilizadas por los empresarios también se aprecia un ánimo distinto al de las últimas jornadas. A pesar de que la reunión a tres bandas no supuso para ellos «avances significativos», sí adelantaron su disposición a «replantear» el plan de la Xunta, cuando días atrás hablaban directamente de «aparcar» todo el proyecto hasta que se alcancen unas bases de consenso entre las partes.

Pero esa idea, reflejada en una oferta de la patronal para mantener el servicio más allá del mes de agosto para dar tiempo a elaborar un plan alternativo, no es una opción para la Xunta. Y ahí no entran las valoraciones económicas o políticas, sino las legales, porque significaría ignorar la renuncia administrativa de las empresas a casi 600 rutas, cuestión que «no tiene vuelta atrás», según los servicios jurídicos autonómicos.

Un plan que sirve de ensayo general

s. c.
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La Xunta lo ve como el primer paso para modernizar todo el transporte gallego de pasajeros por carretera

El plan que la Xunta ha presentado para renovar una parte del transporte de viajeros -que la patronal y sindicatos consideran «catastrófico» y al que se oponen con huelgas intermitentes-, es la primera de las dos partes con las que el Ejecutivo gallego pretende modernizar las líneas de autobuses que intercomunican Galicia. En diciembre del 2019 el transporte de viajeros por carrera estará totalmente actualizado. Estas son algunas de las claves del proceso:

¿Por qué ahora?

En marzo del 2016, una sentencia del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia echó por tierra el plan que la Consellería de Infraestruturas había diseñado en el 2009 para el transporte interurbano. Tras este varapalo, se aprobó una ley para garantizar el servicio a los vecinos hasta diciembre del 2019 -cuando tendrá que existir un plan nuevo-, pero muchas líneas caducaron y las empresas quisieron abandonarlas por deficitarias. En Galicia había 143 acuerdos, pero se ha renunciado a 77 (el 54 %) de ellos.

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