El conflicto de los buses no encuentra salida

Sindicatos, patronal y Xunta se mantienen inamovibles en sus posiciones ante la cuarta jornada de huelga prevista para hoy. Los servicios mínimos solo se cumplieron en un 21 %

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redacción / la voz

Tercera jornada de paro en el transporte de viajeros por carretera en Galicia y sin visos de que exista una solución negociada en el horizonte. La huelga fue de nuevo ayer masiva, prácticamente total, con el mismo bajísimo nivel de cumplimiento de los servicios mínimos que en las dos primeras jornadas. De hecho, de los 132 previstos tan solo se cumplieron 29, lo que supone un porcentaje cercano al 22 %, muy similar a las primeras jornadas. De nuevo en Lugo y Ourense no se prestó ningún servicio, aunque es verdad que en estas provincias solo se habían planteado 26 rutas. Este incumplimiento fue especialmente perjudicial en la línea que une Santiago con el aeropuerto, con numerosos turistas y peregrinos afectados. En cambio, en el transporte urbano de Santiago, que también siguió el paro al regirse por el convenio provincial, sí se cumplieron los servicios mínimos.

No obstante, el impacto de la huelga fue inferior a los dos primeros días por dos factores. Primero, porque se ha terminado el curso y no hubo transporte escolar. Segundo, porque los usuarios estaban mejor informados y apenas acudieron ya a las estaciones. «Apenas tenemos billetes contratados para estos dos días», constataba un responsable de Alsa, también en referencia a la jornada de hoy, en la que continuarán los paros. 

«Intransixencia»

Los sindicatos convocantes -UGT, CC. OO. y CIG- criticaron ayer la «intransixencia» de la patronal -que se niega a revisar los convenios colectivos del sector- y censuraron el anteproyecto de transporte de la Xunta, que en su opinión les condena a un escenario de «precarización e recortes», algo que el Gobierno autónomo niega. Situaron el seguimiento de la huelga en más del 97 % y lo explican en el enfado creciente de los empleados del sector. «Los trabajadores están concienciados de lo que se juegan y están dispuestos a mantener las protestas», aseguró Marcos Pérez, de CC. OO.

Las federaciones empresariales de autobús Anetra, Fegabús y Transgacar, por su parte, sitúan el seguimiento de la huelga en el 85 % y culpan a la Administración autonómica «dos graves prexuicios» de la huelga por su «inmobilismo» a la hora de no aceptar una mesa de negociación tripartita.

La huelga volvió a dejar vacíos los andenes de las estaciones de las principales ciudades gallegas. Apenas salieron vehículos, y algunos que debían entrar dejaban fuera del recinto a los viajeros para evitar problemas.

Entre las múltiples incidencias registradas -apenas hubo incidentes, salvo ruedas pinchadas en Ourense y Fisterra-, el paro dejó ayer a A Estrada sin pasacalles de la Banda Militar de la Brilat en las fiestas patronales de San Paio. No hubo ningún autocar dispuesto a trasladar a la banda desde Pontevedra hasta esta localidad. En Vigo, tan solo se respetó la conexión que une la ciudad con el aeropuerto de Oporto y en A Coruña se vieron afectados los cruceristas que habían contratado excursiones.

En Vilagarcía, por ejemplo, no hubo ni transporte urbano, que también se vio muy afectado en Lugo. En Cambados, la sorpresa se la llevaron un grupo de turistas que tuvieron que regresar a su hotel al comprobar que el autobús al que se iban a subir no iba a salir.

Con información de M. Alfonso, Marga Mosteiro, P. González, Francisco Javier Benito, Emiliano Mouzo, Soledad Antón y X. Ameixeiras. 

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pablo gonzález
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El final de una época en las concesiones de rutas de autobús genera temores en los trabajadores, la patronal y la Xunta

El conflicto del transporte de viajeros por carretera, que amenaza con enquistarse, tenía que aflorar en algún momento, pues el final de las concesiones genera inseguridad no solo en los trabajadores, sino también en la patronal. Se trata de un cambio de escenario, en el que surgen dudas, tanto en la Administración, que pretende asegurar el servicio al mayor número de gallegos, especialmente en las zonas rurales; en los sindicatos, que temen que se destruyan empleos y se derive hacia la precarización; y en los empresarios, que ven con inquietud que sus ingresos disminuyan.

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La Xunta mantiene la puerta abierta a negociar, pero «por separado» 

J. C.

La conselleira de Infraestruturas reivindicó ayer su postura ante el complejo panorama que se cierne sobre el nuevo plan de transporte. Ethel Vázquez, molesta por lo que considera un nuevo incumplimiento de los servicios mínimos, aseguró que la puerta de su despacho sigue abierta a la negociación con la patronal y los trabajadores, pero insistió en que lo «razonable» es avanzar en encuentros por separado tras la mala experiencia del viernes 16.

Fijada esta posición, el mensaje de la conselleira ha tomado dos direcciones. A los empresarios les advirtió que su alternativa de dar un paso atrás y retomar las concesiones a las que habían renunciado es «ilegal e inviable», y señaló que insistir en esta vía podría provocar que en agosto varias zonas de Galicia se queden sin transporte y que este no se recuperen ya hasta el 2019 con el resto del mapa gallego, lo que supondría la total garantía de que se perderán esos empleos. Esto es, promoverá las negociaciones que hagan falta, pero sobre la base del nuevo plan.

De los trabajadores, y concretamente de las centrales sindicales, espera un «cambio de postura» inminente porque entiende que ir a la huelga «non é dialogar», y volvió a afirmar que la prioridad de la Xunta es el mantenimiento del empleo y la subrogación de los puestos en el caso de que haya cambios en las concesiones. Vázquez anunció su intención de explicar su plan en el Parlamento.

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