Los bomberos gallegos: «Ninguno de nosotros habíamos visto algo igual»

La Voz acompaña a un grupo de 35 especialistas de la Xunta que se bate en el frente del gran incendio portugués

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La Voz en Pedrógão Grande

«Aquí hay gente muy veterana, que lleva muchos años en esto, pero ninguno había visto algo así. Es que aquí han ardido miles de hectáreas y hay lugares que no se han quemado, sino calcinado; donde la tierra es como harina ». Habla Manuel Rodríguez, jefe territorial de A Coruña de los servicios de extinción de incendios de Medio Rural. Él también es voluntario, como los 35 compañeros que se han enrolado en esta labor de apoyo a los bomberos portugueses. Estamos en Arganil, una población a una hora de camino del incendio al que tuvieron que hacer frente ayer, al sur de Góis. El grupo, con el apoyo de la Axencia Galega de Emerxencias (AGE), que ha desplazado un enorme camión cisterna con 25.000 litros, salió de Galicia el martes por la tarde y entró directamente a efectuar labores de vigilancia en un parque eólico. Luego fueron a descansar al colegio de Arganil para salir, ya por la tarde, a combatir el fuego en Papilhosa.

«Somos la representación del pueblo gallego y hemos venido aquí para ayudar al pueblo portugués» dice José Antonio Argibay, de la Axencia Galega de Emerxencias. Javier, que tiene 44 años y trabaja en una brigada en Monforte, explica por qué se presentó voluntario para viajar a Portugal: «Somos bombeiros, e esta é a nosa ansia». Ya está cambiado y listo para salir con el primer contingente que de verdad va a pisar fuego. Al fin y al cabo, la noche anterior no fue lo movida que esperaban y, en ese momento, el enlace con los bomberos portugueses ya les ha comunicado que tienen una misión para ellos.

«Esto es un frente enorme», comenta Manuel Rodríguez: «Como si fuera desde Betanzos hasta Ferrol». El jefe intuye que queda trabajo para un par de días quizás mientras no se levante el viento, que no es el caso: «Pero van a necesitar gente después para el trabajo aburrido». El trabajo aburrido, explica, consiste sobre todo en las tareas de refresco y de vigilancia.

Saludos de los vecinos

Uno de los bomberos comenta que están cansados, pero sobre todo del viaje, porque el trabajo no ha sido de momento lo que esperaban. Otro explica que en cada sitio tienen una forma de trabajar y que quizás aquí están acostumbrados a una mayor burocratización: «En Galicia, el que coordina sobre el terreno es el que manda. Aquí no». Pero enseguida admiten que las condiciones son muy complicadas, con una orografía muy escarpada, un calor muy intenso y una cantidad de combustible formidable.

Nadie espera sin embargo que se repita lo del sábado, donde se creó una auténtica tormenta de fuego que hizo avanzar el incendio a una velocidad supersónica: «De todos modos, vamos con las orejillas un poco de punta», comenta otro de los voluntarios. De camino a Papilhosa, la caravana que abre el espectacular camión cisterna de la AGE, recibe frecuentes saludos de los portugueses que se cruzan con el convoy. La gente reconoce la solidaridad de los vecinos gallegos y la agradece.

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