«Tras la mordedura me desmayé varias veces y empecé a vomitar»

edith filgueira OURENSE / LA VOZ

GALICIA

El hombre que sufrió el ataque de una víbora en O Xurés evoluciona favorablemente y cree que fue una «mala casualidad»

20 jun 2017 . Actualizado a las 18:06 h.

«Fue una mala casualidad. Solo hay dos serpientes venenosas de las ocho especies que tenemos en Galicia. Estos ataques son anecdóticos, como lo pueden ser los de tiburón», cuenta Marcos Mallo, que el domingo fue mordido por una víbora en la sierra de O Xurés. Aunque tuvo que ser trasladado de urgencia en un helicóptero hasta el Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO), le pesa más su preocupación por los animales -es biólogo- que el mal trago pasado: «No me gustaría que la gente empezase a matar serpientes por alarmismo».

La primera reacción fue ponerse en contacto con el agente del parque natural en el que se encontraba, que a su vez alertó al grupo de emergencias supramunicipal (GES) de Muíños. «Empezamos a caminar hacia el coche, pero me desmayé varias veces y empecé a vomitar, así que tuvimos que llamar para que nos socorrieran», relata. Estaba en un camino de un metro de ancho, rodeado de mucha vegetación. Tuvieron que portaar a Marcos durante kilómetro y medio, empleando una camilla y en condiciones complicadas.

El mayor problema es identificar el tipo de serpiente, algo que para el biólogo Luis Saavedra «resulta complicado, incluso para un profesional». La razón reside en que otros tipos de culebras imitan en movimientos, colores y sonidos a las víboras por supervivencia. «Tienen las escamas de la cabeza bastante pequeñas y las pupilas verticales porque son nocturnas, pero si no tienes otro animal al lado para compararlas, es difícil reconocer que se trata de una víbora», explica Saavedra.