Las comunidades de agua se preparan para activar sus planes de emergencia

Equiparan el nivel de los manantiales al del mes de julio y aseguran que están al límite

X. M. Palacios J. A.
Redacción, Lugo / La Voz

Muchos de los pequeños manantiales que abastecen a comunidades de vecinos, sobre todo del rural y de zonas periféricas, están al límite y ya registran mínimos históricos. Son el eslabón más débil de la red que abastece a toda Galicia y algunos corren el riesgo de secarse en verano. No en vano las comunidades de agua reconocen estar muy preocupadas por la situación y la alerta es generalizada, sobre todo, a medio plazo, que es cuando creen que pueden darse los problemas. La situación es tal que ya tienen a punto los distintos planes de emergencia para proceder a su aplicación en cuanto sea necesario.

«Estamos muy preocupados, la alerta es importante porque los manantiales están al límite y marcan niveles históricos. Están como si fuera julio. Ya tenemos dispuestos los planes de emergencia para activarlos», es el resumen de la situación que hace Rafael Carrera, presidente de la asociación de traídas de aguas Coxapo, que aglutina a casi 77.000 socios de Pontevedra, A Coruña y Ourense.

Entre las zonas que tienen mayor problema figuran las de la franja costera de Pontevedra, sobre todo, Vilaboa, «donde los vecinos ya hacen un ejercicio de reflexión y de concienciación de que hay que moderar el consumo de agua», aclara. También en el municipio de Oia comenta que hay algunas zonas críticas porque los manantiales están muy bajos. Al igual que áreas altas de la comarca de O Salnés: «Ahí, por naturaleza ya tienen poco volumen de agua. Hay zonas de abundancia a menos de dos kilómetros, pero el traslado es costoso», añade. 

Zonas de Tui, Vigo y O Porriño

Otro de los puntos críticos son algunas áreas concretas de Tui, incluso de Vigo y de O Porriño: «Son zonas en las que no se han hecho trabajos de mejora, sin nuevas captaciones. La tierra está en constante movimiento y muchas veces los manantiales cambian de sitio y hay que hacer obras. Se puede decir que las traídas que tienen auditorías y realizan seguimiento tienen el problema arreglado», comenta.

Precisamente, los planes de emergencia que Coxapo tiene listos para activar en aquellas zonas donde la situación lo requiera contemplan incluso sanciones a aquellos socios que se excedan en el gasto del agua: «Se realizarían controles exhaustivos de los consumos. Se analizaría el agua que se gasta y cuando el tirón se vaya de las manos habría que regularizarlo. Una parte importante de este plan es la concienciación social sobre lo importante que es moderar los consumos, pero también los socios disponen de contadores y, si hay un consumo excesivo, incluso se les podría sancionar. Pero primero es la concienciación», comenta.

Si esta medida no funciona, explica el presidente de Coxapo que habría que recurrir a las reservas de mayor capacidad para abastecer a los socios: «Se hicieron nuevas captaciones en el 2005, que fue un año también con una importante sequía. Habría que recurrir a ellas», comenta. Unos trabajos que se realizaron precisamente para tener reservas de agua si se volvían a repetir episodios como los de ese año. 

Xermade

Los problemas por la escasez de agua de traídas son generalizados en toda Galicia. Así, en la provincia de Lugo, el Concello de Xermade prevé buscar nuevos manantiales para integrarlos a la red general de abastecimiento. La búsqueda se llevará a cabo en la parroquia de Roupar, al tratarse de una de las zonas que tiene depósitos y donde resultaría más fácil y menos costoso realizar la conexión. En otras parroquias como Lousada, en la zona alta del concello, hay manantiales; pero sería mucho más cara la operación de conectarlos con la red. Sería necesaria una conducción de varios kilómetros, como reconoció ayer el alcalde, Roberto García.

Por otro lado, el Concello de Guitiriz confía por el momento en las reservas del pantano de San Juan, del que se abastecen el casco urbano y los alrededores, incluida el área de servicio de la autovía del Noroeste (A-6). El nivel del embalse está alto, aunque la alcaldesa, Regina Polín, admite que, una vez llegue el verano, se tomará algún tipo de medida para solicitar a los vecinos un consumo más moderado, como que no se use el agua de la traída para regar jardines particulares, como ya han realizado otros ayuntamientos como el de Sandiás, en Ourense, Portas y O Rosal, en Pontevedra, y Miño y Ares, en A Coruña. Otros municipios como A Rúa, Petín y Ribadavia han pedido autorización a la Confederación Hidrográfica Miño-Sil para llevar a cabo nuevas captaciones de agua con el fin de garantizar el suministro durante el verano.

Un 25 % menos de lluvia desde el 1 de octubre

La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) acaba de hacer balance de las precipitaciones acumuladas desde que se inició el año hidrológico, es decir, desde el pasado 1 de octubre. Una de las conclusiones a las que llega es que en España se ha registrado un 12 % menos de lluvia acumulada de lo que es normal desde el comienzo del año hidrológico, mientras que en Galicia, Asturias, Cantabria y gran parte de Castilla y León este déficit se eleva al 25 %.

En el lado opuesto, ha llovido más de lo normal en el este y suroeste de Andalucía, en las Baleares, en Fuerteventura y el sur de Lanzarote y en zonas del Sistema Central. Las cantidades de lluvia acumulada son un 50% superiores a lo normal en el este de Andalucía, en Murcia, Alicante, Valencia y el sur de Mallorca, mientras que se han duplicado con respecto a los valores que se consideran normales en la confluencia de las provincias de Granada, Jaén, Albacete, Almería y Murcia.

Los embalses gallegos tienen un 24 % menos de agua que en el 2016. En concreto, los de la Confederación Miño-Sil se encuentran al 66,5 % de su capacidad, mientras que los de Galicia Costa están al 74,1 %. 

Lluvia de mayo

Por otro lado, MeteoGalicia acaba de hacer público su informe climatológico correspondiente a mayo, en el que concluye que el mes pasado llovió un 22 % más de lo normal, a pesar de que estas precipitaciones siguen sin ser suficientes para llenar el caudal de los ríos. En el sur de A Coruña, interior de Pontevedra y Lugo y en el suroeste de Ourense esta cifra se llegó incluso a duplicar.

Las precipitaciones medias caídas el pasado mes en la comunidad gallega fueron de 126 litros por metro cuadrado. Las zonas donde más llovió fueron la montaña del interior de Pontevedra y la comarca de Sar, así como el interior de Noia, donde se superaron los 200 litros por metro cuadrado. En cambio, donde menos precipitaciones cayeron fue en el litoral de las comarcas de Bergantiños y A Coruña, así como en Valdeorras, con valores cercanos a los 70 litros por metro cuadrado de media.

Los 23 concellos de Lugo de la Confederación del Cantábrico, también en prealerta Los efectos de la sequía llegan también a la provincia de Lugo. El Concello de Barreiros, en A Mariña, ha sido el primero en decretar medidas. Lo hizo ayer el alcalde, Alfonso Fuente, publicando un bando en el que prohíbe el riego en jardines particulares. Fue su reacción inmediata a la carta que recibió ayer, al igual que otros 22 alcaldes lucenses, por la que se les informa de que la Confederación Hidrográfica del Cantábrico ha declarado la prealerta por sequía y les recomienda estar preparados para tomar una serie de medidas ante la posibilidad de que se prolongue el déficit de precipitaciones. Los 23 concellos lucenses que dependen de esta institución cantábrica son A Pastoriza, A Pontenova, As Nogais, Baleira, Baralla, Barreiros, Becerreá, Castroverde, Cervantes, A Fonsagrada, Láncara, Lourenzá, Meira, Mondoñedo, Navia de Suarna, Negueira de Muñiz, Pedrafita do Cebreiro, Pol, Ribadeo, Ribeira de Piquín, Riotorto, Trabada y Triacastela. Con la excepción de Barreiros, no consta que ningún otro haya tomado medidas de momento. La Confederación Hidrográfica del Cantábrico explica que la escasez de lluvias en los dos últimos meses ha provocado que los caudales circulantes por los ríos sean muy inferiores a los normales en esta época del año. Añade que la situación actual de las reservas no pone en riesgo el abastecimiento a corto plazo, pero que pueden producirse «efectos ambientales negativos». Por ello pide a los alcaldes que prevean la adopción de medidas como suprimir el riego de jardines o el baldeo de calles y el refuerzo de los controles del agua captada para el abastecimiento, cuya calidad puede mermar por el escaso caudal.

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