Galicia supera el 96 % de cobertura en todas las vacunas de los dos primeros años de edad

El Sergas ya tiene constancia de casos de padres que las rechazan, aunque en cifras muy bajas

Calendario de vacunación infantil Calendario de vacunación infantil

Santiago / La Voz

Galicia, y en general toda España, pueden presumir de sus datos de vacunación. Las tasas de cobertura de las que forman parte del calendario oficial infantil son altísimas, al menos en los dos primeros años de edad del menor. A partir de ahí las dosis de refuerzo ya no tienen tanto seguimiento, y en el caso de la prevención contra el virus del papiloma humano (VPH) todavía se está lejos del objetivo deseado.

Según los datos más recientes del Sergas, del año 2016, la cobertura del calendario infantil supera el 96 % en todas las enfermedades que cuentan con este tipo de inmunización en los dos primeros años de edad. En algunas, la situación en la comunidad gallega es mejor que la del resto de España, y en otras ligeramente inferior, pero siempre con unos resultados muy positivos. En cuanto a las dosis de refuerzo, solo en el caso de la triple vírica, a los tres años, cayó el pasado año al 91,8 %, frente al 94,7 % de la media estatal.

La cobertura entre los adolescentes baja y, por ejemplo, la vacuna contra el virus del papiloma humano, que desde el 2016 se ha adelantado a los 12 años -antes estaba en los 14-, solo alcanzó a un 75,3 % de la población diana en Galicia, frente al 77,7 % del resto de las autonomías. Y, sin embargo, la vacuna contra al meningococo C, que también se pone a los 12 años, sube entre los menores gallegos al 92,2 %, una cifra que supera ampliamente las bajas coberturas de la media nacional, con un 74,5 %. Explicación aparte merece la de la varicela, que, aunque se ha adelantado a los 15 meses, se sigue poniendo a los pequeños de 12 años que no están vacunados y no han pasado la enfermedad. En este caso en Galicia solo se vacunaron el 15,9 % de los menores de esa edad, porque los que ya tuvieron esta patología no precisan protegerse.

Un juez puede imponerla

El Sergas considera, como los profesionales de la pediatría, que por las altas coberturas que hay en España no es necesario abrir el debate sobre la vacunación obligatoria que han impuesto otros países, como Italia. Sí recuerdan que un juez puede obligar a esta protección cuando existe un riesgo grave de salud pública, como ocurrió con un brote de sarampión en Granada.

Desde la Consellería de Sanidade destacan que el hecho de que los datos de primovacunación -primeras dosis- sean estables y altos desde hace años garantiza que la población está protegida. No obstante, admiten tener constancia de que existen casos de padres que rechazan vacunar a sus hijos en Galicia, «pero de momento son números moi pequenos».

Los calendarios oficiales de protección infantil se han ido modificando con los años y con la aparición de nuevos productos, y unificando en todo el país. Por ejemplo, la vacuna de los 12 años para la varicela y la de los 14 en el caso de las niñas para el virus del papiloma humano se están administrando ahora de forma temporal a aquellos menores que no están protegidos. En el 2018 ya no se vacunará del VPH a las adolescentes de 14, porque ya se protegen a los 12. En el caso de la varicela, después de las recomendaciones de los pediatras se ha adelantado a los 15 meses esta inyección. La última novedad, en enero de este año, fue reducir el número de pinchazos al pasar el número de dosis de la hexavalente -que incluye protección de varias enfermedades- de cuatro a tres.

Pese a coincidir en que no es necesario imponer la vacunación obligatoria, la Xunta asegura que los programas llevados a cabo por las Administraciones sanitarias han demostrado un enorme impacto en la población, al hacer desaparecer enfermedades infantiles que antes eran habituales, como la polio, la difteria, el tétanos, el sarampión o la rubeola, o incluso llegando a desaparecer alguna, como es el caso de la viruela.

«Debemos luchar para desenmascarar a los escépticos»

«Debemos hacer todo lo que esté en nuestras manos para promover las vacunaciones sistemáticas de la infancia y luchar para desenmascarar a los antivacunas», asegura Juan José Gestal, decano de Medicina de la Universidade de Santiago. En el movimiento que rechaza la protección se encuentra un amplio abanico de gente. Entre ellos están desde los simplemente desinformados hasta determinados grupos religiosos, personas que abogan por una falsa medicina natural o los directamente conspiranoicos. «En España, antivacunas radicales solo lo son, como mucho, el 1 % de la población, pero tienen el peligro de que difunden su mensaje a través de las redes sociales. Si alguien tiene una reacción, la magnifica para decir, sin ninguna base científica, que las vacunas son peligrosas e innecesarias. Y este es el riesgo», advierte el epidemiólogo catalán Antoni Trilla.

Es el caldo de cultivo que podría hacer renacer enfermedades hoy controladas. Es el caso de la polio en Nigeria, en donde, según explica Gestal, «por radicalismo religioso o político, con difusión de informaciones falsas, se dejó de vacunar a los niños y la enfermedad reapareció». «Tratar una enfermedad antes de sufrirla va contra el Corán» o «La campaña contra la polio forma parte de un complot internacional para esterilizar a los musulmanes» fueron algunas de las falsedades lanzadas. Peor que en la Edad Media.

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