Los alcaldes de las siete ciudades gallegas resisten

Los populares se estancan en los resultados del 2015, a la espera de lanzar sus candidatos. Solo les da una pequeña alegría Jesús Vázquez en Ourense. El PSOE sigue fuerte en Vigo y crece de forma moderada en Lugo, pero se hunde en la provincia de A Coruña, lo que beneficia a las mareas. En Pontevedra sigue la foto fija con la hegemonía del BNG

Encuesta de Sondaxe para las 7 grandes ciudades Encuesta de Sondaxe para las 7 grandes ciudades

redacción / la voz

Lograr una alcaldía es difícil, pero una vez alcanzada parece algo más fácil conservarla. Esta es una de las conclusiones de la encuesta realizada por Sondaxe en las siete principales ciudades gallegas, donde el statu quo que surgió de las urnas hace dos años tiende a consolidarse, sin demasiadas amenazas en el horizonte para los actuales gobiernos locales, a falta de que PP y PSOE lancen a sus candidatos en aquellos concellos donde no hay un cabeza de cartel claro. Es sabido que la elección del aspirante a la alcaldía es crucial en los procesos electorales locales, y el panorama político municipal puede cambiar cuando esas candidaturas se afiancen.

No obstante, la foto fija de la encuesta de Sondaxe, en el ecuador del mandato surgido de las elecciones de mayo del 2015, dibuja un escenario en el que los gobiernos de las mareas en A Coruña, Santiago y Ferrol mantienen e incluso aumentan su apoyo, en buena medida debido a la relevante caída del PSOE en esas ciudades, que paga su crisis a nivel gallego y federal, así como la falta de portavoces consolidados. Salvo en Vigo y en Lugo, las horas bajas socialistas -tendrían ocho ediles menos en total, mientras que el PP mantiene su contingente de concejales-. El papel de los indecisos será especialmente relevante en las ciudades donde gobiernan las mareas, pues es ahí donde se concentran los mayores porcentajes de electores dubitativos, que de momento no optan por un PSOE embarcado en su guerra civil.

Vigo: la única mayoría no está amenazada

 Vigo se ha convertido en la rareza del panorama político municipal gallego. La única ciudad con mayoría absoluta, el único remedo por tanto de aquellos tiempos donde el extinto tripartidismo gallego se repartía mayorías absolutas municipales. El alcalde, Abel Caballero, no tiene de momento razones para preocuparse. Aumenta incluso su estimación de voto -pasa del 51,8 % al 54,1-, aunque por el reparto de la ley d´Hont pierde un edil para que el BNG, superando la barrera del 5 %, recupere las esperanzas de volver con un solo concejal a una corporación que incluso llegó a gobernar en los tiempos de Lois Pérez Castrillo. Con la entrada del BNG también se terminaría la otra característica política endémica de Vigo: es la única ciudad con una corporación tripartita.

El PP no representa de momento una amenaza para la era Caballero. Es más, no es el gobierno local el que sufre desgaste en estos dos últimos años, sino la oposición encabezada por la exconselleira Elena Muñoz, que en las anteriores elecciones sacaba nueve puntos de diferencia a la Marea de Vigo y en la encuesta empata en estimación de voto (16,5 %), intuyéndose un cierto peligro de perder incluso el liderazgo de la oposición. El PP se dejaría dos ediles, pero lo peor es que la fidelidad de su electorado solo llega al 65,5 %, la más baja de las tres principales fuerzas de la ciudad, con un porcentaje de indecisos u opacos del 27,6 %. Mientras, Caballero mantiene uno de los niveles más altos de fidelidad entre los electores que le votaron hace dos años. Nada menos que el 80,6 %.

A Coruña: sigue el empate entre la marea y el PP

No es el puñado de votos de diferencia del 2015, pero la Marea Atlántica y el PP mantienen un pulso cerrado en la situación de empate técnico que surgió de los comicios del 2015, con una tendencia de los de Xulio Ferreiro a despegarse del marcaje popular -pese a un alto índice de indecisión del 26,4 %-, pues crecerían cinco puntos y medio en estimación de voto, manteniendo una ventaja sobre el PP de algo más de punto y medio a falta de que se lance definitivamente la candidatura de Beatriz Mato. La encuesta de Sondaxe eleva en un edil la representación de ambas formaciones, que empatarían a 11 concejales, mientras que el PSOE paga su dubitativa política local perdiendo nada menos que tres concejales y, por tanto, reduciendo su representación a la mitad (solo tres ediles). Los socialistas corren el riesgo de convertirse en fuerza marginal en una ciudad que gobernaron durante 29 años, con una exigua estimación de voto del 12,5 %. El retén de indecisos y opacos del PSOE coruñés es uno de los más altos de las siete ciudades, mientras que solo un 46,5 % de quienes optaron por esta opción hace dos años estarían en condiciones de reeditar su voto.

El BNG resiste con su único concejal mientras que Ciudadanos, que se quedó a las puertas de obtener representación en el 2015, podría entrar por primera vez en la corporación, lo que serviría para que el PP tuviera un frágil bastón de apoyo en el caso de ser la fuerza más votada. Las espadas están en alto, pues A Coruña, como Santiago, mantiene un reseñable porcentaje de indecisos y opacos, por encima del 34 %, que pueden desperezarse en el último tramo del mandato.

Santiago: insuficiente remontada de los populares

Hay en Santiago una polarización entre las dos fuerzas que pueden disputar la alcaldía -Compostela Aberta y el PP- en la que sale perdiendo el PSOE, cuya estimación de voto baja un 3,6 %, lo que le vale la pérdida de un acta de concejal en la ya insuficiente representación que ostenta en la capital (tan solo cuatro ediles). La candidatura liderada por Martiño Noriega mantendría su representación municipal con diez ediles y aumenta su apoyo porcentual en cuatro puntos. Pero no es para confiarse, pues el PP, que lidera Agustín Hernández, parece haber iniciado una remontada que de momento es insuficiente y solo le sirve para empatar a diez concejales, aumentando en solo uno su cosecha electoral del 2015. Tampoco es para fiarse demasiado porque entre el antiguo electorado de Compostela Aberta hay muchas dudas. Solo la mitad tiene claro que apostaría de nuevo por Noriega, un 40,7 % se lo piensa o no revela su tendencia (indecisos y opacos) y el resto se reparte entre la abstención y el resto de los partidos.

La candidatura de Martiño Noriega es la que acumula un mayor porcentaje de indecisión entre los gobiernos locales de las mareas. No obstante, por el momento está más cerca del edil número 11 que de que el PP le adelante como fuerza más votada en Compostela. La ligera subida del BNG no le sirve para aumentar su nómina de dos concejales.

En cualquier caso, aún hay partido. No solo porque quedan dos años para los comicios locales, sino porque hay margen para movilizar una eventual abstención muy alta, cercana al 42 %. En Santiago, además, el porcentaje de indecisos es el más alto de las siete ciudades.

Ourense: la única alegría para el PP

La operación de destinar a conselleiros a la arena municipal solo le ha salido bien de momento al PP en Ourense, donde el liderazgo de Jesús Vázquez se consolida a costa de la caída de Democracia Ourensana, que pasaría de ocho a seis concejales. La tendencia del PP en Lugo, que pasa de 10 a 11 concejales, apunta al edil número 12, pues crecería un 5,4 % respecto a los resultados de mayo del 2015. Este aumento se sustenta en unos sólidos cimientos, pues la fidelidad entre los votantes de Jesús Vázquez es incluso mayor que la que ostenta Abel Caballero en Vigo: un 81,7 %.

Pese a la crisis en la agrupación socialista local -que se une a la fractura gallega y nacional-, la erosión del PSOE ourensano solo se refleja en la encuesta de Sondaxe en la pérdida de un representante en el pleno municipal, pasando de seis a cinco. Este asiento de concejal pasaría a Ourense en Común, que quedaría con cuatro ediles y seguiría como cuarta fuerza política, lejos aún del sorpasso.

Como en Vigo, y quizás a raíz de que el BNG mantuviera el tipo en las elecciones autonómicas, los nacionalistas retornarían al consistorio ourensano con un concejal al superar la barrera del 5 %.

Lugo: Méndez crece sin dar el estirón

El paisaje político local en Lugo es el más disgregado de la comunidad, con seis fuerzas políticas en el consistorio. Dos de las que se integrarían en la izquierda alternativa (Lugonovo y Alternativa Cidadá) mantienen sus apoyos e incluso los aumentan en el segundo de los casos. La alcaldesa, la socialista Lara Méndez, que sustituyó a Xosé López Orozco tras su dimisión, crece ligeramente en intención de voto, algo más de un punto que le valdría para lograr un frágil sorpasso al PP, la fuerza más votada en el 2015. Es Lugo la única ciudad en la que el PSOE crece en número de concejales, pasando de ocho a nueve y dejando a los populares en la posición que ocuparon los socialistas en los últimos comicios, aunque la primera fuerza de la ciudad de la muralla dependería tan solo de una décima en estimación de voto. La movilización del electorado abstencionista -el segundo mayor después de Ferrol, con un 44,1 %- y de los indecisos/opacos, que se sitúan en uno de los porcentajes más bajos de las siete ciudades (23,2 %), será clave.

Ciudadanos mantiene su edil, y la encuesta de Sondaxe le otorga representación en cuatro de las siete ciudades, siempre al borde del umbral del 5 % en el que se sitúa la entrada en los consistorios.

Pontevedra: foto fija en el feudo del BNG

Miguel Anxo Fernández Lores llegó poco antes de que se iniciara el siglo XXI a la alcaldía de Pontevedra, cuando su partido, el BNG, estaba en la cresta de la ola tras adelantar al PSdeG en las autonómicas de 1997. Ahora su partido está en horas bajas, pero Fernández Lores mantiene el tipo. Los dos años poselectorales apenas le pasan factura, pues mantiene sus 12 ediles y una ligera disminución de la estimación de voto que no amenazaría su hegemonía. Los que históricamente fueron sus aliados, los socialistas, logran mantener sus tres concejales en medio de la tormenta perfecta que vive el partido en Galicia y en España. Incluso crecen tímidamente en estimación de voto, al igual que la marea (que seguiría con dos concejales) y Ciudadanos, que parece afianzar su único representante en el pleno.

El éxito de Lores radica en que sus votantes son los más fieles de todas las candidaturas de las siete ciudades, pues un 87 % volvería a apoyarlo si hoy se celebraran elecciones municipales. El BNG no tiene fuga de votantes hacia ningún partido. Tan solo un irrelevante 2,2 % hacia la abstención.

Ferrol: Suárez resiste, naufraga el PSOE

El PSOE se hundiría electoralmente en Ferrol si se celebraran ahora las municipales, pues apenas mantiene un 31,7 % del cuerpo de votantes que les apoyó en los comicios. Los socialistas, tras la convulsa experiencia del gobierno de coalición con Ferrol en Común, que propició una fractura en el seno del partido, se precipitan sobre su suelo electoral perdiendo casi diez puntos en estimación de voto y tres concejales, quedándose solo con dos y convirtiéndose en cuarta fuerza política, adelantados por el BNG que pasa de 2 a 3 ediles. De hecho, su fuga de votantes beneficia más al BNG (4,9 %) que a Ferrol en Común (2,2 %). La candidatura que ahora encabeza el alcalde Jorge Suárez saldría fortalecida pese al clima de inestabilidad en sus más de dos años de Gobierno. Logra dos concejales más (pasa de seis a ocho) y sube en estimación de voto un 6,6 %.

El PP, pese a que reeditaría su representación, puede aprovecharse de una buena plataforma para lanzar a su candidato. Mantiene la fidelidad más alta entre sus antiguos votantes (un 75,6 %), mientras que el PSOE se queda en un 31,7 %. El BNG y Ciudadanos preservan sus representantes.

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