Los alcaldes de las siete ciudades gallegas resisten

Pablo González
pablo gonzález REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Encuesta de Sondaxe para las 7 grandes ciudades

Los populares se estancan en los resultados del 2015, a la espera de lanzar sus candidatos. Solo les da una pequeña alegría Jesús Vázquez en Ourense. El PSOE sigue fuerte en Vigo y crece de forma moderada en Lugo, pero se hunde en la provincia de A Coruña, lo que beneficia a las mareas. En Pontevedra sigue la foto fija con la hegemonía del BNG

14 may 2017 . Actualizado a las 15:16 h.

Lograr una alcaldía es difícil, pero una vez alcanzada parece algo más fácil conservarla. Esta es una de las conclusiones de la encuesta realizada por Sondaxe en las siete principales ciudades gallegas, donde el statu quo que surgió de las urnas hace dos años tiende a consolidarse, sin demasiadas amenazas en el horizonte para los actuales gobiernos locales, a falta de que PP y PSOE lancen a sus candidatos en aquellos concellos donde no hay un cabeza de cartel claro. Es sabido que la elección del aspirante a la alcaldía es crucial en los procesos electorales locales, y el panorama político municipal puede cambiar cuando esas candidaturas se afiancen.

No obstante, la foto fija de la encuesta de Sondaxe, en el ecuador del mandato surgido de las elecciones de mayo del 2015, dibuja un escenario en el que los gobiernos de las mareas en A Coruña, Santiago y Ferrol mantienen e incluso aumentan su apoyo, en buena medida debido a la relevante caída del PSOE en esas ciudades, que paga su crisis a nivel gallego y federal, así como la falta de portavoces consolidados. Salvo en Vigo y en Lugo, las horas bajas socialistas -tendrían ocho ediles menos en total, mientras que el PP mantiene su contingente de concejales-. El papel de los indecisos será especialmente relevante en las ciudades donde gobiernan las mareas, pues es ahí donde se concentran los mayores porcentajes de electores dubitativos, que de momento no optan por un PSOE embarcado en su guerra civil.

Vigo: la única mayoría no está amenazada

 Vigo se ha convertido en la rareza del panorama político municipal gallego. La única ciudad con mayoría absoluta, el único remedo por tanto de aquellos tiempos donde el extinto tripartidismo gallego se repartía mayorías absolutas municipales. El alcalde, Abel Caballero, no tiene de momento razones para preocuparse. Aumenta incluso su estimación de voto -pasa del 51,8 % al 54,1-, aunque por el reparto de la ley d´Hont pierde un edil para que el BNG, superando la barrera del 5 %, recupere las esperanzas de volver con un solo concejal a una corporación que incluso llegó a gobernar en los tiempos de Lois Pérez Castrillo. Con la entrada del BNG también se terminaría la otra característica política endémica de Vigo: es la única ciudad con una corporación tripartita.

El PP no representa de momento una amenaza para la era Caballero. Es más, no es el gobierno local el que sufre desgaste en estos dos últimos años, sino la oposición encabezada por la exconselleira Elena Muñoz, que en las anteriores elecciones sacaba nueve puntos de diferencia a la Marea de Vigo y en la encuesta empata en estimación de voto (16,5 %), intuyéndose un cierto peligro de perder incluso el liderazgo de la oposición. El PP se dejaría dos ediles, pero lo peor es que la fidelidad de su electorado solo llega al 65,5 %, la más baja de las tres principales fuerzas de la ciudad, con un porcentaje de indecisos u opacos del 27,6 %. Mientras, Caballero mantiene uno de los niveles más altos de fidelidad entre los electores que le votaron hace dos años. Nada menos que el 80,6 %.

A Coruña: sigue el empate entre la marea y el PP

No es el puñado de votos de diferencia del 2015, pero la Marea Atlántica y el PP mantienen un pulso cerrado en la situación de empate técnico que surgió de los comicios del 2015, con una tendencia de los de Xulio Ferreiro a despegarse del marcaje popular -pese a un alto índice de indecisión del 26,4 %-, pues crecerían cinco puntos y medio en estimación de voto, manteniendo una ventaja sobre el PP de algo más de punto y medio a falta de que se lance definitivamente la candidatura de Beatriz Mato. La encuesta de Sondaxe eleva en un edil la representación de ambas formaciones, que empatarían a 11 concejales, mientras que el PSOE paga su dubitativa política local perdiendo nada menos que tres concejales y, por tanto, reduciendo su representación a la mitad (solo tres ediles). Los socialistas corren el riesgo de convertirse en fuerza marginal en una ciudad que gobernaron durante 29 años, con una exigua estimación de voto del 12,5 %. El retén de indecisos y opacos del PSOE coruñés es uno de los más altos de las siete ciudades, mientras que solo un 46,5 % de quienes optaron por esta opción hace dos años estarían en condiciones de reeditar su voto.

El BNG resiste con su único concejal mientras que Ciudadanos, que se quedó a las puertas de obtener representación en el 2015, podría entrar por primera vez en la corporación, lo que serviría para que el PP tuviera un frágil bastón de apoyo en el caso de ser la fuerza más votada. Las espadas están en alto, pues A Coruña, como Santiago, mantiene un reseñable porcentaje de indecisos y opacos, por encima del 34 %, que pueden desperezarse en el último tramo del mandato.

Santiago: insuficiente remontada de los populares

Hay en Santiago una polarización entre las dos fuerzas que pueden disputar la alcaldía -Compostela Aberta y el PP- en la que sale perdiendo el PSOE, cuya estimación de voto baja un 3,6 %, lo que le vale la pérdida de un acta de concejal en la ya insuficiente representación que ostenta en la capital (tan solo cuatro ediles). La candidatura liderada por Martiño Noriega mantendría su representación municipal con diez ediles y aumenta su apoyo porcentual en cuatro puntos. Pero no es para confiarse, pues el PP, que lidera Agustín Hernández, parece haber iniciado una remontada que de momento es insuficiente y solo le sirve para empatar a diez concejales, aumentando en solo uno su cosecha electoral del 2015. Tampoco es para fiarse demasiado porque entre el antiguo electorado de Compostela Aberta hay muchas dudas. Solo la mitad tiene claro que apostaría de nuevo por Noriega, un 40,7 % se lo piensa o no revela su tendencia (indecisos y opacos) y el resto se reparte entre la abstención y el resto de los partidos.

La candidatura de Martiño Noriega es la que acumula un mayor porcentaje de indecisión entre los gobiernos locales de las mareas. No obstante, por el momento está más cerca del edil número 11 que de que el PP le adelante como fuerza más votada en Compostela. La ligera subida del BNG no le sirve para aumentar su nómina de dos concejales.