Las universidades estudian implantar en el futuro nuevos grados de tres años

Educación no contempla incluirlos hasta «como mínimo» dentro de cinco años

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S.C.
santiago / redacción / la voz

¿Grados de tres años en Galicia? En un futuro, sí. Es posible. No antes de cinco años, según los cálculos de la Consellería de Educación. Eso sí, siempre que «se considere que é racional e coherente esa planificación a tres anos e que encaixe ben coa formación que se lle quere dar ao alumnado». Lo explica la vicerrectora de Oferta Académica de la Universidade da Coruña, Nancy Vázquez. El Consejo de Universidades acordó esta semana una salida al polémico decreto 3+2, que abría la puerta a que las universidades optasen por grados de tres años más otros dos de máster.

¿El acuerdo? Que las carreras que ya existen deberán seguir siendo de cuatro años. Así que no existirá Derecho de tres años, por ejemplo, ni una Medicina de tres cursos, entre otras cosas porque su regulación también es especial. Las de nueva creación podrán ser de tres o cuatro años, a criterio de la universidad. Lo cierto es que la de A Coruña ya llegó a poner sobre la mesa que el grado de Xestión de Moda -que prevé implantar en Ferrol en el curso 2018-2019- pudiese ser de tres años, pero el encaje de contenidos y el estudio previo que realizó la institución la ha llevado a optar «case con toda probabilidade» por cuatro años.

«Non hai nada fixado, pero non o descartamos», dice la vicerrectora coruñesa. Escoger entre tres y cuatro años para implantar nuevos grados -pero nuevos de verdad, «no maquillados», tal y como recalcó el presidente de los rectores, Segundo Píriz- da a las universidades mayor margen de maniobra para adaptarse a las exigencias del mercado laboral. Y para hacerlo más rápido. Pone el vicerrector de Comunicación de la Universidade de Santiago, Xosé Pereira, un ejemplo: «Imaxina que queiramos facer un grao de big data, cunha orientación moi profesionalizante, e entendemos que a carga que ten pódese dar en tres anos» y así dar salida a una demanda nuevos perfiles profesionales. Con este acuerdo, podría hacerse.

«Podendo traballar coas dúas opcións, estupendo, non te ves obrigado» a comprimir contenidos para crear un plan de estudios de tres años «como podería ser se nos obrigasen a pasar ao modelo 3+2», explica Nancy Vázquez. Hay títulos a los que se les queda estrecho un máster de dos años, pero a la vez estarían demasiado holgados en una carrera de cuatro. Así que la opción de grados de tres cursos es perfecta. «Serán benvidas propostas que dun xeito ben xustificado poidan ir a tres anos: que os contidos que se van impartir se adecúen e se poidan impartir nese tempo», explica la vicerrectora coruñesa. De momento, todas las universidades trabajan con la antigua configuración, la de cuatro años. La Universidade de Vigo tiene prevista la implantación, a corto plazo, de dos carreras: ya se ha aprobado la declaración de interés por parte de la Escola de Enxeñaría Industrial para Enxeñería Biomédica, que prevé una duración de cuatro cursos. Belas Artes ha mostrado su disposición a implantar un grado de Deseño e Creación. Aunque no se ha presentado oficialmente la declaración de interés, la idea también es que sea de cuatro años. Biotecnoloxía y Criminoloxía, de la USC, también se están planificando con cuatro cursos.

La Consellería de Educación, por su parte, recuerda que existe una normativa básica del Estado -de obligado cumplimiento- que excluye de la posibilidad de tres años en todos los grados habilitantes profesionales. No pueden modificarse los de ciencias de la salud, las ingenierías o Derecho. Así que «a efectos prácticos o impacto dos graos de tres anos é mínimo». También porque los requisitos son muy restrictivos: tienen que ser grados de nueva creación y además tienen que «diferenciarse nítidamente» de los que ya existen en el conjunto del sistema universitario español. No puede haber solapamientos.

Los rectores exigen que un 5 dé opción a beca para aprobar el decreto ministerial

Entre la actual CRUE Universidades Españolas y el ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, hay muy buena sintonía y «colaboración institucional», como destacan ambas partes, pero no existe unanimidad siempre. Los rectores se han plantado ante el Gobierno por un asunto que les resulta especialmente sensible: que el ministerio no baje a un 5 la nota mínima para tener una beca de matrícula. Desde los recortes del 2012, es necesario además de tener una situación económica determinada en casa, que el estudiante obtenga al menos un 5,5 en la nota de acceso a la universidad para poder recibir la ayuda del Estado.

Como el ministerio no ha reconducido la situación, el presidente de la CRUE, Segundo Píriz, explicó que el colectivo -que engloba a 76 universidades, entre ellas las 50 públicas- ha dado «informe desfavorable» al nuevo borrador sobre becas para el curso 2017/18. Eso sí, la negativa de los rectores no reduce su disponibilidad para «seguir dialogando e intentar conseguir ese objetivo para el siguiente curso», dijo Píriz.

Ante las declaraciones de la CRUE fue Marcial Marín, secretario de Estado de Educación, FP y Universidades, quien dio la versión del ministerio. Fue algo más optimista y dijo que «se está avanzando». Pero eso no significa que Educación rebaje la nota mínima: «El ministerio defiende la cultura del esfuerzo» y que «además de ayudar a las familias sin recursos económicos también se pide un mínimo de rendimiento académico».

En Galicia es la Xunta la que paga la matrícula a los alumnos que, reuniendo las condiciones económicas de la beca, sacaron en el acceso entre un 5 y un 5,5.

Baza para el pacto educativo

Marín dejó caer la posibilidad de que la rebaja de notas se incluya en las negociaciones del pacto educativo. Cuando se estudie este acuerdo tal vez se determine «una regulación distinta», pues se «trabajará en ello».

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