Ramiro Martínez: «Los radares de la zona de niebla de la A-8 serán de velocidad variable»

Martínez dice que en el futuro los cortes se reducirán aún más gracias a un sistema de balizas inteligentes


redacción / la voz

Entre septiembre del 2014 y diciembre del 2016 el tramo negro de la autovía A-8 en O Fiouco, entre Mondoñedo y Abadín, permaneció cortado 1.772 horas por culpa de la niebla. Pero en realidad solo hubo niebla 880 horas. El resto es el tiempo que se tardaba en cerrar y abrir manualmente la autovía, con avisos telefónicos, desplazamientos de operarios al lugar y colocación de conos en la carretera. El 15 de diciembre del 2016 se puso en marcha un sistema automatizado que permite cerrar y abrir el tramo desde el Centro de Gestión de Tráfico del Noroeste, en A Coruña. «Se abre y se cierra solo el tiempo necesario», explica Ramiro Martínez (A Coruña, 1957), director del centro e impulsor del nuevo sistema, que acaba de ser premiado por la asociación ITS, foro de referencia internacional para las nuevas tecnologías y los sistemas inteligentes en el transporte.

-Se cierra más veces, pero menos tiempo.

-Cerramos la autovía cuando la visibilidad es inferior a 40 metros. Pero hasta que entró en servicio el nuevo sistema perdíamos muchas horas entre que decidíamos el cierre y este se hacía efectivo. Dábamos el aviso a Fomento, que enviaba personal para cortar el tramo. Pero desde que se empezaba hasta que se ponía el último cono seguían pasando coches que circulaban sin visibilidad. Se perdían aproximadamente dos horas en cada corte, una para cerrar y otra para abrir. Y con riesgo para los operarios, que tenían que poner los conos con coches circulando a velocidad de autovía.

-No era efectivo.

-Como promedio, de cada diez horas que permanecía cerrada, en siete horas era innecesario.

-¿En qué se ha mejorado?

-Tenemos cinco estaciones meteorológicas que envían datos cada minuto sobre la dirección del viento, y un sistema de cámaras y sensores que indican la visibilidad. Según esta va bajando vamos limitando la velocidad en los paneles de mensaje. Si baja a menos de 40 metros se da la orden de cierre. Desde el centro de gestión se envía información a los paneles y con indicaciones de aspas, flechas, semáforos y balizas en la calzada vamos advirtiendo del desvío y enviando el tráfico hacia las salidas a la N-634.

-¿Cómo perciben la mejoría?

-Desde el 15 de diciembre, con el cierre automatizado se han hecho 34 cortes por niebla, con 216 horas de cierre efectivo y un corte máximo de 23 horas y un mínimo de 20 minutos. Ahora solo se cierra el tiempo necesario.

-No hay barreras, el cierre lo indica un semáforo en rojo. ¿Se respeta la prohibición de paso?

-La gente responde muy bien, incluso sabiendo que por ahora no hay sanción. De los 52.234 vehículos que circularon por el tramo con niebla desde el 15 de diciembre pasado, solo 341 se saltaron el cierre, un 0,65 %. Los usuarios saben que no se cierra por cerrar, que es una necesidad.

-¿Cómo define este sistema?

-Es sobrio y claro. Y desde el punto de vista de entendimiento del conductor es sencillo e intuitivo. El bajo porcentaje de infractores indica que se entiende y que se sabe que el desvío se hace por el riesgo que hay. Con 40 metros de visibilidad a causa de la niebla no se ve nada. Es agobiante.

-¿Habrá quien piense que es solo un parche al gran problema de la niebla?

-En esa zona hay un problema meteorológico que nosotros no podemos eliminar. Podemos mitigar los efectos y ayudar a los conductores a circular con seguridad. Nosotros, desde la DGT, hemos buscado una ayuda ante un problema real. Es un sistema fácil de entender y que aporta una mayor seguridad para los usuarios. No hay otro sistema igual en España que permita desviar totalmente el tráfico con un sistema automático e inmediato. Pero aún queremos mejorarlo más.

-¿De qué forma?

-La idea es poner unas balizas laterales cada 50 metros a la altura del conductor. Esas balizas detectan el paso de los vehículos y van advirtiendo, mediante potentes leds de colores rojo y ámbar, de la distancia a la que circula un coche que va delante. Cuando pasa un coche enciende el rojo, y el que va detrás va viendo esas luces y sabe la distancia a la que se encuentran los vehículos que le preceden. Así podríamos llegar a reducir el punto de corte a 30 metros de visibilidad, por lo que cerraríamos el tramo al tráfico menos veces y menos tiempo. Estamos diseñando ese sistema desde Galicia.

-En esa zona hay un radar de tramo y otro que está pendiente de activar.

-Los dos radares serán de velocidad variable porque los límites también lo serán en función de la visibilidad o de la fuerza del viento que haya en cada momento. Y voy a proponer que se indique claramente el inicio y el fin del tramo vigilado, que será menor que el de ahora, solo cinco kilómetros, entre los puntos 545 y 550 en ambos sentidos. Ahora solo funciona el del sentido Asturias, pero cuando se activen los dos, Fomento elevará a 120 el límite genérico de velocidad en ese tramo, que ahora es de 100.

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