Educación considera que la exención de selectividad «non prexudica a ninguén»

A quienes no van a la prueba hay que sumar los que entran por los cinco cupos

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redacción / la voz

«Estamos a falar de que se buscaron solucións excepcionais concretas a unha situación transitoria entre dous sistemas. É, por tanto, unha solución adaptada, que flexibiliza e dá oportunidades para o alumnado sen prexudicar a ninguén». Así valoraba ayer la Consellería de Educación la decisión de permitir que unos 1.500 alumnos repetidores de segundo de bachillerato o con la selectividad del año pasado suspensa puedan entrar en la universidad sin ningún examen externo y solo con su nota media de bachillerato. Estos alumnos, además, pueden presentarse a la prueba de acceso para subir nota y si no lo consiguen, mantienen la de la etapa.

Se trata de estudiantes que cursaron bachillerato bajo la anterior ley, la LOE, y «cando se producen este tipo de transicións, sempre se adoptan medidas extraordinarias. O obxectivo último é que o alumnado que se atopa entre eses dous sistemas non resulte prexudicado. Por iso se adoptou unha medida con carácter xeral a nivel estatal e a Consellería atense á norma».

Lo cierto es que la entrada en la universidad no se hace solo por la vía de la selectividad -sea la antigua PAU o la actual ABAU-. Además de esos 1.500 alumnos de la LOE hay que sumar otros tantos llegados de la FP de ciclo superior, y unos 100 que cursaron el bachillerato en el extranjero, fueran o no en la UE. Esos casos también están exentos de la selectividad, pero no este año, sino en general. Hay que recordar que FP tenía antes un cupo en cada carrera pero ahora se ha integrado en el acceso general.

A estos grupos que evitan la selectividad hay que sumar el acceso por cuota, que si bien es muy limitado en número (de los casi 11.000 matriculados este año no llegan a los 300) podrían suponer un agravio para quienes acuden por el sistema general. Hay cinco cupos:

Titulados universitarios

Son el colectivo más importante. Se trata de alumnos con una titulación de grado (o licenciatura) que hacen una nueva carrera. En Galicia, este curso se matricularon cien. Los hay en todas las ramas. Por ejemplo en ADE de A Coruña se matriculó uno, que curiosamente tenía una buena nota de acceso (7,8) muy superior a la nota de corte final del grado (5,9). Pero no suele ser lo habitual. Como es lógico, el caso más llamativo sucede en Medicina, en Santiago: entraron 7 titulados (disponían de 9 plazas) y el último lo hizo con una nota de 9 (Medicina terminó el acceso con un 12,278).

Personas con discapacidad

Son el siguiente grupo por número. Muchos hacen el examen de selectividad adaptado, porque hay un convenio con la ONCE, que tiene una comisión propia en Pontevedra. No es que tengan preguntas más fáciles, sino que ellos piden lo que necesitan para acceder en igualdad de condiciones: teclados, ratones especiales, monitores con letras grandes, más horas de examen... Suelen hacer el grado que desean, incluso Medicina. A esta carrera accedieron 13 (había 18 plazas reservadas) y el último entró con un 6 de media. En Enfermería de Vigo, por ejemplo, entraron dos con una nota (el último) de 6,2 cuando el acceso general estaba en 9,4.

Mayores de 25 años

Sumaron 56 en total. En Medicina entraron 5 (tenían 7 plazas) y el último tenía un 6,8 de media.

Deportistas de élite

Tienen que contar con un certificado oficial y hay tres tipos (A, B y C) según en qué nivel compitan. Se decantan por carreras muy demandadas y pueden tener notas bajas: en Fisioterapia de la UDC entraron cinco (no había más plazas) con una nota mínima de 5,3 frente al 10,4 general. En Medicina entraron ocho (11 plazas) con una nota de 6,4. En Fisioterapia de Vigo se matricularon seis con una nota mínima de 6 (la general, 9,2).

Mayores de 45 años

Son muy pocos, entran con un examen y una entrevista. No suelen acceder a grados considerados difíciles.

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