Diana López-Pinel Pinarello: «Creo que mi hija Diana fue raptada por encargo, y que sigue viva»

Dice que toda ayuda es poca, pero reconoce que la Guardia Civil trabaja sin descanso para aclarar el caso


RIBEIRA / LA VOZ

Este miércoles se cumplieron siete meses de la desaparición en A Pobra do Caramiñal de la joven madrileña Diana Quer. O lo que es lo mismo: 218 días de angustia para sus familiares y amigos. Su madre, Diana López-Pinel, relata la situación que atraviesan, a la vez que intentaba expresar con palabras el hueco que su hija mayor ha dejado en sus vidas.

-¿Desconcertada por la falta de pistas concretas tras siete meses?

-Un poco sí, la verdad, sobre todo por la gran cantidad de medios que se están utilizando. Los agentes trabajan horas y horas, pero no han dado con la clave.

-¿Diana está viva?

-Sí, yo tengo esa esperanza.

-¿En qué se basa?

-En la intuición y una serie de hipótesis que tengo en la cabeza. Pero ya le digo, se trata de mi hipótesis, y hay que ser prudente. Pero sí pienso que está viva.

-¿Hablamos de un rapto?

-Lo primero es que está todo abierto y no puedo descartar nada. Si me pregunta por la opinión personal que tengo, por las cosas que sé, he oído o visto, creo que la desaparición de Diana fue un rapto y no se encuentra en España.

-¿Algún país concreto?

-No, no, no. No la ubico en ningún país concreto, creo saber que en Galicia no va a estar por la celeridad con la que se la llevaron. Pienso que tenían prisa por sacarla de la zona y ganar tiempo hasta que yo me diese cuenta de que faltaba, y eso fue sobre las ocho y media de la mañana.

-¿Usted se ofreció a recogerla en coche la madrugada que faltó?

-Claro, como siempre. Pero ella me dijo que no me preocupara, que regresaba sola. Pasó otras veces, y o bien iba con algunas amigas o la subía alguien en coche. Ella tampoco salió tantas veces como para preocuparme. Yo le puse una hora de vuelta, que eran las dos y media, pero ella tenía 18 años e imaginé que se liaría más. Es decir, era el último día de fiestas en A Pobra y pensé que se lo estaría pasando bien. Ella me escribió sobre esa hora para decirme que subía por su cuenta a casa, por lo que me despreocupé y me fui a dormir. Por la mañana, al ver que no estaba, no me cuadró y empezamos a llamar a todas las amistades de las que teníamos teléfonos, que no eran muchas. Cuando me dijeron que regresó antes de acabar la fiesta, y sola, me preocupé de verdad.

-¿Cree que el rapto fue al azar?

-Pienso que Diana fue siempre el objetivo de los raptores.

-¿Los autores son de Barbanza?

-Eso ya no lo sé, lo que sí opino es que fue un encargo, y que sigue viva. Eso es lo que yo creo, aunque la realidad puede ser otra. De la misma forma que opino que los responsables de la desaparición sabían la ubicación de su casa y el trayecto que haría para volver. Nadie a esas horas está parado en el trayecto que hay entre la playa de Cabío y A Pobra esperando a que pase una chica para secuestrarla.

-¿Se siente con fuerzas para seguir veraneando en A Pobra?

-A Pobra es un sitio al que yo le tengo muchísimo cariño y que, en cierto modo, cuando voy me une a Diana aunque no esté. Por eso sí me siento con fuerzas de volver.

-Y en Madrid, ¿lo lleva mejor?

-Es tremendo, pero con la ayuda de la fe y de Dios lo voy llevando, aunque hay días que se hace muy duro, con bajones. La verdad es que después de siete meses el tiempo empieza a minar bastante y a generar un efecto de losa que es difícil de llevar.

-¿Ha necesitado ayuda médica?

-Por ahora no, la niña pequeña sí, pero yo no, aunque no lo descarto.

-SOS Desaparecidos está ayudando en el caso: ¿con su consentimiento?

-Toda ayuda es poca. Ellos son una gente estupenda, ya no solo a nivel profesional. La verdad es que trabajan sábados y domingos, y tienen una gran calidad humana. Les estoy muy agradecida y para mí ya son como una pequeña familia. 

«Cualquier detalle puede ayudar, por insignificante, ridículo o pequeño que parezca»

Diana López-Pinel sabe, por el curso de investigaciones pasadas sobre desaparecidos, que cualquier detalle, aparentemente inocuo, puede resultar clave para resolver un caso como el de su hija. Por eso, no duda en hacer el enésimo llamamiento público para conocer nuevos detalles que ayuden a dar con el paradero de su hija mayor.

-¿Cree que la sociedad todavía puede ayudar?

-Claro que sí, lo que me gustaría es que alguien que pudiera haber visto algo, ahora que han pasado siete meses, no tenga miedo en contarlo. Cualquier detalle puede ayudar por insignificante, ridículo o pequeño que parezca. Si la vieron hablar con alguien, cómo era esa persona, si de repente vieron algo raro, ya que ella regresó sobre las dos y media de la mañana y la fiesta terminó mucho más tarde.

-¿Por qué cree que decidió dar por finalizada la fiesta y volver a casa sola?

-Se aburría, no hay más. Diana no es una chica de salir hasta las tantas, ni muchísimo menos. No le gusta beber, no es chica que fume porros, no es una chica... Entonces llega un momento en el que si no está a gusto, se va a casa, y es que ella, además, es muy casera. Entonces, le pide la sudadera a su amiga con la intención de subir andando a nuestra casa. Pero bueno, hay otra cosa que no me cuadra, ya que a las dos y media de la madrugada la feria todavía estaba montada y son muchas las posibilidades de que alguien pasara por allí y pudiera haber visto algo.

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