El Gobierno rectifica el cambio en el contrato de 10.000 investigadores

Más de 300 gallegos habían firmado uno por obra que se convirtió en otro de prácticas


santiago / la voz

Un día trabajaban en la universidad y en los organismos de investigación con un contrato por obra o servicio, el que habían firmado. Al día siguiente, ese contrato era de prácticas. Nadie los avisó. La polémica saltaba hace un par de semanas cuando los investigadores predoctorales -que están haciendo la tesis- denunciaban que el Gobierno había modificado de manera unilateral y de forma retroactiva la codificación de sus contratos. Saltaban las alarmas sobre si podía afectar a sus condiciones laborales y sobre los problemas para obtener la tarjeta sanitaria europea. La indignación se hacía patente. Ayer, el Ministerio de Empleo dio marcha atrás. Y anunció que los contratos predoctorales volverán a ser por obra. También pedirá a los empleadores que se traslade a los titulares de los contratos «la información pertinente sobre estas modificaciones, que no alteran las condiciones de estos contratos», sino que se trata únicamente de una cuestión administrativa. Su contrato era de prácticas, pero seguían teniendo el mismo salario, cotización y condiciones.

Sin embargo, y no se trataba únicamente de que se pudiesen modificarse derechos laborales como el de indemnización -que en los contratos de prácticas no existe y en los de obra es de doce días-, sino que los investigadores creen que se está atacando al «eslabón más débil» de la cadena científica y se ha avanzado en la precarización de sus condiciones.

La rectificación por parte del ministerio, que «ha procedido a reasignar el código 401» a los contratos llegaba apenas unas horas después de que la Conferencia de Rectores les pidiese una «supresión temporal de las medidas tomadas» y la convocatoria urgente de una comisión mixta que diseñe «las mejores condiciones para el desarrollo de la carrera investigadora».

La solución, según la Conferencia de Rectores, podría pasar por crear una regulación laboral específica para las diferentes figuras de personal investigador temporal. «La solución quizás pasaría por la creación de una nueva figura», afirmaba en el primer comunicado en el que salía al paso de las informaciones sobre el cambio de los contratos. Fue la propia CRUE la que en el 2014 planteó al ministerio que buscase «una solución a las disfunciones que se estaban produciendo en los contratos predoctorales al adaptarlos a lo establecido en la Ley de la Ciencia».

Según las estimaciones de CC.OO. que ha asumido la defensa de los investigadores predoctorales, en España podrían haberse modificado el código de nada menos que unos 10.000 contratos. Más de 300 son gallegos. Es la cifra total de investigadores predoctorales afectados en las tres universidades gallegas, a las que hay que sumar también los que ejercen en los centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSC). La Seguridad Social modificó el código de 229 investigadores predoctorales de la USC, mientras que en la Universidade de Vigo hay 55 afectados. La de A Coruña tiene a 40 investigadores afectados por esta polémica.

«Isto é unha tomadura de pelo»

Cuando la noticia de la modificación del código de los contratos predoctorales empezó a correr en las redes sociales, Jorge Crego y Estefanía Suárez comprobaron sus contratos. Ambos habían firmado por obra. Ambos tenían en su vida laboral uno de prácticas. «No meu informe de vida laboral levo dende o 2014 que comezou a miña beca FPU cun contrato en prácticas con código 420, cando sempre firmei por obra e servizo», explica Estefanía desde Canadá, donde está realizando una estancia de investigación dentro de la preparación de su tesis en el departamento de Xenética Forestal de la Misión Biolóxica de Galicia (CSIC). «Atopámonos ante unha situación na que te sentes bastante impotente, é unha tomadura de pelo, un engano, unha fraude e unha inxustiza», afirma esta compostelana. Jorge, que está en el departamento de Filosofía do Dereito de la Universidade da Coruña gracias a una convocatoria autonómica, ante la noticia optó por ponerse en contacto con los representantes de los estudiantes de doctorado «e traballar nese grupo para intentar analizar as consecuencias». Unas consecuencias que, según el Gobierno, no existirían. Los investigadores no lo tienen tan claro, «pero a protesta vén porque realmente estamos contratados por algo que non estamos asinando, algunha consecuencia terá, sobre todo cando o fan ás nosas costas», lamenta Estefanía. Los investigadores predoctorales ni siquiera se fían ya de la intención de regular los contratos predoctorales por parte del Gobierno: «A min dáme moito medo que agora se formule a necesidade de desenvolver un contrato predoutoral e o que se vaia facer é regular por lei o que pretenden impoñernos pola forza», afirma Jorge Crego, que también recuerda que la precariedad de los investigadores predoctorales no se ciñe al código del contrato. «O máis penoso é que é moi difícil conseguir un contrato predoutoral». Secunda la moción Estefanía: «O salario é baixo para o que estamos a facer», que aunque es una etapa de formación «xa estamos desempeñando un traballo». El futuro, además, es incierto. «Non hai ningún tipo de garantía de manterse e moitas veces temos que recurrir aos nosos cartos para gastos de traballo, como asistencias a congresos», lamenta Jorge. 

Desde convocatorias competitivas hasta colaboraciones de profesionales

La Ley de Ciencia y la Ley Orgánica de Universidades han abierto una enorme posibilidad de figuras y ayudas a la contratación en las universidades. Estas son algunas: 

ETAPA PREDOCTORAL

FPU, FPI, autonómicas. Los contratos predoctorales suelen hacerse a través de ayudas a las que se accede a través de convocatorias competitivas. De ámbito estatal hay las ayudas a la Formación del Profesorado Universitario (FPU), ayudas a la Formación del Personal Investigador (FPI) y las convocatorias de ayudas que ponen en marcha las comunidades. 

ETAPA POSTDOCTORAL

Nacionales e internacionales. El programa Ramón y Cajal, de ámbito estatal, está dirigido a investigadores de trayectoria destacada y financia su contratación por cinco años, además de una ayuda adicional para el proyecto que estén desarrollando. Además, los investigadores que ya se hayan doctorado pueden acceder a ayudas como el programa Juan de la Cierva, que fomenta la contratación de doctores durante dos años, o el Marie Curie, que financia estancias en el extranjero. La Xunta también tiene en marcha ayudas a la etapa posdoctoral en dos modalidades. 

FIGURAS LOU

Ayudantes, contratados, asociados, visitantes. La Ley Orgánica de Universidades define los tipos contractuales para el personal docente e investigador. La carrera se inicia como profesor ayudante (en la etapa predoctoral), tras lo que se puede acceder a un contrato como ayudante doctor, ambos con duraciones inferiores a cinco años. La primera figura estable es la de contratado doctor, con una duración indefinida. Después, se puede acceder al cuerpo de funcionarios bajo las figuras de profesor titular y de catedrático. También puede haber profesores asociados, dirigidos a especialistas de prestigio que estén desarrollando su labor fuera del ámbito académico. Y puede haber intercambio de docentes a través de contratos para profesores visitantes. 

EL CAPÍTULO VI

El más variopinto. Los investigadores también pueden ser contratados por obra, es decir, durante lo que dura un proyecto. En este ámbito hay numerosos contratos, todos temporales. 

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