Los últimos cambios de escaño elevan al 64 % la renovación en el Parlamento

La proporción de mujeres supera ya el 45 % y el Bloque se convierte en la primera formación donde son mayoría

Cuántos diputados estaban en la anterior legislatura Cuántos diputados estaban en la anterior legislatura

santiago / la voz

La última rotación de escaños llevada a cabo por el PP en O Hórreo, al pedirles a cinco conselleiros que entregaran el acta de diputado para que se centren en su labor en el Ejecutivo, estabilizó la situación en el Parlamento gallego y conformó la que promete ser la foto fija de la décima legislatura autonómica. Y lo primero que salta a la vista es la abundancia de caras nuevas. El grado de renovación es el más elevado de toda la historia, por cuanto el 64 % de sus señorías, prácticamente dos de cada tres, no tenían plaza en el hemiciclo cuando Núñez Feijoo disolvió la Cámara el pasado mes de agosto y convocó elecciones.

La renovación de la plantilla de diputados es amplia en todos los grupos, pues supera siempre la mitad. Y de entre todos ellos es el grupo de En Marea -debutante en esta legislatura, pero a la vez heredero de Alternativa Galega de Esquerda (AGE)- el que se lleva la palma, pues 12 de sus 14 representantes se estrenan como diputados, y solo fueron rescatados Eva Solla y Antón Sánchez de las filas de la precursora AGE.

Le sigue el BNG en importancia, con cuatro de sus seis diputados debutando en esta faceta, lo que sitúa su grado de renovación exactamente en los dos tercios, un 66,6 %. Los socialistas se sitúan en la media de la Cámara -renovación del 64,2 %-, puesto que de su grupo anterior de 18 diputados solo repitieron cinco, y se incorporaron nueve caras nuevas a la casona de O Hórreo.

El grupo mayoritario, el PP, es que registra mayor rotación de escaños desde el 2009, debido a que muchos de sus electos son reclamados para engrosar el plantel de altos cargos de la Xunta, lo que en muchos casos lleva aparejada la renuncia al acta de diputado por incompatibilidad. El grado de renovación de este grupo es del 56 %, en tanto que 23 de sus 41 diputados no tenían un escaño cuando se disolvió la Cámara, aunque algunos como Diego Calvo, Paula Prado, Beatriz Mato o Alberto Pazos sí ejercieron como parlamentarios autonómicos en etapas anteriores.

Otro de los rasgos distintivos de la décima legislatura autonómica es la elevada proporción de mujeres, que también es la más alta de la historia: 34 de un total de 75. Desterrada queda ya aquella imagen de la constitución del Parlamento de hace 35 años, que contaba entre sus filas con 68 diputados y solo tres diputadas.

Por primera vez, un grupo político designó a una mujer como jefa de filas para hacer el debate de investidura de un presidente de la Xunta, como es el caso de Ana Pontón, portavoz del BNG, que ya lo había sido efímeramente en el 2012. Este grupo es, además, el que registra la mayor proporción de diputadas en sus filas: cuatro de un total de seis, lo que equivale al 66 %.

En el grupo En Marea, el número de mujeres es exactamente la mitad, siete de un total de 14, mientras en el PSdeG desciende al 42,8 %, con seis mujeres y ocho hombres, aunque es el Partido Popular el que muestra el registro peor en este apartado, 17 mujeres sobre un total de 41 diputados o, lo que es lo mismo, un porcentaje del 41 %.

Diecisiete diputados nunca ocuparon antes un cargo institucional

La política local, la más próxima, la que se hace en los concellos, es la gran cantera en la que se fijan los partidos políticos para confeccionar las candidaturas al Parlamento gallego. En los escaños de O Hórreo hay sentadas decenas de personas que antes fueron, o que siguen siendo, concejales, junto a otros que tuvieron una trayectoria política como alcaldes o como diputados provinciales. Pero un rasgo distintivo de la actual legislatura es el peso que gana el grupo de diputados que nunca antes habían desempeñado un cargo representativo en una institución pública. Suman un total de 17, y entre ellos hay desde empresarios a actrices, pasando por profesores universitarios, economistas o parados.

A las filas del PP en el hemiciclo han llegado tres personas que reúnen estas características. Son José González Vázquez, jefe de la Administración Tributaria en Vigo; Lupe Murillo, empresaria y presidenta del Pontevedra FC; y el lucense Daniel Vega, técnico agrícola. El PSOE aporta tres, la arquitecta María Pierres, el doctor en psicología social Julio Torrado o Juan Díaz Villoslada, que fue secretario en la Universidade da Coruña y profesor.

Perfiles de En Marea

Tampoco habían desempeñado cargos institucionales las nacionalistas Olalla Rodil, periodista, ni Noa Presas, teleoperadora, si bien es la debutante En Marea la formación donde hay más personas que cumplen con estas características: el economista Manuel Lago; el productor Pancho Casal; la actriz Ánxeles Cuña; Carmen Santos, funcionaria; José Merlo, ingeniero; Magdalena Barahona, profesora universitaria; Luca Chao, politóloga en paro; Paula Quinteiro, enfermera; o el propio Luís Villares, magistrado en excedencia, nunca tuvieron antes un cargo de representación pública.

El origen y la extracción de los diputados es uno de los aspectos que más condiciona los debates y el trabajo diario que se desarrolla en el Parlamento. Aunque todos los grupos combinan en sus filas algunas dosis de experiencia con renovación, lo cierto es que en un grupo como En Marea la falta de aggiornamento es algo que salta a la vista no solo en las intervenciones de sus diputados, que son mucho más directas, sino también en el desconocimiento que en ocasiones muestran de las mecánicas parlamentarias.

«Agora os debates son directos, xa non se estila a ironía de antes»

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El actual presidente del Parlamento se encoge de hombros al verse señalado como el más veterano, el único diputado en activo que ya lo era también en el siglo pasado. Son 20 años de trayectoria en los que Miguel Santalices ha asistido a la evolución y al cambio de estilo de la Cámara.

«Sempre se debateu sobre os principais asuntos da actualidade, antes e agora, pero agora os debates son máis directos; xa non se estila a ironía e a retórica de antes para chegar ao mesmo sitio», señala el diputado ourensano, que duda a la hora de escoger entre uno de esos estilos. «Antes había máis chamadas á cuestión, porque se daban moitos rodeos, e hoxe hai máis chamadas á orde», relata, porque la cortesía se ha aligerado.

Otros de los aspectos que hizo mudar el trabajo parlamentario es el clima de desafección política vivido en los últimos años a consecuencia de la crisis. «Hai una presión fóra que se traslada intramuros -añade Santalices-, como ocorreu moitas veces antes, pero ao mellor non con esta intensidade».

Otra distinción se aprecia en los humos. Santalices rememora que García Leira intentó prohibir el tabaco en el hemiciclo y se topó con la furia de diputados como Bautista Álvarez o Beiras, que lo hicieron desistir. Santalices le pidió retomar la tarea. «O que fixen foi retirar os cinceiros, e xa non fumaban dentro para non queimar a alfombra», resolvió.

«Os tempos para poder discutir sobre un asunto son anacrónicos»

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Estaba a punto de cumplir los 8 años Ollala Rodil cuando Santalices se estrenaba como diputado. Hace unos meses se estrenó ella, periodista de profesión, como una de las diputadas que más proyección está teniendo en el BNG, donde actúa como viceportavoz. La visión que tiene del Parlamento gallego es la de una institución «que ten unhas funcións limitadas» para poder transformar las cosas y que necesita algunos cambios para mejorar su funcionamiento. «Os tempos e os ritmos establecidos na Cámara para poder debater un asunto son realmente anacrónicos», remarca Rodil, que pone como ejemplo la venta de las centrales de Ferroatlántica. «Non é normal que non se poda abordar un problema tan grave con máis axilidade». Y entiende que hay que buscar «un punto intermedio» entre la inmediatez de los tiempos que tiene el periodismo y la lentitud que en muchos aspectos se requiere todavía en la Cámara gallega.

También cuestiona Rodil los recursos que puede aportar un Parlamento donde impera una mayoría absoluta de un grupo. «A utilidade vai inevitablemente ligada á composición», señala, por lo que en el momento actual es más difícil que se visualice el trabajo de la oposición.

En el plano positivo pone el incremento del número de mujeres en la Cámara. «Pero non basta que haxa mulleres, teñen que ser tamén feministas», concluye.

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