Más medios, mejor formación del profesorado y autonomía de los centros

La comunidad educativa enumera la lista de asuntos que debería recoger el acuerdo que empieza a debatirse


redacción / la voz

Esta semana se ha formado en el Congreso la Subcomisión del Pacto de Estado Social y Político por la Educación, y el martes 21 comenzarán las comparecencias: 18 de organizaciones del Consejo Escolar del Estado y 7 propuestas por los partidos. ¿Qué pediría la escuela gallega si tuviese voz y voto? Hay reivindicaciones distintas según la agrupación a la que se pregunte, pero en general se espera un pacto social además de político que dé fuerza al profesor, ofrezca más recursos y sea flexible con las peculiaridades de cada centro o zona. Esto es un resumen de lo que padres, profesores, empresarios y pedagogos gallegos esperan:

Los padres

Las familias exigen a los responsables políticos altura de miras y generosidad para integrar los intereses de todos en el pacto.

Confapa (Ceapa). Loís Uxío Taboada, secretario de Confapa Galicia (adscrita a Ceapa) cree que el pacto «tiene que trascender del perímetro de un articulado legal y llegar al consenso», además de evitar el riesgo de que se quede en un acuerdo de políticos y para políticos.

Son muchas las esperanzas de Confapa: el alumnado tiene que ser el centro del sistema; la educación debe pensarse integral, para formar ciudadanos, no solo curricular para preparar trabajadores; la escuela tiene que recuperar la democracia que se perdió con la Lomce; hay que evaluar todo el sistema, no solo a los alumnos; y fomentar las metodologías del siglo XXI. Además, les gustaría que recogiese una selección inicial del profesorado ligada a las prácticas.

Anpas Galegas. La confederación que preside Javier Sánchez tiene una gran lista de propuestas, pero destaca un punto concreto como fundamental, que vuelva la adaptación curricular en ESO: «A FP básica ten que saír do sistema obrigatorio, e a oitava economía do mundo debería saber atallar os casos máis difíciles», dice Sánchez, sin dejarlos en un rincón, como está ocurriendo con la FP básica.

Las empresas

Los colegios privados concertados piden libertad en la elección de centro y una revisión del acuerdo económico.

Escolas Católicas. Es la rama gallega de la patronal FERE-CECA, y en Galicia agrupa 115 colegios de toda la comunidad y todas las etapas. Ignacio Parajó es su secretario autonómico y apuesta por dos tipos de cambios: en la organización del sistema y de carácter pedagógico-técnico. Sobre lo primero dice que «tendría que responder a la pluralidad de la sociedad, consagrando de una vez por todas la libertad de enseñanza». Para que esto sea así, debe haber opciones y «hay que asegurar una financiación acorde con el coste real del puesto escolar, para que esta libertad no se vea condicionada» por la economía familiar.

El principal cambio pedagógico que les gustaría ver reflejado en el pacto es obvio: libertad de acción con una Administración más receptiva a las innovaciones pedagógicas y un currículo más abierto. De las reválidas, dijo que «es bueno y necesario evaluar al sistema, pero deben ser los profesores quienes evalúen a los alumnos».

Los sindicatos

Son el colectivo más duro para llegar al pacto, porque su listado de exigencias es amplio.

CIG (escuela pública). Es uno de los sindicatos más combativos. Anxo Louzao, secretario nacional de CIG-Ensino, explica que «calquera acordo educativo ten que partir» de: la derogación de la Lomce; «a asunción da pluralidade nacional, cultural e lingüística do Estado»; la eliminación del concierto a los colegios que segregan por género y también en los niveles no obligatorios (FP y educación infantil); enseñanza obligatoria y gratuita de los 3 a los 18 años; reducir las ratios de alumnos por aula (en primaria, ESO, FP y bachillerato: 20 estudiantes); eliminación de la materia de Religión del currículo; restablecimiento de «todos os dereitos e retribucións arrebatados ao profesorado desde o ano 2010»; para los docentes, garantía de la subida del IPC al menos; ampliación de la tasa de reposición de profesores que se jubilan; recursos contra el abandono escolar temprano; gratuidad de los libros de texto en la educación obligatoria; gestión democrática del centro con más participación de los maestros; «elaboración dun cadro de enfermidades profesionais»; derecho a la jubilación anticipada a los 60 años y reducción de las horas lectivas desde los 55 sin merma del sueldo; aumento del número y cuantía de las becas; e inclusión de las enseñanzas artísticas superiores en la universidad.

UXT (escuela concertada). El sindicato coincide en muchos puntos con sus colegas de la CIG. Gerardo Morano, portavoz por UXT de los maestros de la escuela concertada en el Consello Escolar de Galicia, apunta una serie de objetivos básicos: destinar a medio plazo el 7 % del PIB a educación; distribuir de forma homogénea al alumnado con necesidades educativas especiales entre la escuela pública y la concertada; implantar de forma general y gratuita, pero no obligatoria, el tramo de 0 a 3 años; ratios máximas de 20 alumnos en primaria, ESO y bachillerato, y 15 para FP y escuelas de idiomas; bachillerato de tres años; potenciar la FP; jubilación anticipada a los 60 años; y tasa de interinidad del 8 %.

UXT tiene además varias propuestas singulares. Pide no solo la reversión de los recortes salariales y la equiparación del sueldo en la concertada con el «sexenio cero», sino que aboga también por un sistema de grados que sustituya a los sexenios, para llegar antes a la retribución máxima. También quiere incorporar nuevos perfiles al aula, como mediadores sociales. Otro asunto novedoso es desvincular del colegio la responsabilidad de las actividades extraescolares.

Los pedagogos

Los movimientos de renovación pedagógica tienen mucho peso en Galicia. José Luis Fernández Díaz, portavoz de este colectivo en el Consello Escolar, cree que «o pacto deberá incluír consensos» en al menos en tres asuntos: estabilidad normativa y financiación adecuada; impulso de la universalidad escolar y estatuto de la función docente. Los centros, además, creen los pedagogos, deben adaptarse a las nuevas realidades: infraestructuras modernas y medios suficientes; mayor autonomía pedagógica y organizativa; fomento del liderazgo de los equipos; disminución de las ratios; garantías en los servicio complementarios (comedor, transporte...) y sistemas de evaluación interna y externa.

Finalmente, coinciden con los sindicalistas de UXT en pedir la incorporación de nuevos perfiles profesionales a la escuela y la desvinculación del colegio de la responsabilidad en las actividades extraescolares.

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