«Con poñer unha rotonda estaba»

El moderno sistema de la intersección de Sesmonde salva vidas, pero los vecinos de la zona ponen en cuestión su utilidad

Este es el «cruce inteligente» que se exportará a toda España Ubicado entre las localidades de Vilasantar y Curtis, en A Coruña, alerta de la presencia de vehículos con la intención de incorporarse a la vía principal. Se ilumina con leds y posee alta reflectancia.

vilasantar / la voz

El cruce de Sesmonde (Vilasantar), donde se encuentran la N-634 y la AC 840 es, sin duda, un punto animado. Hay tráfico de todo tipo y en todos los sentidos. Es una rotonda con preferencia de paso a los vehículos que transitan por la nacional. Los que van por la provincial tienen que hacer dos stops consecutivos para atravesar el cruce. Los que viajan por la nacional se encuentran desde hace aproximadamente un año con una señal luminosa unos metros antes de la intersección que alerta sobre si hay algún vehículo atravesándolo. Una señal nueva que ha sido probada en ese cruce por primera vez en España y que ahora, demostrada su eficacia, se va a instalar en otros puntos.

«Bah, son ganas de gastar os cartos», opina un parroquiano en un bar a pocos metros del cruce. «Con poñer unha rotonda normal xa estaban solucionados os problemas», apoya otro. En un momento se monta una pequeña tertulia en la que afloran los horrores del pasado, cuando el cruce no era más que una intersección de dos carreteras donde se dejaron la vida muchos. Hace ya años que no se recuerda una muerte allí. Ni accidentes muy graves: «Dende que fixeron a rotonda, non», confirman en el bar.

La opinión es compartida en un taller cercano, donde dos vecinos que esperan el arreglo de un tractor exponen también sus dudas sobre la eficacia de las nuevas señales luminosas: «Eu penso que trae máis confusión», opina uno. Otro señala que los que van en dirección a Santiago a veces hacen un ceda en la rotonda pese a que tienen preferencia, «porque veñen de Teixeiro, onde tamén hai unha rotonda na que si que teñen un ceda o paso». Uno de ellos recuerda un accidente en cadena precisamente por la reducción de un coche que fue alcanzado por el que iba detrás y así unos cuantos.

Tras un rato observando el cruce, no parece que nadie se engañe en cuanto a las preferencias. Ni que haya reducciones bruscas. Claro que yo solo observo durante un rato. «Tenía que ver los atascos que se forman aquí los domingos por la tarde. Hasta dos kilómetros», dice el empleado de una gasolinera, que argumenta que la rotonda con preferencia no agiliza el tráfico. ¿Y las nuevas señales luminosas? Se encoge de hombros: «No le veo la necesidad, la verdad». Su compañera no le quita la razón: «Eu non creo que evite accidentes», dice. Ambos se unen al coro de los que opinan que lo que acabó con los accidentes fue la rotonda. Hay acuerdo en eso. Al menos entre los que trabajan alrededor del cruce.

Junto al bar para un coche y un señor se baja a comprar unos caramelos. Dice que pasa cada semana por ahí. Desde hace años.

-¿Y qué le parecen esas señales luminosas que hay a la entrada del cruce?

-¿Qué señales?

No las ha visto. Ni hoy ni las semanas anteriores: «Bastante trabajo tengo con ir a la velocidad adecuada», se queja. La verdad es que la primera vez que pasé yo tampoco las vi.

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