La Eurocámara exige una nueva investigación independiente sobre el accidente del Alvia

Insta a Bruselas y al Gobierno español a respetar a las víctimas y a «tomarse en serio» el expediente

No olvidamos a los 80 de Angrois A las 20.44 horas del 24 de julio del 2013 en la curva de A Grandeira, en Angrois, a tres kilómetros de Santiago descarrilaba el Alvia 04155 procedente de Madrid con destino Ferrol. Recordamos una tragedia que marcó a Galicia

Bruselas

«La investigación independiente se tiene que llevar a cabo con supervisión de la Comisión Europea. Vuelvan con sus resultados. Es su obligación tomarse en serio este tema». Es la tajante demanda que lanzó esta mañana la presidenta de la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo, Cecilia Wikström, al Ejecutivo de Bruselas y el Gobierno español tras escuchar sobrecogida a los representantes de la Plataforma de Víctimas del Alvia. La diputada sueca manifestó su perplejidad por los resultados del demoledor informe de la Agencia Ferroviaria Europea del pasado mes de julio en el que se echa por tierra la chapucera investigación de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) y se pone en entredicho su legitimidad para indagar sobre las causas de la catástrofe de Angrois en la que murieron 81 personas y más de 140 resultaron heridas el 24 de julio del 2013.

Cuando el portavoz de la organización, Jesús Domínguez, tomó la palabra la cámara enmudeció. Apenas tres minutos escasos para resumir a los representantes europeos el extenso catálogo de irregularidades e incumplimientos en los que incurrieron las autoridades españolas antes y después de que se produjese el accidente. Denunciaron la ausencia de una evaluación correcta de los riesgos durante la modificación del trazado de la línea Ourense-Santiago, la falta de información a las víctimas durante las pesquisas que lideraron compañías implicadas en el siniestros (Renfe, el ADIF e Ineco), la desconexión del sistema de frenado automática ERTMS antes de la curva de Angrois y la publicidad engañosa de la supuesta línea de alta velocidad. «Si se hubiera cumplido la directiva de seguridad ferroviaria europea, el accidente no habría ocurrido evitando más de 80 muertos (...) Hemos sido víctimas de un accidente gravísimo por incumplimiento por parte del Estado español. Necesitamos que se abra una nueva investigación independiente. Cuando nos falla un Estado solo nos queda Europa», aseguró Domínguez.

En la misma línea se expresó Teresa Gómez-Limón, quien acusó al ex ministro de Fomento, José Blanco, de hacer publicidad engañosa del servicio: «Se presentó como el ministro de la alta velocidad. Anunció su llegada a Galicia cuando no tenía las prestaciones para ello», indicó antes de recordar que el sistema de frenado automático ERTMS que debía haber paralizado el convoy antes de llegar a la curva se desactivó «para evitar retrasos». Su indignación va más allá de lo político. Carga contra la elección de los peritos en la causa abierta. «Uno de ellos a la pregunta del juez de cuál era su experiencia en materia ferroviaria dijo que cuando era pequeño jugaba con trenes (...) Es bochornoso».

El rostro del director general de la Agencia Ferroviaria Europea, Joseff Doppelbauer, se tornó hacia las víctimas con mirada incrédula y volvió a sacar los colores al Gobierno español y la CIAF al recordar que la investigación del cuerpo español «no cumplió con los requisitos», señaló antes de enumerar la ristra de anomalías detectadas. «No se investigó las causes del problema, no se han dado respuestas, no hemos encontrado referencias a la evaluación de riesgos y no hay pruebas de la aplicación de la directivas de interoperabilidad. El accidente no ha sido objeto de una investigación a fondo como exige la directiva», sentenció.

Al otro lado de la cámara, el representante de la Comisión Europea, Keir Fitch, aguantaba el chaparrón. Y no es para menos. Bruselas ha tenido más de seis meses para exigir a España formalmente la apertura de una nueva investigación y no lo ha hecho. Fitch, sonrojado, trató de salir del atolladero: «Seguimos teniendo dudas sobre la independencia de la CIAF, estuvimos cerca de incoar un procedimiento de infracción y no prejuzgamos que en el futuro tengamos que abrir un procedimiento si no se refleja adecuadamente su independencia», declaró.

Los eurodiputados calificaron de «vergonzosa» la actitud del Gobierno español que, a día de hoy, se niega abrir una nueva investigación parlamentaria. «Las comisiones de investigación además de enterrar muertos entierran verdades», lamentó el diputado de Ciudadanos, Javier Nart, en referencia a la que tuteló Fomento. «A día de hoxe non se depuraron responsabilidades políticas. O único responsable é o maquinista», denunció la portavoz del BNG para Europa, Ana Miranda, quien acusa a populares y socialistas de haber obstaculizado todo el proceso. Rosa Estarás (PP) manifestó sus condolencias a las víctimas que arremetieron contra la negativa de su partido a seguir investigando: «No queremos condolencias ni dar pena. Ya lloramos nosotros a nuestros familiares. Queremos que se abra una investigación. Si se hubiesen cumplido las directivas no habría familias destrozadas», le espetó con vehemencia Domínguez.

A pesar de la tensión vivida en la Eurocámara, las víctimas salen con fuerzas renovadas: «Estamos satisfechos. Ha habido mucho apoyo. Salimos con la esperanza de que Europa nos de lo que no nos da España, la verdad para hacer justicia», asegura Gómez-Limón.

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