Galicia suma una aldea despoblada cada semana y ya tiene 3.562 vacías

La comunidad concentra un 40 % de los enclaves de población que hay en España

Los núcleos de población en España Los núcleos de población en España

vigo / la voz

Galicia no tiene parangón poblacional en el resto de España. Reúne al 5,8 por ciento de los habitantes de todo el país, pero los salpica por el 39,2 % de los núcleos de población existentes entre todas las comunidades. De las 78.111 entidades de población que hay en los 8.127 municipios de España, Galicia acoge a 30.675, mientras que a una distancia considerable la segunda autonomía con más núcleos residenciales, Castilla y León, suma 8.362, el equivalente al 27 % de las que hay en la comunidad gallega. A Coruña, Lugo o Pontevedra cuentan de hecho con más entidades poblacionales que Andalucía.

Pero Galicia ve cómo esa realidad estructural se está viniendo abajo paulatinamente por otro de los efectos que condicionan su desarrollo: la caída demográfica y el envejecimiento de sus residentes.

El nomenclátor de poblaciones publicado ayer por el Instituto Nacional de Estadística marca en rojo como lugares abandonados durante el 2016 y ya sin habitantes en Galicia a 54 más que el año anterior. De media, cada semana del año pasado una aldea gallega se quedó sin sus últimos vecinos y con ello ya son 3.562 los enclaves sin moradores, el 11,6 % de los puntos que llegaron a contar en su día con al menos 50 vecinos o que estando formados por viviendas diseminadas alcanzó en algún momento esa cantidad.

Retroceso en el siglo XXI

La medida concreta del despoblamiento, en el que inciden sobre todo la alta mortalidad y los movimientos migratorios internos hacia las cabeceras de comarca y las ciudades, la da la evolución a la baja que ha registrado el número de entidades de población de la comunidad. Hoy habitan Galicia 13.375 personas menos que en el año 2000 y, sin embargo, hay 1.260 enclaves vacíos más que al comienzo del milenio. Han quedado abandonados por tanto 74 núcleos de población cada año, circunstancia que afecta a las cuatro provincias, aunque no con la misma intensidad. Si el número de núcleos sin habitantes creció en toda la comunidad en diecisiete años un 54,7 por ciento, en Lugo dicho abandono aumentó un 78,7 y son ya 1.548 las aldeas sin vida en la provincia.

En la de A Coruña la misma circunstancia se registra en 1.270, un 45 % más que a principios de siglo. Ourense, la demarcación con menos habitantes de Galicia, es la que tiene menos aldeas abandonadas, pero porque también es la que tiene menos núcleos habitados. De sus 3.792 enclaves, 327 no cuentan con vecinos, después de haberse extendido esa situación a un 56 % más de puntos que en el año 2000. Pontevedra acumula 417 aldeas despobladas de las 6.626 registradas por el INE como enclaves reconocibles, con identidad y nombre definido. Son, en su caso, un 18 % más de las que había al comenzar el presente siglo.

El nomenclátor publicado ayer no solo da cuenta de la acumulación de aldeas que se han ido quedando en el recuerdo, sino que también señala las que siguen el mismo camino de la despoblación. Son ya 1.859 núcleos residenciales los que perviven en Galicia solo con una persona y otros 2.277 aquellos en los que únicamente quedan dos. En muchos casos esos enclaves están habitados únicamente por mujeres, dada su mayor longevidad.

En Lugo hay 1.002 núcleos de población de una sola persona y 1.161 de dos; en A Coruña son 539 con un único empadronado y 692 con dos; la misma relación es de 195 y 215 en Ourense, y de 123 y 209, respectivamente, en Pontevedra.

Cambiando el tamaño de la lupa, los núcleos con más de mil habitantes se reducen en Galicia a 197 (91 en A Coruña, 20 en Lugo, 13 Ourense y 73 en Pontevedra). Casi todos ellos coinciden con el enclave principal de los concellos más habitados, absorbiendo las siete ciudades con más residentes 34 de ellos.

Vigo suma 18 localizaciones que superan el millar de residentes (el propio enclave urbano, Babío, Saa, Penís, Fonte Escura, Pereiró, Ponte, Freixeiro, Mantelas, Salgueira, Bagunda, Bouciña, Barreiro, Cebeloira, Pardavila, Xuncal, Raviso y A Garrida), igual número de parroquias que tiene la ciudad, aunque no coinciden ambos criterios en su localización. En A Coruña los núcleos con una presencia residencial que superan los mil vecinos son diez (el centro, Feáns, Mesoiro, Palavea, Zapateira, Casanova de Eirís, Montserrat, A Cabana, A Grela y San Pedro de Visma). En Ourense, Santiago, Lugo y Ferrol dicha situación el Instituto Nacional de Estadística solo la refiere a sus cascos urbanos y en Pontevedra también se registra en el centro y en el barrio de Estribela.

Más kilómetros de cable que para llevar la fibra a todas las casas de Gran Bretaña

Cablear toda Galicia con fibra óptica requiere de más kilómetros de tendido que los que harían falta para llevar datos por cable a cada uno de los hogares de Gran Bretaña. La diseminación de la población en la comunidad gallega y su orografía multiplican los costes de los servicios, tal y como acaba de poner de manifiesto la Xunta ante el Gobierno central para reclamar una nueva fórmula en la financiación autonómica que contabilice el efecto que sobre el coste de los servicios tienen, por un lado, el envejecimiento de la población y, por otro, la dispersión de los núcleos en los que es obligatorio abastecer de agua, recoger las basuras, atender sanitariamente a sus residentes o trasladar a los pequeños hasta los centros escolares.

Baste un dato. Cada día lectivo la Consellería de Educación abona 800.000 euros a las empresas de transporte por trasladar a los niños desde las paradas establecidas hasta los 784 centros públicos de Galicia y realizar el recorrido de vuelta. De los 150 millones de euros que la Xunta dedica a transporte y comedores escolares, las empresas de autobuses se llevan 120,2 millones al año, según la contabilidad de la Administración autonómica.

Mayor coste sanitario

La Conferencia de Presidentes celebrada el martes se convirtió en el escenario en el que se hizo constar que el coste efectivo de los servicios sanitarios es muy diferente si se atiende tanto a la edad media de sus usuarios, especialmente alta en el caso de Galicia, como a la distancia a la que estos se encuentran de los centros sanitarios y puntos de atención médica. El gasto sanitario, que ya supone el 40 % del total contraído por las comunidades, y que según Alberto Núñez Feijoo pronto llegará a representar la mitad de los fondos disponibles por cada autonomía, tendrá en cuenta para los próximos repartos del Estado el número de residentes ancianos, porque su coste no es el mismo que el que de media supone atender a un joven.

La dispersión poblacional, la que hace de Galicia una comunidad sin comparación posible en la distribución de la población, será otro de los criterios de reparto a modificar, ya que por ejemplo, pese a no llegar a representar el 6 por ciento de la población española, requiere de la atención del 14 % de los centros de salud que hay en España.

Las cifras definitivas del 2016 dejan la comunidad con 13.822 vecinos menos

La depuración del censo provisional con el que se había cerrado a fecha de 1 de enero del 2016 ha dejado Galicia con menos habitantes de los que se habían señalado en el recuento pendiente de revisión y subsanación de duplicidades. El Instituto Nacional de Estadística ha sumado 2.143 personas más a la caída apuntada hace unas semanas en el censo gallego, estableciendo así el descenso de la población en 13.822 personas durante el 2015. El censo oficial de Galicia pasa a ser ahora de 2.718.525, tras no dejar de perder residentes desde el 2011 por un pertinaz saldo vegetativo negativo que hace que se registren más fallecimientos que nacimientos desde 1988 y una caída también en la inmigración.

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