Veintitrés de los treinta mayores concellos inician el año sin presupuestos aprobados

Carlos Punzón
c. punzón VIGO / LA VOZ

GALICIA

Estado de los presupuestos de cada concello

Los gobiernos de Ferrol, A Coruña y Santiago buscan sin éxito acuerdos, y los de Lugo y Ourense deben antes definir plantillas

05 ene 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Que un ayuntamiento comience el año con sus cuentas al día y ajustadas a las necesidades del nuevo ejercicio se ha convertido en una excepción. De nada sirve que la Ley Reguladora de las Haciendas Locales marque el 15 de octubre como barrera temporal que los alcaldes no deberían rebasar para que el pleno de la corporación apruebe los presupuestos del ejercicio siguiente, presente enmiendas o los devuelva.

Hasta veintitrés de los treinta ayuntamientos más poblados de Galicia (los que reúnen al 58 por ciento del censo) han arrancando el 2017 adoptando automáticamente las cuentas que habían sido diseñadas para el año ya terminado. Solo Vigo, Narón, Carballo y Monforte pueden gastar ya conforme a sus nuevos presupuestos, mientras Pontevedra, Cambre y Moaña aguardan a que concluya el plazo de alegaciones para que sus corporaciones vuelvan a debatir y aprobar, sin problemas previstos, los nuevos balances económicos por los que regirán su gestión.

Entre las siete grandes ciudades el horizonte presupuestario es exactamente igual al de la primera semana del año pasado. Mientras el Concello vigués y el pontevedrés, este último in extremis, se preparan para estrenar sus nuevas partidas, A Coruña, Ourense, Lugo, Santiago y Ferrol no manejan siquiera una fecha para debatirlas en el pleno.

Fracasó a tres días del final de año Marea Atlántica. Xulio Ferreiro se marcó entonces dos semanas de plazo para intentar una nueva negociación con el PSOE, que de no alcanzarse abocará al regidor herculino a una cuestión de confianza y a ligar la aprobación de las cuentas a su continuidad en el puesto. La misma salida es meditada por el alcalde de Ferrol, que aún tiene como guía los presupuestos que el PP aprobó en el 2015. Jorge Suárez reconoce ya las dificultades de gobernar en minoría y por ello tiende la mano hasta a Ciudadanos.

Una oferta abierta es la estrategia que sigue también en Santiago Martiño Noriega, que confía especialmente en que el BNG devuelva el favor recibido por la Marea en Pontevedra.

Antes de pensar siquiera en negociar los presupuestos (se siguen prorrogando los del 2014), en Ourense el popular Jesús Vázquez debe confeccionar una nueva relación de puestos de trabajo del Ayuntamiento; es decir, la plantilla municipal y las posibles convocatorias de plazas. Lo mismo sucede en Lugo, donde además de la cuestión laboral también frenan los presupuestos las alegaciones recibidas contra la mitad de las ordenanzas fiscales.

El retraso presupuestario se ha hecho ya estructural en Ames, donde su inestabilidad política impide unos nuevos presupuestos desde el 2012, y una relación de puestos de trabajo actualizada, nada menos que desde el 2007. La baja de un funcionario atasca la aprobación de las cuentas en Oleiros, como en Teo lo hace un error de intervención que elevó el techo de gasto en 600.000 euros y ahora obliga a esperar a conocer la liquidación del año pasado antes de definir el nuevo presupuesto.

Tampoco las mayorías absolutas garantizan cumplir con el calendario legal contable. Ni Marín, ni A Estrada, con mayorías holgadas del PP, tienen tampoco sus cuentas al día. Pero los ayuntamientos también culpan a otras instituciones de generar retrasos. En Ponteareas están pendientes de la aprobación de los planes locales europeos y en Tui de saber qué aportación les llegará de las arcas del Estado. A Vilagarcía, Arteixo, Redondela, Culleredo, Ribeira, Cangas, Lalín, Boiro, O Porriño, Nigrán y Sanxenxo tampoco les salen las cuentas.