«Ha sido una guardia muy dura»

El hospital coruñés intentaba recuperarse ayer de la avalancha del lunes, una de las mayores del año


a coruña / la voz

El doctor sale de su guardia en urgencias en el Chuac de A Coruña camino de casa. Es un veterano, pero sale bufando: «Ha sido una guardia muy dura», admite. Nada extraordinario en cuanto al carácter de los ingresos. Lo inusual fue el volumen de pacientes: «Pero ya se sabe -dice el médico- que la guardia del 2 de enero es la peor del año. En toda España. Aquí, en A Coruña, son la del 2 de enero y la de San Juan».

Dice el doctor que se junta todo: los excesos de las fiestas, la caída de las temperaturas, la llegada de la gripe... «Es el efecto que se aprecia muy bien con el fútbol», aclara otro trabajador del hospital: «Cuando hay un partido interesante, nadie viene a urgencias. Cuando termina es cuando llegan los ingresos. Pero ya está todo normalizado: mire, apenas quedan ambulancias». Y es verdad. En el amplio párking de urgencias solo queda una a las once de la mañana. Pero a las once y media ya está otra vez lleno: «Ayer no se podían ir. A las cuatro de la tarde estaba el párking lleno porque no les devolvían las camillas a las ambulancias de tantos pacientes que había». Lo cuenta José Manuel, un señor de 55 años que llegó con su madre en el momento álgido del atasco sanitario. 20 horas después, la señora aún estaba en el pasillo a la espera de una cama para ingresar en planta: «Lo cierto es que no tardaron mucho en atenderla, pero no hay espacio para ingresarla».

Por los pasillos

A mediodía, el entorno de urgencias tiene un aspecto normal. Dentro no: «Hay mucha gente en los pasillos -explica una trabajadora que ha salido a fumar-. Pero ya no es lo de ayer».

-Ayer estaba petado

-Petado no, lo siguiente.

Y es verdad que el servicio de urgencias del Chuac dio hace poco más de un año un enorme salto de calidad con la reforma de sus instalaciones: «Pero muchas veces no es solo cuestión de ese servicio. En urgencias se estudia y se estabiliza al paciente, pero es frecuente que tenga que ingresar y que haya que esperar porque no hay sitio», comenta otro trabajador del centro.

«Mi madre aún está en el pasillo -comenta Fina, una señora de 48 años que ha venido con otra de 86-. Han decidido ingresarla porque tiene una neumonía, pero ya me han dicho que al menos hasta dentro de unas horas, nada». Lo cuenta doce horas después de llegar al hospital. Y, como el resto de los consultados, se apresura a salvar la atención recibida: «Está muy bien atendida».

En los últimos años, la media de hospitalización en el centro coruñés ha pasado de seis a nueve días por paciente, en buena medida por el envejecimiento de la población. «Se juntó todo -comenta un conductor de ambulancias-: el día después de las fiestas, lunes, la llegada del frío... Y medios no hay muchos, porque refuerzan la sala de coordinación en el 061, pero no los medios que hay por la calle».

«Parecía la Guerra Civil», comenta otro usuario que vino a acompañar a una señora mayor. Su esposa le reprende: «Pero nos atendieron muy pronto y muy bien». La paciente, de 88 años, llegó con un intenso dolor de espalda que ya está controlado: «Le van a dar el alta ahora», explica la señora. El marido, para compensar su hiperbólico comentario inicial, añade que el actual servicio de urgencias está mucho mejor que el anterior donde, al parecer, tuvieron que acudir con frecuencia: «Esto no se paga con dinero -dice-. La sanidad es lo mejor que tenemos». Lo único que hay que tener en cuenta es no enfermar un 2 de enero.

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