¿Vespertinas, brillantinas, comunistas, ghalopinas...? Así nos referimos a las velutinas

maría santalla REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

PEPA LOSADA

El 112 ha recopilado hasta 43 nombres distintos con los que quienes llaman a este servicio se refieren a la avispa asiática

30 ago 2018 . Actualizado a las 16:40 h.

Hoy dan auténticos quebraderos de cabeza a muchos apicultores y amantes del campo, pero hasta no hace mucho las avispas velutinas eran unas auténticas desconocidas en Galicia, así que no es extraño que muchos se equivoquen a la hora de referirse a esta especie invasora o que, directamente, tiren de retranca para hablar de ella. Así que si la lluvia, por méritos propios, tiene un centenar de nombres distintos en Galicia, la velutina, con muchos menos merecimientos, atesora ya 43. El 112, servicio que centraliza las llamadas a emergencias de la comunidad, ha registrado, efectivamente, hasta 43 denominaciones distintas que las personas que han llamado para alertar de la presencia de nidos de la también conocida como avispa asiática han utilizado para referirse a este insecto, detectado por primera vez en la comunidad gallega en el 2012.

La velutina llegó desde Asia, de donde son también los beduinos, así que tiene cierto sentido que alguien haya llamado al 112 asegurando haber visto beduinas. Más ajustado a su origen estuvo quien las llamó chinas, y un poco más desencaminados iban quienes se refirieron a ellas como siberianas o soviéticas. Quizás pensando en este último origen, o quizás por su vida comunitaria, otro comunicante llamó a estas avispas comunistas.

Pero el origen del himenóptero da para mucho. Que viene de lejos está muy claro, pero acordarse del lugar exacto es otra cuestión. Para algunos, las avispas velutinas son colombianas, para otros africanas. Y sin dejar África, y como no se puede negar que las velutinas son bastante granujas, hubo quien optó por llamarle galopinas africanas, una nomenclatura que merece la pena tener en cuenta, porque otra persona utilizó la muy similar, aunque sin duda más enxebre, ghalopinas africanisadas. Y otro comunicante, sin duda muy contrariado al encontrarse con esta invasora indeseada, se refirió a ella como «niño de raza loba». Claro que para qué complicarse tanto. Si la avispa velutina vino de fuera, llamémosle sencillamente estranxeira. Porque, que se sepa, estas avispas tampoco llegaron desde tan lejos que se las pueda considerar, como hizo el autor de otra de las llamadas de alerta, alienígenas.

La picadura de la velutina es dolorosa, a veces tanto como un buen dolor de espalda, y quizás por ello alguien las llamó ciáticas. Sin dejar el área médica, los trabajadores del 112 tuvieron que adivinar que quien les avisaba de que había visto estatinas no se refería a pastillas para mantener a raya el colesterol, sino a la depredadora de abejas, y que quien les hablaba de ventolina no se refería a un inhalador para tratar problemas respiratorios, sino, una vez más, a la velutina.

Este no es un nombre difícil una vez que se repite varias veces, pero mientras eso no sucede no es raro que a uno se le vaya el santo al cielo y acabe llamando a la avispa velutina, como ya hicieron algunos de los comunicantes del 112, vespertina, vecutina, volotinia, vetolímica, vetuleira, vetupina, velutínica, velutiana, vetupina, velunias, velentina, velutinta, vetolina, bellotinta o valvulina.

Aunque las avispas velutinas son más oscuras que la avispa autóctona, hay quien les llamó brillantinas, y quien se refirió a ellas como porpurinas. Otra persona que se topó con estas voladoras decidió bautizarlas como elviras. Y como fama, aunque sea de la mala, es cierto que están cogiendo, y mucha, hay quien ha decidido llamarlas avispas de famosos.

Más de 19.000 avisos atendidos a lo largo del año pasado y 8.496 nidos retirados

Aunque se trata de una especie foránea, la avispa asiática parece adaptarse a la perfección al hábitat de Galicia. Si en el 2012, año en el que se detectó por primera vez, su presencia se reducía a unos pocos nidos en A Mariña y en el Baixo Miño, hoy ha colonizado prácticamente la totalidad de las provincias de Pontevedra y A Coruña, al menos la mitad de la de Lugo y está cada vez más presente en la de Ourense, donde se está introduciendo siguiendo el curso de los ríos.

Idea de esa vertiginosa expansión da el número de nidos retirados o inactivados, que en el 2014 fueron 941, en el 2015 fueron 5.045, y en el último recuento de este 2016, realizado a falta de dos semanas para la conclusión del año, eran ya 8.496, un 68,4 % más que el año anterior. Estos nidos de velutina se retiraron después de que los servicios de emergencias hubiesen atendido 19.246 avisos.