Cuatro meses sin noticias de Diana

La investigación sigue volcada en su parte tecnológica y con varias líneas abiertas, pero sin ninguna concluyente para saber qué pasó el 22 de agosto en A Pobra


RIBEIRA / LA VOZ

Cuatro meses de ausencia y, que se sepa, ninguna línea clara de investigación que permita garantizar a los responsables de la búsqueda de Diana Quer un final optimista. El caso ha pasado, desde el 22 de agosto, cuando la madre presentó la denuncia en el puesto de la Guardia Civil de Boiro, diferentes fases atendiendo a los datos de la investigación que fueron trascendiendo. De todos ellos, lo único constatado hasta la fecha es la localización del teléfono móvil de la joven, que fue encontrado por un mariscador el pasado 27 de octubre en el entorno del puerto de Taragoña, precisamente la parroquia de Rianxo en la que un repetidor de telefonía captó las dos últimas señales emitidas por el dispositivo de la joven.

A día de hoy la investigación sigue volcada en su parte tecnológica para analizar la gran cantidad de datos captados por el citado repetidor de telefonía de Taragoña, los de A Pobra -localidad en la que la joven veraneaba y en la que fue vista por última vez- y otras antenas de la comarca de Barbanza y del lado sur de la ría de Arousa que también pudieron recibir señales. Se trata de un vasto trabajo que todavía no está completado, pero que sí ha permitido poner la lupa sobre los titulares de algunos números de teléfono que coincidían con el de Diana Quer en la hora y la posición, aunque sin tener pruebas concluyentes para saber, al menos, qué pasó aquella noche. 

Más tiempo

Las fuentes consultadas explican que el caso no está bloqueado, pero que la parte tecnológica requiere más de cuatro meses para completarse. Mientras, y tanto en Madrid como en A Coruña, se sigue trabajando en el caso sin descartar de momento ninguna posibilidad, tal y como ha reconocido en numerosas ocasiones el delegado del Gobierno en Galicia, Santiago Villanueva, que ayer mismo reveló que la investigación continúa «sin avances», a la vez que añadía que «hay multitud de información que está siendo repasada para tratar de resolver este caso tan complejo».

El correo electrónico recibido por SOS Desaparecidos -en nombre de Diana Quer con un breve texto que decía: «Hola, estoy bien. Necesito estar un tiempo fuera de España. Saludos, Diana Quer»- ha supuesto el enésimo vuelco del caso. Todo indica, atendiendo a lo expuesto por fuentes de la investigación, que la comunicación no escondería nada relevante para dar con el paradero de la joven, y se trataría de alguien, tal vez cercano a la joven, que actuó por su cuenta y sin saberse por ahora con qué motivación.

Lo que parece claro es que las líneas de investigación que se manejan son varias, pero ninguna con la suficiente consistencia para descartar el resto. Basta decir que, hasta el momento, no se ha podido constatar con rotundidad si la joven llegó a montarse voluntariamente en A Pobra en el coche en el que viajó su móvil hasta Taragoña, si la forzaron para acceder al vehículo, o si no llegó a introducirse en dicho automóvil, algo que nadie a descartado todavía.

Tampoco ha trascendido si lo afirmado por varios testigos que aseguraron haber visto a Diana Quer en el puerto de Taragoña aquella madrugada se sigue dando por válido, o si el final de esta desaparición se sitúa en esa misma localidad, en donde la Guardia Civil realizó varias inspecciones con perros adiestrados sin, que se sepa, obtener nuevas pruebas.

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