El asesino de Santiago trató también de agredir a la compañera de piso de Elena

Xurxo Melchor
xurxo melchor SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

Adrian Burlacu, que estuvo en prisión por secuestro, gritó a la mujer: «Me queda una», pero ella se encerró en el baño

20 dic 2016 . Actualizado a las 07:54 h.

La compañera de piso y trabajo de Elena Mihaela Marcu aún sigue en estado de shock. El terror que vivió el pasado viernes al presenciar el asesinato de su amiga le impidió declarar hasta pasadas muchas horas, pero los datos que ha ofrecido a los investigadores son tan cruciales como escalofriantes. Identificó sin dudar un segundo a Adrian Eugen Burlacu, de nacionalidad rumana como la víctima, como el autor del crimen y reveló que, tras asestar más de treinta puñaladas a la chica, de 30 años de edad, se fue a por ella al grito de «me queda una, me queda una». Aterrorizada, se encerró en el baño y logró evitar el ataque que, muy probablemente, le habría costado también su vida.

Burlacu sigue huido. Sobre él pesa una orden internacional de busca y captura, aunque la huella de sus últimos pasos está aún fresca en Lalín, la localidad en la que vivía y en la que ha sido detenido en varias ocasiones por la Guardia Civil. Siempre por robos con fuerza, aunque también estuvo implicado en el 2012 en un caso de secuestro por el que llegó a pasar más de dos años en la cárcel. En aquella ocasión, Elena declaró contra él pese a que ambos habían mantenido una relación sentimental, aunque corta. Los que lo conocían aseguran que él juró una venganza que se habría cobrado el pasado viernes.

La última detención del presunto asesino data del pasado 18 de noviembre. Nuevamente, la Guardia Civil lo arrestó en Lalín por un caso de robo con fuerza. La investigación vuelve a situar sus pasos hace tres semanas en Santiago. Se presentó en casa de su expareja y le pidió poder quedarse unos días allí. Elena Marcu accedió, pese a que aquel hombre ni le gustaba ni le había dejado buen recuerdo y pese a que en la vivienda residían también su madre y su compañera de trabajo, de nacionalidad española. Ambas eran camareras en la cafetería Isla, muy conocida en Santiago, donde ayer cerraron en señal de duelo y de cuyas rejas enseguida colgaron flores y carteles de recuerdo y pésame con mensajes que decían «siempre en nuestro corazón», «a nuestra Elena», «no te olvidaremos nunca» o «sempre nos acordaremos da túa amabilidade e do teu sorriso».