Los siete sirios que pidieron asilo en Marín afirman que su destino es Alemania

Alguno de los solicitantes señaló que se embarcó en el «Lady Boss» para evitar ser reclutado por el Ejército

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Media docena de tripulantes de un barco piden asilo en el puerto de Marín Al menos media docena de tripulantes de un buque que arribó al puerto de Marín solicitaron este lunes asilo asegurando ser de nacionalidad siria. Las autoridades españolas han iniciado las gestiones para tramitar esta petición

marín / la voz

Quieren quedarse en Europa. Ni por asomo se les pasa por la cabeza regresar a una Siria desgarrada por la guerra. Siete de los dieciséis tripulantes del mercante Lady Boss, atracado en el puerto de Marín, han solicitado asilo político en España. Galicia no es la meta final para los afectados, ya que la mayoría han manifestado su deseo de irse a vivir a Alemania y la rada pontevedresa les permite acariciar su sueño.

El Lady Boss, con pabellón de islas Comores y armador búlgaro, llegó a Marín con un cargamento de piedra. El pasado martes, seis de sus tripulantes manifestaron su deseo de que se les conceda asilo político. Un séptimo lo hizo ayer por la mañana mientras agentes de la brigada de Extranjería de la Policía Nacional de Pontevedra tomaban declaración a sus compañeros. Como ninguno sabe comunicarse más que en árabe, con la excepción del capitán, fue necesaria la presencia de un traductor.

Fue ese mismo problema de comunicación lo que dificultó a los periodistas saber el motivo de su solicitud de asilo. Ellos se lo tomaron con resignación saludando desde la cubierta de su barco. Dos guardas de seguridad, ubicados allí por la empresa consignataria, se aseguran de que ninguno baja al muelle. Es el protocolo ante estas situaciones, toda vez que persiste el temor de que si llegan a tierra se les pierda la pista.

Paralelamente, personal de la policía científica de la Comisaría está investigando la veracidad de sus afirmaciones, esto es, si son oriundos de Siria tal y como sostienen. Su abogado, parco en palabras al acabar de atender a sus clientes, sí tiene claro esto: «La guerra». Se quieren quedar en Europa porque tienen miedo de lo que pueda pasarles en Siria.

Desde la cubierta y con un cabo y un anzuelo, uno de los solicitantes más jóvenes se pasó parte de la mañana de ayer intentando pescar alguno de los innumerables mújeles que nadaban alrededor del barco. Los demás, salían y entraban de cubierta. Sonreían, pero no sabían decir mucho. «Árabe», respondían cuando los periodistas les preguntaban si entendían inglés, francés, español o portugués.

Poco a poco, a lo largo de la jornada, sus historias fueron saliendo a la luz. Al parecer, la mayoría dejó su país hace dos o tres años. Algunos embarcaron para evitar ser reclutados, confiados de que el periplo del Lady Boss no volvería a Siria, al menos mientras siguiese abierto el conflicto armado. En ruta, se les informó de que después de su escala en Marín, continuarían hacia el Mediterráneo para retornar a su país natal. Ese fue el desencadenante, según esta versión, de la solicitud de asilo político. No quieren exponerse a un futuro incierto, con peligro de sus vidas, en un país que sufre un conflicto armado.

Ahora tienen que lidiar con la burocracia. Antonio Coello, subdelegado del Gobierno en Pontevedra, tras precisar que los policías «tienen que concretar de qué nacionalidad son», remarcó que ya se informó a la Oficina de Asilo y Refugio (OAR), organismo dependiente del Ministerio del Interior. Esta Administración examinará caso por caso sus peticiones, valorará los posibles riesgos y tomará una decisión en consecuencia.

Aparentemente los siete tripulantes están tranquilos a la espera de noticias de Madrid. Mientras tanto ni ellos pueden bajar a tierra, ni su barco hacerse a la mar. En el caso de una respuesta positiva, el armador tendrá que contratar más marineros para cubrir las vacantes. Otra cosa será saber cuánto tardará en reunir los suficientes para completar la tripulación en un viaje a Siria. En ninguna circunstancia, sin embargo, podrá el Lady Boss salir del puerto sin permiso de Capitanía Marítima. Se espera que la decisión de la OAR será rápida.

Por su parte, toda la tripulación tiene otro problema en vías de solución. El armador les debe varios meses de salario. Una portavoz del sindicato internacional ITF afirmó que las conversaciones están bien encauzadas para que pronto se salde esta deuda.

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