Feijoo: «Pensemos menos nos votos e máis nas persoas, o que importa é Galicia»

El presidente de la Xunta agradece el tono de la oposición en su investidura y pide consensos

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Feijoo: «O que importa é Galicia» El presidente de la Xunta agradece el tono de la oposición en su investidura y pide consensos

santiago / la voz

Galicia ya tiene presidente de la Xunta, por la vía rápida y a la primera. Alberto Núñez Feijoo obtuvo el respaldo mayoritario de la Cámara. Lo hizo con los 41 síes populares por 34 votos de la oposición en contra. La aritmética, por esperada, era lo de menos. La primera sesión parlamentaria con participación activa del candidato y de los portavoces de la oposición tenía vocación de termómetro y no decepcionó. Si hace cuatro años se evidenció que la legislatura iba a ser bronca, y lo fue, ayer se abrieron puertas a una nueva etapa, con más ofertas de diálogo y con ánimo de consenso en los temas estratégicos para Galicia.

A pesar de llevar meses alejado del estrado y del escaño, la sesión de investidura evidenció que Feijoo mantiene intacta su tenacidad dialéctica cuando de defender sus ideas se trata y su querencia por el cuerpo a cuerpo político. Nada de lo que dijo, ni cómo lo dijo, fue aleatorio o casual. Dejó que hablasen los cuatro portavoces sin hacer un solo aspaviento y esperó pacientemente su turno de réplica, en el que repartió su tiempo a partes iguales para todos los grupos de la oposición, lo que ya dio pistas de sus intenciones.

Entre sus intervenciones de la mañana y de la tarde tuvo tiempo de elogiar hasta el sonrojo a Fernández Leiceaga (PSOE) por su condición de economista y por su pasado parlamentario, e incluso llegó a pedirle disculpas por utilizar mal un dato sobre el sector eólico. «Fixo vostede o discurso económico máis sólido dos que escoitei», le espetó, aunque lamentó que algunas de sus reflexiones y datos tuvieran un barniz partidista. Con él debatió sobre economía, sobre demografía y sobre lo que hiciera falta, cualquier cosa para subrayar la idea de que con los socialistas hay posibilidad de entendimiento en cuestiones esenciales, mientras que con el resto está por ver.

Para desactivar las críticas del PSOE, Feijoo recurrió con agilidad a la comparación de la séptima legislatura con las dos suyas: el bipartito contra las mayorías populares. Uno y otro portaron gráficos y sacaron pecho, pero mientras discutían de números no se hacían excesivo daño y el resto de la oposición se iba haciendo más pequeña.

Con el BNG tuvo pocas concesiones, aunque con Ana Pontón, más. El presidente expresó su satisfacción por la presencia de la de Sarria al frente de la portavocía, y ante su declarada preocupación por los servicios públicos le aseguró que en él encontrará a un aliado. Lo que sigue sin aceptar Feijoo son algunos clichés que, a su juicio, les siguen colgando los nacionalistas a los populares: sus votantes, 700.000 en la última cita con las urnas, «non son todos ricos» y por eso combatir el paro seguirá siendo el primer objetivo de su equipo. Solo le advirtió una cuestión. «Galicia non é nacionalista», le recordó al Bloque, con el que espera encontrar puntos en común en cuestiones como la emigración o incluso en las campañas para fomentar el uso del gallego, pero sin imposiciones.

A por «mareas»

Con En Marea fue sin duda más áspero que con los otros dos rivales. Solo les concedió una virtud: la de mostrar un respeto por él mismo y por la Cámara mayor que el que le negó, a su juicio, Xosé Manuel Beiras, que pasó fugazmente por el palco de invitados. Al igual que se apoyó en la gestión del bipartito para porfiar con Leiceaga, a Villares le sacó la hoja de servicios de los ayuntamientos de A Coruña, Santiago y Ferrol. Al portavoz de «mareas», como quiso referirse al partido instrumental, le preguntó si el trabajo que estaban realizando en estas ciudades era el ejemplo a seguir, y hasta le pidió un asentimiento para saber si estos regidores eran de los suyos o no, para acabar parafraseando a Martiño Noriega: «Ás veces hai un discurso fácil e despois está a realidade», en referencia a la diferencia que hay en política a la hora de hablar y de actuar.

Feijoo tomó buena nota y aportó su visión sobre temas que propuso la oposición -la AP-9, la lucha contra la violencia machista o el reto de crear empleo-, pero rogó que no le obliguen a hacer políticas que los gallegos no votaron. Por eso les recordó su mantra de la campaña, «é máis o que nos une que o que nos separa», y pidió a todos que pasaran página de la campaña electoral y que se sumasen a la militancia única: «Pensemos menos nos votos e máis nas persoas, porque o que importa é Galicia», remató su intervención.

Toma de posesión con Rajoy, gaiteiros y lluvia

Tras la política, el protocolo. A la votación de investidura le seguirá hoy un fugaz viaje del presidente del Parlamento a Madrid para informar al rey de la decisión de la Cámara gallega. Mañana se volverán a reunir todos los diputados en O Hórreo en un acto para invitados de los grupos parlamentarios en el que estará presente el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que devolverá así el respaldo que este recibió hace solo unos días en el Congreso por parte de Feijoo. El jefe del Ejecutivo gallego tendrá una breve intervención sin réplicas, por lo que no se esperan alusiones políticas y sí llamamientos al entendimiento y a la militancia con Galicia.

Después será el momento de la calle. La Xunta ha decidido recuperar el acto público en el Obradoiro que estrenó Fraga en el 93, que organizó el bipartito en el 2005 y que solo se suspendió en el 2012 -la segunda mayoría de Feijoo- por la delicada situación que atravesaba la comunidad. Recuperar este acto, que será abierto al público, es un signo de «normalidade», quisieron destacar sus organizadores, que tan solo adelantaron que habrá más palabras de Feijoo y que no faltarán los gaiteiros. Será un número discreto y quizás sea obligado encontrarles un espacio para no mojar sus instrumentos, porque a día de hoy Meteogalicia ha colocado dos aterradoras nubes negras tanto por la mañana como por la tarde. Los profesionales de la información también tendrán una carpa, que ayer comenzaron a montar los operarios en el Obradoiro.

Enhorabuena de los portavoces, al revés que en el 2012

En la Cámara han cambiado las palabras, pero también los gestos. Segundos después de que el presidente de la Cámara anunciase el resultado de la votación, los tres portavoces de la oposición se acercaron al escaño en el que Feijoo recibía las palmadas y abrazos de rigor de los suyos. Los populares hicieron pasillo para que se produjera un contacto formal que en el 2012 le negaron PSOE, AGE y BNG. Los socialistas incluso aplaudieron el nombramiento.

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