«En dos meses seguro que los refugiados son unos vecinos más»

Carballeda de Valdeorras acoge con los brazos abiertos a los cinco exiliados sirios recién llegados


o barco / la voz

Salieron del campo de refugiados de Líbano hace dos días. Tras coger un avión y con muchos kilómetros de coche a sus espaldas, llegaron anoche a su nueva casa, en el municipio ourensano de Carballeda de Valdeorras. Llegaron más refugiados, que se unen a los cinco procedentes de Sudamérica que tienen su nuevo hogar aquí desde agosto. Son cinco miembros de una misma familia. Una pareja joven con tres hijos, dos niñas de 5 y 3 años, y un bebé de dos meses. El bebé no ha conocido otra vida. No la recordará. Ahora empiezan una nueva todos juntos.

Llegaron cansados. Con ganas de dormir tranquilamente en una cama de la que es su nueva casa. Ni siquiera quisieron cenar. Pidieron irse a descansar, contaba Maximino Alonso, responsable de Cruz Roja en Valdeorras, la ONG que se encarga de dar asistencia a los refugiados. Con ellos viajaba una intérprete marroquí, que les sirvió de enlace con la pareja y las niñas; aunque la mujer aprendió algo de español mientras estuvo en el campo de refugiados. Este jueves les tocará empadronarse, someterse al reconocimiento médico y visitar el colegio donde las niñas serán escolarizadas. Hoy también conocerán a la alcaldesa, María del Carmen González, que el miércoles contaba que la experiencia de acogida de refugiados está saliendo muy bien. «La otra familia, que llegó hace mes y medio... son unos más del pueblo. Ya todo el mundo se olvidó de que son refugiados», explicaba. Contaba que los menores ya están yendo al colegio con normalidad.

Reconocía la regidora que en ese caso había sido de gran ayuda el idioma. Al ser sudamericanos -que pidieron asilo huyendo de las bandas-, la comunicación siempre ha fluido sin problemas. Con los nuevos vecinos entendía que costará un poco más. Pero estaba segura de que tendrá fácil solución. «Lo que tenemos es un lenguaje universal, el de los gestos de cariño... Seguro que en dos meses puedo decir que son unos más en el pueblo», decía la regidora.

Con la llegada de ayer, Carballeda de Valdeorras ocupó las dos viviendas de protección oficial libres que había cedido a Cruz Roja para acoger refugiados. Pero el Concello no quiere acabar aquí su labor solidaria. Por eso ha pedido a la Consellería de Educación la desafección de las antiguas viviendas de los maestros -que son de propiedad municipal pero fueron cedidas a la Xunta- para poder disponer de dos casas más para este servicio. «Pero no es un trámite inmediato, lleva tiempo», reconocía González. Además, tras el período de adaptación, los nuevo vecinos buscarán otras vivienda++s y dejarán esas libres. Y llegarán más.

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