Más de 26.000 jóvenes usan ya la tarjeta gratuita del transporte interurbano

Vigo es el municipio con más beneficiarios del nuevo sistema y Ames el tercero, tras A Coruña

La tarjeta «Xente Nova» La tarjeta «Xente Nova»

redacción / la voz

Apenas lleva cuarenta en días en funcionamiento, pero la tarjeta de transporte interurbano Xente Nova es ya un pequeño hit. Más de 26.000 gallegos de menos de 19 años han acudido a alguna de las oficinas de Abanca para hacerse con un pasaporte para viajar gratuitamente por las zonas metropolitanas de buena parte de Galicia. La iniciativa, puesta en marcha por la Consellería de Infraestruturas e Vivenda a finales de agosto, permite el desplazamiento en transporte público entre las zonas periurbanas sin coste para el usuario, que debe cargar la tarjeta con su propio dinero, reintegrado por la Xunta hasta dos veces al mes.

El mayor número de demandantes hasta el momento corresponde a la ciudad de Vigo, donde están censados 2.415 de los usuarios. En A Coruña tienen su lugar de residencia 2.023, en tanto que el tercer municipio en número de tarjetas es Ames, el único concello en el que hay expedidas más tarjetas que en su ayuntamiento de referencia, Santiago en este caso.

La medida pretende extender el uso del transporte público entre una parte de la población que es la que normalmente más lo necesita y también la más permeable a la educación cívica. Es decir, se trata no solo de facilitar el transporte colectivo sino también educar en su uso.

La medida sin embargo no está a disposición de todos los gallegos hasta el momento. Las zonas de transporte establecidas por la Administración incluyen solo a las áreas de A Coruña, Vigo, Ferrol, Santiago y Lugo. El plan se extenderá a Ourense «en unos meses», según fuentes de la consellería, y está también en estudio incluir a Pontevedra, si bien en este caso no ha sido adoptada aún una decisión. Es decir, es posible que quede excluida. Según fuentes de la propia Xunta, existe un nivel de demanda muy bajo en ese área, por lo que es posible que no llegue a ser incluida. 

Los concellos, no

La medida de facilitar el transporte interurbano no ha tenido hasta el momento continuidad en el transporte urbano. El Parlamento aprobó en su día una resolución solicitando a los concellos que extendieran esta gratuidad condicionada a los autobuses urbanos en aquellos casos donde fuera de competencia municipal. Sin embargo, hasta la fecha, ningún ayuntamiento lo ha hecho. Esta circunstancia provoca una curiosa paradoja. Un joven que se desplace desde el área metropolitana lo hará gratuitamente desde su domicilio a su destino en la ciudad, ya que el servicio desde el punto de llegada a la ciudad (una estación de autobuses, por ejemplo) hasta el destino final (un centro comercial), es considerado parte del mismo trayecto. Sin embargo, otro joven que viva en la ciudad y haga ese mismo desplazamiento (desde la estación de autobuses al centro comercial) tendrá que pagar el billete.

Para estimular la distribución de tarjetas, la Xunta prima las primeras cincuenta mil con una carga de veinte euros por unidad de manera que los nuevos titulares puedan utilizarla sin tener que adelantar su propio dinero. Más de la mitad de esta primera estimación ya se ha cubierto. El universo potencial que la Xunta considera para esta iniciativa es de doscientas mil personas.

Las tarjetas se recargan en los cajeros de Abanca a partir de los días 5 y 20 de cada mes hasta un uso máximo de treinta viajes cada quincena. Para conseguirlas, hay que pedir cita previa en alguna de las oficinas de la entidad bancaria a través de su página web. La Consellería de Infraestruturas, que es la que gestiona este recurso, considera que la medida puede suponer un ahorro de hasta 600 euros anuales por usuario y también duplicar el número de viajeros en transporte público.

«Es una buena medida, pero creo que se podía haber simplificado algo más»

Alexandre se ha ido convirtiendo, poco a poco, en un experto en transporte interurbano. Por la cuenta que le tiene. Para él, el autobús es el vehículo del que depende una parte importante de su autonomía. Vive en O Temple (Cambre) y, como muchos chavales de su edad, una parte importante de sus inquietudes transcurren en A Coruña: «En verano hacía unos doce viajes a la semana. Ahora, durante el curso, algunos menos». Dice estar contento con su nueva tarjeta de transporte: «Sin duda es una buena medida, aunque creo que se podía haber simplificado algo más. No entiendo por qué hay que pasar por el banco», asegura. En su entorno son muchos los compañeros que ya tiene la tarjeta Xente Nova: «Algunos todavía la están tramitando. Entre nosotros hemos hablado mucho de la tarjeta, sobre todo porque había bastantes discrepancias sobre el modo de funcionamiento».  

Los mismos viajes

¿Viaja más ahora que el transporte no le cuesta? «No. Hago los mismos viajes. Cuando cojo el autobús no lo hago por gusto, sino porque no tengo más remedio». Normalmente usa el bus para acudir a clase de inglés y para colaborar en una oenegé. Así se desplaza entre O Temple y la villa de Oleiros o hasta A Coruña. «Me enteré de la existencia de la tarjeta a través del periódico y me pareció una buena idea, aunque el dinero que me ahorro con los viajes no lo puedo gastar en otra cosa porque me lo daban mis padres. Pero seguro que ellos sí están aliviados con el hecho de tener que gastar menos en el autobús».

Alexandre apunta también alguna disfunción con los primeros usos de la tarjeta. Los veinte euros con los que venía cargada inicialmente no los ha podido recuperar en la primera recarga, aunque espera hacerlo en la segunda: «Hay todavía un poco de confusión», asegura. Pero celebra no tener que estar pidiendo dinero con tanta frecuencia para cargarla. De alguna manera, su nueva tarjeta lo ha hecho un poco más libre.

«Está muy bien, sobre todo para la gente joven que tiene que desplazarse a Santiago» 

En Santiago, una de las paradas más utilizadas para coger el bus a Bertamiráns y Milladoiro es la que se encuentra en la plaza de Ponte Castro. A diario, residentes de todas las edades del concello de Ames la usan para llegar a Compostela y volver luego a sus localidades. Entre los usuarios hay muchos en edad escolar, que estudian en la capital y utilizan el transporte metropolitano para moverse. Es el caso de Claudia Torreira (Milladoiro, 2000), que cuenta con la Tarxeta Xente Nova desde la semana de su lanzamiento. 

«Está muy bien. Sobre todo para la gente joven que tiene que desplazarse a Santiago», afirma. Comenta también que apenas tuvo problemas para tramitarla: «Fueron mis padres a por ella y se la dieron al momento». En su caso, se ahorra una media de 34 euros al mes, que sería lo que pagaría por ir y volver al instituto (a 0,85 euros el trayecto). «Estoy haciendo más viajes que antes para tratar de aprovecharlos todos (son 60 al mes, por lo que dispone de una veintena a mayores de los que solía emplear)», señala, afirmando que sus padres están encantados con la medida.

Información de Brais Capelán. 

«Financiar el transporte es una buena idea, pero debería abarcar un mayor rango de edad» 

Laura Rivas se beneficia de las ayudas al transporte público prácticamente desde el primer día. Fue de las primeras en obtener la tarjeta que le permite viajar de forma gratuita, lo que reconoce que le permite a su padre «ahorrarse mucho dinero, puesto que me desplazo como mínimo dos veces por semana entre Vigo y O Porriño», afirma esta estudiante que cursa un ciclo formativo en A Coruña. No obstante, cree que la medida debería beneficiar a estudiantes de más edad. Ella tiene 17 años y no cree que su situación cambie mucho dentro de dos, cuando ya no tenga derecho a las recargas de la tarjeta a costa de la Administración y posiblemente siga estudiando. «Financiar el transporte público es una buena idea, pero creo que debería abarcar un mayor rango de edad; con 19 o 20 años sigues dependiendo igualmente del transporte», afirma. Por otro lado, opina que estas subvenciones deberían de extenderse al resto de los municipios cuyos vecinos actualmente no pueden beneficiarse de estas ayudas, lo que constituye un agravio comparativo. Considera que son muy positivas estas ayudas para fomentar el transporte público y una menor contaminación.

Información de Alejandro Martínez.

«Se tivera que vir no meu coche tódolos días a Lugo ou pagar vivenda sería moito gasto» 

Natural de Cerdeira, aldea de la parroquia de Nodar, en el municipio lucense de Friol, Jorge Corredoira es uno de los usuarios de la tarjeta Xente Nova. La utiliza desde hace un mes, de lunes a viernes, para acudir al CEIP As Mercedes de Lugo. La está aprovechando al máximo porque a principios de diciembre cumple 19 años y a partir de esta edad ya no le será útil; podrá seguir usándola pero solo hasta agotar el saldo. Gracias a este documento, los viajes que realiza en bus para acudir a la capital lucense le salen gratis. «Paréceme unha boa idea porque se tivera que vir no coche tódolos días ou pagar vivenda aquí sería moito gasto. Coa tarxeta o desprazamento saeme gratis», cuenta. Este estudiante de segundo de electromecánica recorre 64 kilómetros diarios por carretera para asistir a clase. «O bus ten varios horarios pero eu uso o das 7.30 horas e o das tres da tarde. Vou desde a miña casa ata Friol no coche particular porque aquí é onde nos recolle e deixa o autocar», explica Jorge, a quien le gustaría mantenerse en los 18 años para seguir utilizando esta tarjeta.

Información de Tania Taboada

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