Una gabardina para el suelo arrasado

Jorge Casanova
Jorge Casanova PORTO DO SON / LA VOZ

GALICIA

VÍTOR MEJUTO

La Xunta disemina toneladas de paja para reducir la erosión en las zonas más dañadas por las llamas

11 oct 2016 . Actualizado a las 13:45 h.

El helicóptero se acerca a su objetivo pero, en vez de descargar agua, lanza sobre la ladera kilos de paja que se diseminan sobre las cenizas. El aparato ya estuvo allí. Fue a mediados de agosto, cuando un incendio pavoroso se merendó el monte Graiade en un pispás. Ahora intenta abrigarlo para que las lluvias que empezarán a caer no se lleven demasiadas cenizas monte abajo.

Mientras el técnico de la Xunta explica la técnica del mulching (acolchado), el helicóptero carga y descarga a toda velocidad: «Es una técnica que usamos desde el 2013 -explica Guillermo Acebal, jefe de servicio de prevención de incendios-, pero no la única». Esta es muy sencilla: se trata de depositar paja encima de las cenizas en aquellos lugares donde no ardieron árboles sino matorral, con la finalidad de paliar la erosión y evitar la contaminación que provocan las lluvias. «En primeiro lugar, a palla evita o efecto disgregador que ten a pinga de auga, e tamén limita o caudal e a velocidade cando baixe pola ladeira», expone Odón López, jefe del distrito forestal.

Enorme eficacia

Para quien tenga dudas sobre la efectividad de esta técnica, los datos son inapelables: en una parcela tratada con paja, la erosión arranca alrededor de 90 kilos de suelo por hectárea. En una zona cercana sin tratar, el mismo proceso se lleva por delante 15.000 kilos por hectárea.